fbnoscript
28 de diciembre de 2018

Chubut: se profundiza la crisis petrolera y la burocracia abre el paraguas

La caída del precio del petróleo ha encendido luces de alarma en la provincia de Chubut.

Actualmente, el precio internacional del barril se ubica en los 54,5 dólares el barril y continúa en caída, cuando en octubre pasado llegó a los 86 dólares. Es decir que computó una caída de más del 30% en tres meses.

En los cálculos del gobierno ajustador del gobernador Mariano Arcioni, sin embargo, el precio referencia del barril se ubicaría entre 60-70 dólares para 2019. Si el precio continúa bajando, la crisis presupuestaria tomaría vuelo. Así, vuelve a recorrer Chubut el fantasma del pago escalonado a estatales y docentes, que originó una de las luchas más tenaces del movimiento obrero en 2018, la huelga docente chubutense.

De continuar profundizándose la crisis internacional, y retrocediendo las inversiones, los números del presupuesto provincial se vuelven un dibujo. Un tercio de los ingresos provinciales ($21.000 millones) se espera que provengan de regalías hidrocarburíferas, con un 179% de incremento en relación a 2018. Según medios especializados, el precio del barril debe ubicarse en u$s55 para la realización de pozos exploratorios por parte de las operadoras. Las expectativas de inversión por parte de las petroleras para 2019 es de u$s1800 millones (una cifra 15% por encima de todo el presupuesto provincial 2019).

El pago de la deuda provincial en dólares (1.200 millones) y pesos se agrava ante este desplome del barril, a lo que se suma el reciente rechazo por parte de la legislatura provincial, en medio de una crisis política, de refinanciamiento de 900 millones de pesos que se adeuda con el Fondo Fiduciario Provincial, es decir la chequera de Frigerio.

La fallida reunión de la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo, en la que no están ni Rusia ni EEUU) realizada el 6 de diciembre último, donde se buscó sin éxito reducir en 1,2 millones de barriles la producción diaria, y el crecimiento de la mano de Donald Trump de la producción de shaleoil (combustible no convencional) en EEUU a niveles nunca imaginados  –en 2018, la expectativa de producción norteamericana de shaleoil fue un 50% mayor de lo esperado– delinean una clásica crisis de sobreproducción, en el marco de un enfriamiento generalizado de la economía mundial de cara a 2019. Este fenómeno derrumba los precios.

Petroleros

Al preguntarle una radio local acerca de cómo impactará esto sobre los puestos de trabajo de cara al 2019,Jorge “Loma” Ávila, el burócrata que conduce el Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, sostuvo que “el año que viene va a ser complicado para todos; intentaremos tirar hasta marzo como estamos, después veremos, el coletazo de la crisis siempre lo terminamos pagando los trabajadores”.

Ni una palabra acerca de cómo enfrentar la crisis con la fuerza de los trabajadores, justamente para que no sean estos los que paguen los platos rotos.

Si esas declaraciones se ponen en contexto, resultan aún más reveladoras: Ávila había participado un día antes de una reunión en Buenos Aires con los gerentes de PAE (Panamerican Energy, la principal operadora de Chubut) y Tecpetrol (grupo Techint), y con el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica. AllíÁvila se sumó al coro de las patronales, que le solicitaron al gobierno nacional la eliminación de las retenciones a las exportaciones para garantizar las inversiones de las operadoras. El reclamo choca con los acuerdos del gobierno nacional con el FMI, es decir la reducción del déficit fiscal. Tanto es así que, según analistas económicos, se habla de una suba del 10% en las retenciones, para una industria favorecida por una devaluación del 100% durante 2018.

Ávila opinó de Sica que “es un hombre con el que se puede dialogar, siempre tuvimos una buena relación”. Pero Sica es el hombre clave para articular la reforma laboral que exigen la UIA y todas las patronales. El ´diálogo´ que invoca Ávila sin duda tendrá por eje un modelo de superexplotación del tipo “Vaca Muerta” en la cuenca del Golfo San Jorge, Chubut. Ya existe un antecedente: en mayo de 2017, la dirección burocrática del gremio aceptó una adenda que “adecúa” el convenio colectivo petrolero.

Mientras la burocracia sindical petrolera y el gobierno provincial (Ávila ya postuló como su candidato a Arcioni) “prenden velas”, preparan el nuevo ajuste y la contención ante los choques sociales que se vienen, la crisis mundial socaba la pretendida ´paz social´.

La denuncia del Partido Obrero es por partida doble: ante la profundización de la crisis petrolera en Chubut, se prepara un nuevo zarpazo contra el convenio petrolero, los docentes, estatales y la obra pública de cara a 2019.

Resulta estratégico desarrollar un reagrupamiento de compañeros y agrupaciones clasistas en la provincia, que trabaje para superar el cerco de la burocracia sindical impulsando la lucha por el salario yel trabajo. En esa perspectiva se ubicanel Partido Obrero y sus agrupaciones.

En esta nota:

Compartir

Comentarios