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7 de diciembre de 2018

Vivienda inalcanzable: para comprar un dos ambientes, hay que ganar 130 mil pesos

Sigue la crisis de los créditos UVA. Y se cayó la Ley de Alquileres, con paliativos para inquilinos.

Un artículo publicado hoy en Clarín, en base a los relevamientos de precios de la Dirección de Estadística porteña y las ofertas crediticias del Banco Nación, arroja cifras contundentes sobre la crisis de vivienda.

La nota toma como ejemplo un departamento de 2 ambientes usado de 43 m2 en un barrio porteño medio. Y muestra que las cuotas de los Créditos UVA –que se indexan por inflación- ya triplican el valor de un alquiler (cuando en el lanzamiento de la herramienta se hallaban un 12% abajo), representando en este caso unos $33 mil al mes, y que para acceder al préstamo se precisa entrar con al menos $931 mil y tener un ingreso de $130 mil al mes.

Vuelve a hacerse evidente que la adquisición de una casa propia se ha vuelto imposible para la población trabajadora. En este contexto, se han derrumbado tanto los fondos otorgados en UVA (un 81,7% en relación a hace un año) como “el nivel general de escrituras [que] volvió a los niveles mínimos de 2013 a 2015, era del ‘cepo cambiario’”. Desde el sector apuntan que “consultas con crédito ya no hay”; la adquisición de viviendas se limita en lo esencial a quienes ya tienen propiedades inmobiliarias.

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Este es el cuadro derivado del desfasaje cada vez más amplio entre las modificaciones salariales con la devaluación y la inflación, a lo que se suma la suba de las tasas de interés que “le dio otro golpe de gracia a los créditos hipotecarios” al encarecer el monto total y por tanto el 20% requerido para entrar (IProfesional, 21/11).

Al panorama se suma la crisis histórica en materia de alquileres. Organizaciones de inquilinos han denunciado que son ocho millones los que “destinan en promedio el 50% de sus ingresos al pago del alquiler” (Inforegión, 6/12).

En los sectores más desposeídos, la acuciante situación espolea tomas de tierras a lo largo y ancho del país, desde las que tienen lugar en la región bonaerense (al menos tres en los últimos 15 días) hasta las que se multiplican en la provincia de Chaco. Las familias, obligadas a ello por las políticas de ajuste, deben sufrir a su vez la respuesta represiva de los gobiernos de Cambiemos y el PJ –como la que se llevó la vida del militante de la CTEP Rodolfo Orellana, en La Matanza.

Ante este escenario explosivo, el gobierno nacional había anunciado en octubre algunas medidas más bien improvisadas. Entre ellas el precario relanzamiento del Procrear, cuya inviabilidad asoma desde el vamos porque el organismo que debe dar los créditos, el Fondo de Garantía de la Anses, está crecientemente desfinanciado. Asimismo, el macrismo descongeló junto al peronismo el proyecto de Ley de Alquileres, que establecía paliativos menores para inquilinos y estaba desde hace dos años sin tratamiento; pero, como registran varios medios en estos días, el lobby de representantes del mercado inmobiliario logró que rápidamente la iniciativa volviera a caerse (mostrando, por lo demás, cuán distinta es la vara para algunos capitalistas que para decenas de miles movilizados contra reformas previsionales y presupuestos de ajuste).

El gobierno nacional, que había prometido en sus inicios la construcción de un millón de viviendas, por el contrario ha agravado el colosal déficit habitacional dejado por sus antecesores kirchneristas.

Oponemos a los gobiernos desahuciadores un programa de salida, con base en impuestos a las grandes fortunas y acaparamiento de tierras ociosas; la concentración de esos recursos en una banca única bajo control obrero; y el desarrollo de un plan de construcción, créditos y entrega de viviendas en beneficio de la población trabajadora.

 

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