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30 de noviembre de 2018

Crean la universidad “Bullrich-Chocobar” en la provincia

La Cámara de Diputados bonaerense dio media sanción a un proyecto de ley del gobierno de Vidal que crea una universidad policial. La iniciativa, que buscaría un “perfeccionamiento profesional” de los policías de la provincia, fue votada por todos los bloques con la única excepción del Frente de Izquierda.

Detrás del declarado intento de recalificar la formación que reciben los agentes de la Policía Bonaerense se esconden propósitos de distinta índole. Quizás el que más suspicacias levantó es la posibilidad, a partir de la creación de una universidad policial con cursos de grado y posgrado, que el gobierno monte una estructura única para reforzar el control sobre los ascensos del personal y los cargos de carrera. Esta pretensión es indisociable de las disputas por el manejo de las cajas negras que deja el crimen organizado y las “comisiones” que se cobran. Es una disputa no por el desmantelamiento de las mafias, sino por el control sobre las mismas. Es lo que está detrás de la causa de la megabanda delictiva que operaba bajo la órbita de comisarios y fiscales por la que cayó en desgracia el juez César Melazo.

Por otro lado, en un cuadro de recorte presupuestario a la educación pública la creación de esta universidad, con la designación de todos los cargos que implica y la creación de una estructura administrativa, es otra de las formas de seguir desviando recursos que no irán a atender la crisis rampante que atraviesa el sistema educativo de la provincia.

El contenido de la instrucción que recibirán los agentes de la fuerza no está explicitado en el proyecto, aunque es sugerente que la norma haya sido aprobada el mismo día en que se conocía el asesinato de Rodolfo Orellana en un desalojo en el barrio matancero de Villa Celina. Está claro que nada bueno podría venir de la mano del gobierno que respalda al gatillo fácil Chocobar y pretende convertir su accionar en una doctrina; de quienes reprimen con la Infantería para desalojar el acampe de los trabajadores de Siam; de los responsables de la masacre de la Comisaría 3ra de Esteban Echeverría donde murieron 9 detenidos luego de que los dejaran calcinarse tras un incendio en un calabozo con clausura judicial para alojamiento y que albergaba el triple de personas de su capacidad.

Pero si indagamos un poco existen ciertos adelantos de lo que se dictará en la universidad policial, que tendrá sede en La Plata. En 2017 y 2018, el Grupo Halcón y los responsables de la seguridad personal de la gobernadora y los altos funcionarios de la provincia realizaron viajes de capacitación a Israel, en el marco de un plan para la instauración de técnicas provenientes del ejército israelí. Estos viajes formaban parte de un programa de formación de un cuerpo de elite, que incluía contenido en “régimen legal” donde los partidarios de la doctrina Chocobar enseñan sobre la “legítima defensa”, y también se capacitaban en “seguridad especial” para actos “institucionales y políticos”, incluyendo el “manejo ante masas”.

Esta universidad policial forma parte del reforzamiento represivo que desde el gobierno nacional de Macri-Bullrich ejecutan como garantía para imponer el plan de guerra que han decretado contra los trabajadores. En esa línea, se preparan tanto para “profesionalizar” la represión a las movilizaciones y conflictos obreros, como para seguir avanzando en la persecución y criminalización de la juventud de las barriadas, con el consecuente crecimiento de las detenciones arbitrarias y el gatillo fácil (van 700 casos desde que asumió Macri). Esto último es lo que ensayaron con la militarización del barrio platense El Mercadito, sitiado con cientos de efectivos y maquinaria de guerra durante semanas, para culminar luego sin desarmar ninguna mafia.

El kirchnerismo, al igual que todo el resto del peronismo, aportó sus votos para la aprobación, tras incorporar un inciso donde se incluye formación en derechos humanos y perspectiva de género. Una pantalla ridícula, todos sabemos que la policía es una de las patas en la responsabilidad estatal en los femicidios, desatendiendo sistemáticamente las denuncias por violencia y siendo cómplices y garantes de las redes de trata. Es la expresión de que acompañan el reforzamiento represivo pero con el relato de lo que daban en llamar la “seguridad democrática” mientras gobernaban con el genocida Milani.

Quien mejor expresó la doctrina Bullrich-Chocobar que se impartirá desde esta universidad policial es el presidente de la Comisión de Seguridad de Diputados, Matías Ranzini -un delegado del ministro de Seguridad Christian Ritondo- quien en una sesión defendió la cruda represión a los trabajadores del Astillero Río Santiago y atacó en simultáneo a la izquierda como si el hecho de movilizarse contra las medidas del gobierno los colocara por fuera de la ley y sin potestad para reclamar garantías constitucionales en el trato de las fuerzas represivas.

 En esa línea se inscribe esta universidad.

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