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25 de enero de 2007 | #979

Neuquén: Estalló la crisis del agua

Los vecinos de Añelo, una localidad del interior de Neuquén, ocuparon las dos rutas que rodean la ciudad, reclamando una planta de agua potable, luego de que las muestras tomadas revelaran la existencia de materia fecal. En Añelo no hay redes de agua potable ni cloacas.
 
Lo mismo ocurre en Plaza Huincul, en Cutral Co y también en la capital. Hace unos días, los vecinos del barrio Cuenca XV hicieron un piquete porque “llevaban cinco días sin agua y hasta tuvieron que suspender por 15 días el suministro de la copa de leche para los niños” (Río Negro, 4/1). Aunque Epas (empresa provincial de aguas sanitarias) reconoció que “la obra de Parque Industrial no fue terminada, lo que impide cumplir con la demanda de la cisterna mayor del oeste neuquino”, el gerente de servicios de la empresa señaló que “el problema fundamental (es) el exceso de consumo” (Río Negro, 19/1).
 
Con este diagnóstico, la empresa apunta a instalar medidores: quien quiera agua, que la pague.
 
Lo que el gerente llama “consumo excesivo” es la necesidad dictada por las características desérticas de la zona. En muchos barrios la napa está a más de cien metros de profundidad, de modo que es casi imposible surtirse de un pozo que se perfore para riego casero.
 
Pero la ciudad de Neuquén está ubicada en la confluencia de dos caudalosos ríos, el Limay y el Neuquén; además, existen seis lagos artificiales en un radio de cien kilómetros. El agua no falta.
 
La salida no son los medidores sino un plan de obra pública que garantice redes de agua potable y de cloacas (frente a la contaminación de las napas) en todos los barrios, lo que supone urbanizar y dotar de servicios en primer lugar a las barriadas sumergidas de la Zona Oeste de la ciudad. En lugar de esto, se prevén inversiones millonarias para el nuevo “Puerto Madero” neuquino.
 
El Partido Obrero ha lanzado una campaña de movilización.

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