15/11/2021
Elecciones 2021

600.000 votos en el corazón de la clase obrera argentina

Con el Polo Obrero como locomotora del salto en la provincia de Buenos Aires.

Andrés/ Ojo Obrero Fotografía

La cifra obtenida por el FIT-U habla por sí misma, pero no agota el tema, porque votó solo el 72,8% del padrón, diez puntos menos que en la mejor elección anterior, en el 2017. En aquella ocasión obtuvimos el 5,2% y ahora el 6,82% en la provincia de Buenos Aires. Sumamos 160 mil votos desde las Paso. Hemos retenido todo el voto de las dos listas del FIT-U, el total del voto de izquierda en las Paso y bastante más que eso a expensas de los partidos de gobierno. El salto está a la vista, pero es apenas un pantallazo que conviene desmenuzar en la característica y localización de esta gran votación, por un lado. Y por otro, en las conquistas parlamentarias obtenidas y su proyección política en la lucha de clases.

El marco ha sido el de una derrota del peronismo que perdió dos millones de votos desde su victoria en 2019 y un ganador, Juntos, por escaso margen de un punto y medio, que, a su vez, también perdió 500 mil votos respecto de 2019, ni hablar respecto de la victoria macrista en 2105 y 2017. Entonces, el avance de la “izquierda trotskista”, como marcan los medios de comunicación -lo cual es estrictamente cierto en oposición a las viejas izquierdas hoy asimiladas al Frente de Todos-, se da en el contexto de un retroceso de las dos fuerzas políticas capitalistas centrales que gobernaron la provincia desde 1983.

Ha sido perdedor el peronismo, pero en particular el kirchnerismo, porque la recuperación de 2,5 puntos desde las Paso se hizo de la mano de una campaña del viejo aparato de intendentes que ya le había copado el gabinete a Kicillof. Entre esos intendentes responsables del “aguante” del voto pejotista están tipos como Gray que ganó por 20 puntos en E. Echeverría y desafió a Máximo Kirchner en el control del PJ, incluso en la Justicia, obligando a postergar el cambio de autoridades. No se puede soslayar que Kicillof presenta como un triunfo la recuperación del control del Senado bonaerense, pero soslaya que en su composición los k son rehenes, incluso más que antes, del aparato pejotista y de los barones del conurbano. Habiéndose metido en la agenda la cuestión seguridad de la mano de los vecinos de Ramos Mejía, reprimidos por la Bonaerense de Berni, disputarán ese ministerio y algo más complicado todavía que es “federalizar” el control policial en cada municipio.

Pero desde un punto de vista más general, la derrota de medio término del gobernador más poderoso del país, estrella del “progresismo” cristinista, posible competidor de Guzmán en el manejo de la economía, es el mayor golpe a La Cámpora y al kirchnerismo, tan o más importante que el degradante tercer puesto en Santa Cruz. El arreglo de deuda del exministro de Economía fue tan o más ruinoso que el canje de Guzmán. No hubo “plan platita”, no hubo la mínima audacia para afectar al capital inmobiliario y encarar alguna política de tierras después de aquella promesa de 80 mil lotes tras Guernica. Los salarios perdieron, llegó la elección en medio de los paros de Cicop y solo porque Baradel y ATE miran para otro lado no hubo otras huelgas, porque para esos sectores solo hubo pérdida de poder adquisitivo y precarización laboral con los ATR docentes.

De nada sirvieron los $4.500 millones en adelantos del Tesoro a la Provincia desde las Paso a las generales. El ajuste manda y los capitalistas tienen la batuta en la provincia del “soviético”, como sarcásticamente lo llamó la derecha al gobernador. Kicillof, como Fernández y toda la coalición, es el gobernador bonaerense del FMI, no escapa a este peronismo siglo XXI. Está, igual que el gobierno nacional, arriba de un volcán social, colgado del pincel de la contención de la burocracia sindical y los movimientos sociales. Hasta que salten los tapones. Por lo pronto, las grandes movilizaciones del movimiento piquetero independiente del gobierno llegan al centro desde el conurbano.

A Santilli no le alcanzó para asentar un nuevo liderazgo en la derecha, ni siquiera para asentar el de Larreta. Espert y Randazzo mordieron más de once puntos. La enorme manija de los medios, y la plata de algunos grupos económicos que pusieron un par de fichas en los facholibertarios, contribuyó a que esta colectora macrista por derecha que es Espert se quede con el tercer puesto. Pero difícilmente se quede con el tercer diputado porque a Randazzo le faltan unos pocos centenares de votos absolutos para entrar. Con todo, esta fuga por derecha debe ser denunciada sistemáticamente por nosotros como lo hemos hecho durante la campaña: están para reforzar la campaña política de la burguesía y el Fondo en favor de una reforma laboral y una ofensiva general contra los trabajadores, como quedó blanco sobre negro en el programa escrito de Espert.

Merlo, Matanza y mucho más

La votación de la izquierda obrera y socialista del FIT Unidad, definida por el gobierno de la clase obrera y que hizo eje contra el FMI y el ajuste, ha superado incluso los guarismos del sabatellismo, que alcanzó el máximo de una centroizquierda que oportunamente denunciamos como “kirchneristas tapados” (y así terminaron), pero que gobernaban en Morón donde hicieron la mayoría de los votos con irradiación a los distritos aledaños. El crecimiento del FIT-U, en cambio, es parejo en toda la provincia respecto de sus propios guarismos de las Paso y en anteriores elecciones y tiene expresión electoral en todos los distritos, incluso en el difícil territorio dominado por el capital agrario hasta alcanzar el extraordinario 19.47% en Pringles, con dos luchadores docentes electos, o un 8,57% en Cnel. Suárez, donde nuestro candidato es el secretario general del Sindicato Municipal. Pero también con saltos enormes en distritos del interior con peso industrial como Olavarría, Zárate o San Nicolás, arriba del 6% en todos ellos.

El FIT-U alcanzó más del 7% en 24 distritos y orilló ese porcentaje en varios otros como el enorme Quilmes (6,96%), San Martín (6,89%), Tres de Febrero (6,81%) o Ezeiza (6,94%). De esta manera, dejamos atrás aquella realidad que tuvimos en el pasado con buenos resultados (que mantuvimos) en el primer cordón como una extensión de la penetración de la izquierda en la Capital. La estrella de la elección bonaerense fueron los distritos del segundo y tercer cordón, lo más profundo de la clase obrera, sean distritos industriales o donde viven los obreros de esos distritos. Pero cómo no destacar la gran elección en la capital de la provincia, La Plata, con un 7,91%, el territorio de Tolosa Paz, del Intendente Garro, donde fuimos tercera fuerza, muy cerca de entrar al Concejo, o Bahía Blanca con un 7,27%. Ese desarrollo en las grandes urbes se vio también en Mar del Plata, creciendo a partir de 30 barrios organizados (5.97%) y con un candidato de fuerte trayectoria. En estas dos últimas ciudades haciendo frente a un fuerte voto derechista a Espert.

El gran tema que explica las descomunales victorias entrando a los concejos deliberantes de La Matanza (9,68%), Merlo (10,50%), Moreno (9,27%), José C. Paz (9,25%) y el posible ingreso en Florencio Varela (8,30%) y Morón (8,33%) es la penetración en los barrios obreros más sumergidos por el estallido de la pobreza, la desocupación, la falta de tierra y de vivienda con las correspondientes olas de ocupaciones de tierras y represiones, aquellos de la estremecedora estadística de siete de cada diez chicos en la pobreza. Y en ellos se destacó la descomunal campaña política del Polo Obrero antes de las Paso, más aún después de ellas hasta alcanzar el nivel de fiscalización (12 mil fiscales del PO) que permitió un cuidado del voto que le hizo frente a lo que muchos llamaron el mayor aparato político (punteril) de América Latina. Allí le entramos, con lucha, con militancia política y con el puño en alto, como marca la nueva simbología política que deja atrás la V de la victoria, responsable de tantas derrotas populares.

Cómo no referir en estas líneas aquella movilización del Polo Obrero de Matanza en medio de la lucha política preelectoral de cerca de 10 mil personas con los múltiples reclamos de todo orden al municipio que se blindó ante ellos. Pues bien, ahora está Juan Romero al frente de un bloque (junto a Natalia Hernández del PTS) en el Concejo Deliberante, para ser tribunos de esos reclamos y potenciarlos a toda La Matanza donde ya tenemos organización en 72 de los 200 barrios del distrito. En ese período también tuvieron lugar las movilizaciones impulsadas por los compañeros del Polo Obrero de Moreno y Merlo, que irrumpieron con sus reclamos en el centro del poder político municipal. Cómo no referir la movilización colosal de cierre en Moreno con Romina. Los actos de masas en el corazón de los barrios de José C. Paz. La campaña entera fue una movilización que tuvo expresión en los 35 mil participantes del acto en Plaza de Mayo. La participación del Polo Obrero en los encuentros de mujeres junto al PDT. Cómo no recordar los actos políticos de más de mil personas en Mar del Plata o San Nicolás. Entre ellos está gran parte del secreto de este salto político en la provincia.

Al mismo tiempo, el PO tuvo otro perfil de campaña muy fuerte y muy marcado. Fuimos sistemáticamente a puerta de fábrica. Y conectamos con la tendencia que se expresó en la elección formidable de la Lista Negra del Sutna, o en las muchas elecciones fabriles de nuevos cuerpos de delegados contra la burocracia, un dato del momento. Una vanguardia obrera combativa nos ha votado, menor aún, pero de enorme proyección política para el desarrollo del clasismo. Nos consta, además, que una extendida base de los sindicatos de centroizquierda, entregados al gobierno, nos ha votado. La decidida campaña contra la reforma laboral con sus materiales no fue en vano, prepara las futuras luchas y orienta a los nuevos delegados.

En un sentido, el mapa del voto nos marca las tareas. En otro, por ejemplo la juventud, nos convoca a ir por mucho más tras el fin provisional de las restricciones de pandemia. La sorprendente elección en la Unsam expresa esa proyección política. Hacia la juventud de los barrios y hacia la juventud que estudia.

Como se ve, estamos ante mucho más que el ingreso de Nicolás Del Caño y Romina Del Plá a la Cámara de Diputados. Por el doblete de Guillermo Kane y Graciela Calderón (Adjunta del Suteba Matanza, de IS) en Diputados provinciales, por una decena (o docena) de concejales. Estamos ante la proyección política de la votación y los parlamentarios revolucionarios electos de cara a lo que se viene, para que la crisis no la paguen los trabajadores.

 

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