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14 de diciembre de 2018

Vidal cumple, Di Tullio cobra

Reparto de cargos tras la negociación del presupuesto

Como parte del acuerdo que tejieron los bloques peronistas con Cambiemos para garantizar la aprobación del Presupuesto, el gobierno de Vidal procedió al reparto de altos puestos en el Estado. Tanto el PJ bonaerense, como el Frente Renovador y hasta el kirchnerismo, han sido compensados con cargos en el Tribunal de Cuentas y el Banco Provincia (BaPro).

Si bien son sillones que deben estar ocupados por la oposición, la distribución es ilustrativa del acuerdo mediante el cual Vidal pudo sancionar su Presupuesto de ajuste y mega endeudamiento. Juliana Di Tullio, ex diputada nacional del Frente para la Victoria, fue nombrada en el BaPro por la parte que le tocó a Unidad Ciudadana, mientras el massismo y el PJ se quedaron con dos lugares cada uno (uno en el BaPro y otro en el Tribunal de Cuentas respectivamente). Es una confirmación de lo que denunciamos oportunamente, esto es: que por más que en la sesión el kirchnerismo votó en contra ante la evidencia de que sus votos no hacían falta, participó “unitariamente” junto al PJ de la negociación para la aprobación del paquete oficial.

La nómina fue votada por unanimidad en el Senado bonaerense el jueves 13, incluyendo también a los vocales designados por Cambiemos para ambos organismos. Como dato de color tenemos que entre los consagrados está Juan Pablo Peredo, un ex funcionario investigado por corrupción, tras conocerse que es propietario de una consultora trucha con contratos sospechosos con el Estado. Peredo fue propuesto por Martín Insaurralde, el intendente de Lomas de Zamora y mediador central del peronismo con el gobierno de Vidal. Se ve que parte de la negociación está aceitada por estos “negocios”.

La participación de Unidad Ciudadana en el acuerdo es el correlato de los esfuerzos de Cristina y el kirchnerismo de mostrarse ante el capital como una “oposición responsable” que permite que se voten las leyes de ajuste, mientras les recuerda a los empresarios que en su gobierno “la juntaban en pala”, niega cualquier posibilidad de ruptura con el FMI en caso de ganar las elecciones, y llama a no movilizar contra el G-20 en un gesto al imperialismo mundial. Esta derechización K tiene por objetivo contribuir al intento de unificar al peronismo de cara a las elecciones 2019, y es una muestra clara del rol de garante del ajuste que le cabe a esa pretendida unidad.

Más que nunca es evidente que, para derrotar el plan de guerra del gobierno de Macri y Vidal, los trabajadores deben romper con estas corrientes políticas del Estado, incluso las que posan de opositoras. La “unidad peronista” que pregonan como única forma de echar a al gobierno, es un camino de frustraciones. El Frente de Izquierda se traza el desafío de erigirse como la opción política de la clase obrera para dar una salida a la crisis nacional partiendo de una reorganización social, ajustando a los ajustadores.

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