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17 de marzo de 2005 | #891

Tucumán

El Polo y el derecho a estudiar

Por Corresponsal
El comienzo de las clases en las escuelas públicas en nuestra provincia fue traumático, como en el resto del país. Las razones son que cerca de 20.000 chicos no tienen asiento en las escuelas, y que las mismas se están cayendo, que no hay aulas ni tampoco mobiliario. El mismo día del inicio, Filmus anunciaba la mentira de los 700 pesos de mínimo. En algunos colegios del interior se juntaron tres grados en una misma aula y se les dictaban las clases simultáneamente. Esto es lo que hacen con la educación los Filmus, los Alperovich y los Kirchner.
 
En el barrio de la Costanera, de la capital provincial, el Polo tomó el problema en sus manos. A instancias de un grupo de padres del barrio, iniciamos una lucha para que ningún niño se quedara sin asiento en la escuela de la zona. Al día siguiente de que empezaran las clases, convocamos a una asamblea dentro de la misma escuela con la consigna “queremos estudiar, que ningún chico se quede sin banco”. En esta asamblea se votó un corte de calle frente a la misma escuela y exigirle a la directora que inscribiera a todos los niños en los turnos que les correspondían.
 
La respuesta fue negativa, luego de haber tratado de sobornar a una de nuestras dirigentes diciéndole que le solucionarían el problema de sus hijos "si se dejaba de joder”. Luego trataron de meter miedo diciendo que el Polo quería quemar la escuela y otras burradas, pero los padres se mantuvieron firmes. Nos convocamos al día siguiente a la mañana, con la amenaza de que si no nos inscribían a todos tomábamos la escuela. En este punto intervino la Policía y el Gobierno, porque las cosas se les iban de las manos; le bajaron línea a la directora para que cediera porque los medios ya estaban enterados y esta lucha podía servir de ejemplo para los padres de toda la provincia. Lo cierto es que nos concentramos frente a la escuela el día miércoles y fuimos informados de que se inscribiría a todos los niños.
 
Un triunfo del Polo y de los padres del barrio.

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