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23 de diciembre de 2018

Habla José Ángel Pedraza

En su investigación para el libro ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?, el periodista Diego Rojas obtuvo la única entrevista que Pedraza otorgó luego del crimen. Fue tomada como elemento de prueba por la justicia para condenar al burócrata sindical.
Por Diego Rojas
Periodista. Autor de ¿Quién mató a Mariano Ferreyra?

Las oficinas del secretario general del sindicato ferroviario se encuentran en el sexto piso del edificio ubicado en Independencia 2880, en el barrio de Boedo. La antesala se encuentra decorada con vitraux que muestran el desarrollo de los trenes a lo largo del tiempo (hay imágenes de vagones hipermodernos), además de antiguos objetos ferroviarios. Pedraza –quien fue visto junto a su mujer, cuatro días después del asesinato de Mariano Ferreyra, por el periodista Pepe Eliaschev en el coqueto restaurant Bengal de plaza San Martín descorchando dos botellas de champagne para acompañar su cena, mientras un auto importado y con chofer lo esperaba en la puerta– recibe al autor de este libro para

otorgar la única entrevista que concedió luego de los acontecimientos del 20

de octubre de 2010.

“Y bueno. Hagámoslo. Voy a hablar”. Esas fueron las palabras con que contestó José Pedraza al pedido de entrevista de este cronista luego de varios mails a la secretaría de prensa del sindicato que no habían tenido resultados positivos. Horas antes, el intento había sido con Juan Carlos “El Gallego” Fernández.

–Fernández, quisiera entrevistarlo acerca de los incidentes que culminaron con la muerte de Mariano Ferreyra.

–¿Pero cómo conseguiste mi teléfono? No, no, yo no voy a hablar. ¿Qué voy a decir? No tengo nada que ver…

–Quisiera preguntarle por…

–No tengo nada que decir, yo no tengo nada que ver –dijo Fernández antes de cortar.

“Arreglá un día con mi secretaria, anotá este número”, agregó Pedraza luego de aceptar la entrevista. Pasaron varias semanas en las que, a pesar de los llamados, la entrevista no podía concretarse, hasta que la secretaria se tomó vacaciones y fue reemplazada por la hija del dirigente, que revisó la agenda e hizo un lugar para el encuentro.

“Pasá por acá, sentate. En unos minutos te va a atender”, indica la hija de Pedraza. Las oficinas de la dirección sindical se caracterizan por una cómoda sofisticación y marcados tonos beige. Hay reliquias ferroviarias y fotos de un pasado más auspicioso para el gremio cuelgan en las paredes. El hall que da a la oficina de Pedraza es amplio y el aire acondicionado permite que se olvide que es verano y que, afuera, el calor es apabullante. La puertase abre. “Pasá, ahora te va a atender”.

La oficina es amplia, de paredes grises. Pedraza permanece sentado revisando unos papeles. Fotos de estaciones antiguas, conductores de trenes con trajes de antaño y reuniones encabezadas por Saúl Ubaldini y Pedraza decoran el lugar. El secretario general del sindicato se para y extiende su mano para saludar. “No confío en el periodismo. La última entrevista que me hicieron dijeron que tenía gruesas pulseras de oro. Mirá, ¿vos ves pulseras de oro?”, dice mostrando sus brazos. Un temblor constante no le permite tener control de sus manos. No tiene pulseras de oro. Viste una camisa de manga corta de color crema y un pantalón de vestir marrón. Podría pasar por un jubilado en una plaza.

–Esta entrevista es para un libro.

–Por eso te la doy. Espero que no tengas mala leche.

–¿El vitraux de la entrada es nuevo?

–Sí, es de hace poco. Hemos tenido una recuperación muy grande en estos años. Te digo, como sindicato. Con Kirchner recuperamos sueldos, salarios y población ferroviaria.

–Pero ustedes no son kirchneristas.

–Nosotros apoyamos al gobierno.

–Moyano dice…

–Moyano no, Moyano no… Lo que pasa es que no estamos con Moyano. Acá estuvo la presidenta cuando se inauguró el centro cultural. La presidenta y más de la mitad del gabinete. Ese día hubo cinco mil ferroviarios en la calle, afuera del sindicato. Apoyamos al gobierno, su política ferroviaria y lo apoyamos desde el primer día. Con Moyano tenemos diferencias metodológicas y conceptuales desde siempre. Y no respetaba acuerdos. Un grupo de organizaciones nos hemos alejado, pero no hemos dejado de pertenecer a la CGT ni de ocupar los cargos o secretarías. Yo soy secretario de Cultura y llevé adelante las tareas del Bicentenario.

–Desde los medios oficialistas se le adjudica una cercanía a Eduardo Duhalde.

–No. Acá no sólo estuvo la presidenta, sino que estuvieron (Carlos) Tomada, (Florencio) Randazzo, (Oscar) Parrilli, (Juan) Manzur, (Jorge) Coscia. Con Coscia hemos firmado un convenio de cooperación cultural. Hemos participado de las movilizaciones en contra del campo, de las marchas de la CGT en apoyo al gobierno, también estuvimos en River. No tenemos nada que ver con Duhalde. Ya tuvo su oportunidad, hizo lo que pudo, hizo lo

que hizo, pero ya fue.

–El gobierno intenta despegarse de usted y de la Unión Ferroviaria.

–No, desligarse no. Después del 20 de octubre hablé con Julio de Vido, con Juan Pablo Schiavi, con Tomada…

–¿Y no le reprochan lo sucedido?

–Lo que pasó es una desgracia. Cuando fue el traslado de los restos de Perón a San Vicente, Madonna Quiroz disparó, no le pegó a nadie. ¿Y si le pegaba a alguien? –Pedraza le da énfasis a su pregunta agitando las manos.

–En Santa Fe, el enfrentamiento entre dos facciones del sindicato lechero Atilra provocó un muerto. ¿Forma parte de la metodología de los sindicatos?

–Hay gremios que son más violentos que otros. Nosotros nunca fuimos violentos.

–Hasta el 20 de octubre.

–Hasta el 20 de octubre. Pero todavía falta mucho para saber qué sucedió.

–¿Qué pasó ese día?

–El día anterior nosotros ya sabíamos que los grupos de izquierda iban a cortar la vía con la excusa de los tercerizados, cuando de los tercerizados nos habíamos estado ocupando nosotros. Después de que se le quitó la concesión a Taselli, llegamos a un acuerdo para que, por noventa días, se pudiera usar personal de empresas contratadas porque se necesitaba personal y los ingresos los autoriza la Secretaría de Transporte. Es decir, los sueldos los paga el gobierno y las obras también. Como no había autorizaciones para ingresar más personal, llegamos al acuerdo para que pudieran realizar pornoventa días esas tareas. Pero las empresas que componen Ugofe abusaron, contrataban sus propias empresas y después siguieron y siguieron, más allá de los noventa días. De cualquier modo, nosotros nos estábamos ocupando de ese tema. La noticia del corte me la trajo Juan Carlos Fernández, que me dijo que la gente nuestra no se iba a meter. Y que mucho menos se iban a meter barrabravas, porque son incontrolables. Fernández incluso dijo la frase: “A ver si encima tenemos un muerto”. Yo me comuniqué con Juan Pablo Schiavi, secretario de Transporte, y le transmití que no nos íbamos a meter, que tomaran ellos las medidas para evitar el corte. Pero al día siguiente los propios trabajadores, cansados de que cortaran la vía en el punto estratégico de Avellaneda, y de que los pasajeros los insultaran, los escupieran, decidieron evitarlo. Después, pasó lo que pasó. La investigación ha sido pobre y facilista. Todavía queda mucha agua para que corra bajo el puente. La primera pericia balística de la Gendarmería dice que la bala rebotó en una superficie dura, que podría ser el cordón de la vereda o la calle. Después piden otra pericia a la Policía Federal, que dice que pegó en una superficie dura, que podría ser ósea. De acuerdo a la información que tenemos, hubo tiros desde el grupo piquetero. No somos ungremio violento. Lamentablemente sucedió este crimen doloroso.

–La patota…

–Me indigna mucho que hablen de la patota, cuando la gran mayoría que estuvo allí son trabajadores que se levantan a las cinco de la mañana para hacer andar los trenes que llevan a los más humildes. Me enteré de lo sucedido al mirar la televisión. Decían que una primera avanzada había intentado cortar las vías, pero que un grupo de ferroviarios se lo impidió. Parecía que todo había terminado ahí, pero al rato me avisaron del muerto y de una

señora herida. En ese momento me di cuenta de la magnitud del hecho. Al día siguiente recibí un llamado de la fiscal para que declarara y lo hice durante dos horas. Después vino toda la actividad de la izquierda montada sobre este crimen. Pero la realidad es que, cuando sucedieron los acontecimientos, nuestro grupo estaba huyendo porque se habían quedado sin piedras y el grupo de izquierda, donde no había tercerizados, avanzaba.

–Usted dice que los trabajadores decidieron movilizarse, pero la jueza Wilma López dictaminó que no hubo una movilización espontánea.

–Nosotros no tenemos ninguna organización para impedir cortes de vía.

–El listado con los nombres de los trabajadores a los que se les daba el alta de los talleres de Remedios de Escalada fue enviado a la gerencia de Recursos Humanos de Ugofe bien temprano.

–Ese listado lo mandan desde Recursos Humanos de los talleres. No lo elaboró nadie de la Unión Ferroviaria.

–¿Para qué iba a elaborar ese listado Recursos Humanos si no era por un pedido del sindicato, Pedraza? Se liberaba a los trabajadores de su función laboral para que asistieran a una actividad del sindicato.

–¡Lo elaboraron porque la gente se iba! Cuando los trabajadores se enteraron de que se iba a cortar la vía y de que un grupo de ferroviarios lo iba a impedir, la gente se sumaba.

–En el listado hay gente que no fue a desalojar las vías. Todo indica que fue elaborado con anterioridad.

–No tengo constancia de ello. Además, en todos los actos organizados por la UF la gente participa y los delegados son los que convocan a los trabajadores. Nosotros no elaboramos listados.

–Muchos testimonios dicen que no sólo fueron convocados por los delegados, sino que incluso fueron llamados a sus celulares para que concurrieran a la acción. Es el mismo método que usted describe para los actos organizados por la Unión Ferroviaria.

–No me consta. Es falso.

–Varios trabajadores aseguran que los llamaron por celular. Incluso Pablo Díaz se comunicó con Favale.

–Eso no está claro y no creemos que haya sido así.

–Hay registros de llamadas entre los celulares de Díaz y Favale.

–De teléfonos que supuestamente pertenecerían a Díaz, pero no tengo información de que haya sido convocado por él.

–Usted decía que los delegados convocan a los trabajadores luego de una decisión más orgánica. En este caso, los delegados no sólo convocaron a trabajadores en el taller, sino que hubo más gente convocada mediante llamadas.

–Habrá habido alguna excepción. Esto no fue organizado y, salvo alguna excepción, los trabajadores no fueron convocados por los delegados.

–Pero Favale, que no era ferroviario, fue convocado a participar.

–Favale iba todos los días a Constitución porque esperaba comenzar a trabajar.

–También fue al acto de River.

–No te puedo negar ni aseverar, yo no estaba.

–Hay fotos de él con Fernández durante el acto.

–Fernández ni lo conocía. Acá llegan muchísimos currículums para la bolsa de trabajo que tenemos, muchos enviados por Presidencia a través de la Secretaría de Transporte. El criterio que tenemos se basa en que sean familiares de ferroviarios.

–Favale no era familiar de ningún ferroviario.

–Favale iba todos los días. Tampoco el cien por cien son familiares de ferroviarios. Algún trabajador le habrá pedido que lo haga entrar a un delegado, y el delegado no le va a decir que no. Entonces trae el currículum acá e ingresa en la bolsa de trabajo. En el Roca sólo ingresan los que tengan la firma de Fernández, y en el Mitre y el Belgrano los que firmo yo.

–Favale fue al acto de River…

–No sabía eso.

–…y cuando fueron a impedir el acto en Constitución el 6 de septiembre.

–Iba todos los días a Constitución.

–Asistía a las actividades convocadas por el sindicato.

–Iba todos los días. Acá se lo habrá incluido en una lista y estaba esperando para empezar a trabajar, porque ya se había hecho la revisión médica.

–Cuando llegó la patota a la defensa de las vías, patota en la que se encontraba Favale, Díaz dijo, refiriéndose a ellos: “Son de Escalada, se la aguantan”.

–No sé nada. A mí no me consta que además de Favale haya habido otros barrabravas. Sí sé que Favale iba todos los días a Constitución.

–Díaz le pidió a Favale: “Sacá los fierros”. Favale contestó: “No traje mucho”.

–No me consta. Sé que hay algo de eso en la causa, pero los nuestros dicen que los tiros salían del grupo piquetero.

–No hay ninguna pericia que plantee eso.

–Hay más pericias que no están en la causa.

–¿Quién las hizo?

–Hay más pericias. Todavía va a correr mucha agua bajo el puente.

–Favale mismo dijo: “A ese gil de la gomera le agujereé la panza”.

–Sí, por eso es el más comprometido.

–En ese momento Díaz no lo entregó a la policía, a pesar de que estaba confesando un crimen.

–¿Vos pensás que los ferroviarios son botones? Se comen esta, de complicidad, pero no van a ir a denunciar.

Un silencio abrupto gana el espacio de la conversación. El hombre que podría pasar por un jubilado en una plaza y que está sindicado como instigador del asesinato de Mariano Ferreyra acaba de admitir el pacto de silencio para proteger al homicida. Son varios segundos de silencio.

–Ni aunque haya habido un asesinato.

–¿Quién determinó que Favale disparó a alguien?

–Favale mismo lo dijo.

–Podría haber estado mandándose la parte.

–Los registros señalan que había constante comunicación entre Díaz y Fernández. Si usted dice que habían decidido que no participaran ferroviarios en el impedimento del corte, ¿por qué Fernández no ordenó que se retiraran?

–Fernández no se va a poner en contra. Si los muchachos deciden impedir el corte de vías, lo terminó aceptando.

–Cuando los tercerizados y los grupos de izquierda fueron atacados, estaban a trescientos metros de las vías y ya se habían desconcentrado.

–A nosotros nos dicen que avanzaban contra los ferroviarios, que se van huyendo.

–Pero si los ferroviarios corren hacia donde estaban los tercerizados.

–No, corren cuando se van porque los cagan a piedrazos. Y dicen que ahí había tiros, que los piqueteros estaban disparando.

–Los mismos ferroviarios dicen que corrieron desde la bajada del terraplén a la orden de Díaz.

–Hubo un grupo que bajó del terraplén pero no salió corriendo; al contrario, cuando empezaron a avanzar los del Partido Obrero…

–Ese grupo estaba desconcentrado.

–No, se juntaban para poder avanzar.

–Ningún testimonio dice esto.

–Es la información que nosotros tenemos.

–Es más, ese hecho derrumbó los alegatos de los defensores de los sospechosos, que querían caratular la causa como “homicidio en riña”. Como estaban a 200 metros y desconcentrándose, quedó claro que fue un ataque.

–La supuesta investigación llevada adelante por la fiscal y por la jueza da pie para que me hagas estas preguntas. Nosotros tenemos otra información que nos dan los compañeros. No tenía nada que hacer ahí Favale y, si había otros, tampoco tenían nada que hacer, como no tenía nada que hacer el Partido Obrero en las vías. Desgraciadamente sucedió este crimen. Todavía falta un rato para determinar exactamente qué pasó. Estamos convencidos

de que la historia va a cambiar.

–La fiscal pidió la indagatoria del “Gallego” Fernández y la suya propia. Se trata de investigar si se quería escarmentar a los que cortaban las vías y si se intentaba proteger un negocio en las tercerizadas.

–El aporte de los afiliados y nada más. Nosotros no tenemos absolutamente nada que ver con las empresas tercerizadas, salvo con la cooperativa Unión del Mercosur. Nosotros organizamos desde el año ’93 cooperativas. Taller que cerraba, organizábamos a los trabajadores en cooperativas –lamentablemente no entraban todos–, para que realizaran trabajos para la empresa ferroviaria. Así organizamos en todo el país. Los cooperativistas son afiliados autónomos que aportan la cuota sindical y la obra social. Entonces esos trabajadores tienen obra social y tienen todos los beneficios del sindicato.

–Pero no están convencionados…

–Tienen el mismo convenio que los activos.

–Tienen salarios menores, sustancialmente menores. El presidente de Unión del Mercosur es Raúl Castellano, miembro de la dirección de la UF.

–Es presidente porque es una cooperativa organizada por nosotros. Como muchas otras. En algunos casos las he presidido yo.

–En Unión del Mercosur los trabajadores ganan bastante menos que un convencionado.

–Son los desfasajes que a veces se producen por la falta de pagos de las empresas.

–Ahí hay otro punto. José Luis García, que liquidaba sueldos en Ugofe, dice que la Secretaría de Transporte giraba dinero para el pago de los salarios, pero que sólo se destinaba a ese objeto el 70% del total de los fondos. Que la diferencia del 30% sería el gran negocio de las tercerizadas.

Pedraza no responde. Se pone a revisar unos papeles que están extendidos sobre la mesa. En un momento se pone a silbar. No es una canción conocida. Murmulla unas palabras como si leyera. Después de un largo rato, lee unos párrafos que no tienen que ver con la pregunta. Son actas firmadas en el Ministerio de Trabajo, sin conexión con la entrevista. Al leer, Pedraza hace un esfuerzo. En sus manos, los papeles tiemblan. La pregunta se pierde.

–¿Por qué se oponen al ingreso de los tercerizados a la planta permanente?

–Se ha bastardeado todo. El último conflicto fue llevado por los que estaban en los baños, que comenzaron siendo ocho. Por los cirujas que se meten en los baños y que viven de la propina que les dan por pasar el trapo. Ahora son 150 según los grupos de izquierda. Esos son los que están reclamando. También los de seguridad. Nosotros no tenemos en el convenio la categoría de “seguridad”. Son botones de nuestros propios compañeros. Están afuera, pero están reclamando ser incorporados a planta permanente. Nosotros admitimos el ingreso en función de esta situación de los que trabajan en empresas que hacen actividad ferroviaria. Por otro lado, en la bolsa de trabajo, la mayoría son familiares de ferroviarios. Con el ingreso de los tercerizados, nos clausuran la bolsa de trabajo.

–Es gente que hace trabajo ferroviario.

–Está bien, pero para eso tenemos la bolsa de trabajo.

–Ustedes permitieron que hicieran un trabajo ferroviario por fuera del convenio en empresas tercerizadas cuando firmaron ese acuerdo por 90 días.

–Tuvimos que admitir que haya empresas tercerizadas. Si la Secretaría de Transporte no autoriza, no ingresa gente.

–¿Tuvo que haber un muerto para que ingrese gente a planta permanente?

–Lamentablemente es así.

–Sin embargo, entraron muchos barrabravas a planta como ferroviarios en el último período.

–Nosotros no hacemos la investigación del prontuario de cada persona que pide ingresar.

–La barrabrava de Banfield tiene buenas relaciones con la Unión Ferroviaria. Fernández tiene una agrupación llamada Diablos Rojos y recolecta barrabravas en Independiente.

–Desconozco la relación de Banfield con la Unión Ferroviaria y sé que la agrupación Diablos Rojos está integrada por ferroviarios de Independiente, pero desconozco que haya barrabravas de Independiente. Lo niego.

–Daniel Hess, ferroviario de Constitución, es conocido como “Santa Fe”, un ex jerarca de la barrabrava de Banfield. Gabriel Sánchez era barrabrava de Racing. Favale, que estaba recomendado por ustedes para ingresar a trabajar, era un barra de Defensa y Justicia. ¿Admite que es recurrente esta relación de barrabravas con el sindicato?

–¿Vos creés que pasa solamente en ferroviarios? Nosotros estamos pagando esto. Telefónicos tiene 13.000 tercerizados. Luz y Fuerza, 4000. Tomada acaba de defender públicamente la tercerización.

–Pero es claro, conviene pagar menos salarios.

–Depende qué tipo de tercerizadas haya.

–¿Unión del Mercosur no está inscripta en ese marco de aprovechamiento de los trabajadores?

–Nosotros tratamos de que vayan actualizándose…

–Hubo despidos en esa cooperativa.

–¡Uno, que es un delincuente! ¡Un delincuente que estuvo en el corte!

–Un activista.

El cronista se refiere a Pablo Villalba, que luego de su despido de Unión del Mercosur oficiaría como vocero de los tercerizados en lucha. Luego, la investigación revelaría que en el Ministerio de Trabajo hay abiertos por lo menos cinco expedientes por despidos en la “cooperativa” armada por la UF.

–¡Mentira! Activista no fue nunca. Ahora aparece hablando como vocero. Un tipo violento. ¡No quiere laburar!

–Todo indica que hubo una organización previa del ataque.

–Es falso.

–Incluso hay dos detenidos por haber impedido que las cámaras siguieran filmando porque sabían que iban a atacar.

–Pero si la mayoría no sabía que iban a disparar. Lo único que le decían a la periodista era que filmaran también el otro lado. Después la periodista inventó lo que quiso.

Pedraza se refiere a Gabriela Carchak, periodista de C5N que cubrió la manifestación en la que fue asesinado Mariano Ferreyra.

–Sánchez llegó con el arma, Pedraza.

–¿Vos pensás que Pablo Díaz sabía que iban a disparar?

–Pablo Díaz dijo: “Estos son pesados de Escalada”.

–Pero no porque tuvieran armas.

–Le pidió a Favale que sacara los “fierros”.

–Absolutamente falso.

–Eso lo dice un ferroviario. Favale mismo dijo que le abrió la panza a uno de la gomera. Todo indica un plan.

–La historia verdadera no es esa. Y la historia verdadera se va a conocer.

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