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15 de enero de 2019

Mendoza: por el boletazo, Cornejo enfrenta su primera rebelión popular

En menos de 10 días, Mendoza vivió cuatros grandes movilizaciones auto convocadas. Estas sumaron más de 20 mil manifestantes, en pleno enero. También se sucedieron concentraciones, asambleas y cortes de calles en las principales barriadas populares. El gobernador Alfredo Cornejo enfrenta una verdadera rebelión popular. Esta se desarrolla sobrepasado el dique de contención impuesto por el peronismo en sus distintas variantes: organizaciones sociales, uniones vecinales y el conjunto de direcciones sindicales, con honrosas excepciones como la CTA Autónoma, Satsaid y el Sute.

El detonante fue la modificación del sistema de trasporte urbano del gran Mendoza (MendoTran) y el aumento del 63% del boleto (de $11 a $18). La consecuencia de la modificación de los recorridos fue catastrófica, con miles de usuarios esperando horas, caminando decenas de cuadras y micros abarrotados. De mínima denota una enorme improvisación.

Cambiemos, como antes el FpV, le garantizan el jugoso negocio del transporte a 6 familias que tienen la concesión de las empresas de micros. En esta oportunidad esta política de capitalismo de amigos se encuentra estatizada a través de la ley de movilidad urbana que Cambiemos votó junto con los kirchneristas de Unidad Ciudadana y la totalidad del bloque peronista de diputados. Esto explica en parte la ausencia de los principales dirigentes del peronismo mendocino en las concentraciones y acciones de lucha.

El descontento popular y la movilización logró que el gobernador Alfredo Cornejo estableciera una semana de transporte gratuito (una forma de descomprimir y a la vez “indemnizar” a la población perjudicada), están modificando e incorporando nuevos trazos a los recorridos e incluso aumentaron la cantidad de unidades. A pesar de todo esto, la movilización sigue firme.

Más que problemas de transporte

La mini rebelión que desató el MendoTran es la expresión de un descontento social mucho más fuerte y profundo, que por sobre todo deja en evidencia tendencias cada vez más fuertes en las masas. El desastre del cambio de sistema y el boletazo se transformaron en un canal para expresar el malestar incubado por tarifazos impagables, techos salariales, desempleo, precarización, represión y regimentación de la vida urbana.

La ‘estabilidad cornejista’ es un blef en lo económico, pero también lo es desde el punto de vista el disciplinamiento social que reclaman las patronales. Ni el código de faltas, ni la imputación a dirigentes sindicales y el intento de desafuero a los parlamentarios del FIT han logrado mellar las enormes reservas de lucha del pueblo explotado mendocino.

Este estallido ha dejado en evidencia a las burocracias sindicales que cerraron acuerdos a la baja en diciembre, incluso a aquellos que lo hicieron precipitadamente en nombre de que “la base no da”. Si el debate de esos acuerdos, en cambio, se hubiera postergado para febrero, queda claro ahora que se hubiesen dado en otro escenario más favorable desde el punto de vista de la subjetividad de los trabajadores, particularmente desde la disposición a luchar.

En un cuadro donde las contradicciones económicas se profundizan y la economía sigue en caída libre es posible que Cornejo logre apaciguar la ira desatada por el transporte, pero no modificar las tendencias de fondo. En este punto el peronismo está jugando un rol abiertamente desmovilizador y de colaboración con la estrategia de Cambiemos para desviar la atención de los reclamos hacia el proceso electoral.

Abajo el MentroTran y el boletazo

El sistema de transporte y su costo no puede ser reformado en este cuadro y menos con la legislación vigente: la ley de movilidad urbana. Esta consagra como objetivo central del sistema de transporte la “rentabilidad razonable”, lo que significa que el Estado debe garantizar una rentabilidad promedio a las empresas de colectivos y la individual de las mismas. Este esquema es sostenido con el "Fondo Compensador del Transporte", unos $4 mil millones. Los vecinos pagaremos por partida doble el servicio de transporte público: al comprar el pasaje y con los impuestos. El riesgo empresarial es igual a cero y las “ganancias” son aseguradas con fondos públicos.

Lo que se plantea en el horizonte inmediato es elegir delegados por manzanas y barrio, que funcionen con mandatos de asambleas vecinales para establecer una coordinación y dirección propia del movimiento de lucha. Es la única forma de derrotar el tarifazo y que Cornejo dé marcha atrás con el MendoTrans y su política de favorecimiento a los empresarios del transporte.

También es el punto de partida para establecer una deliberación popular en torno a qué sistema de transporte necesita el pueblo trabajador, partiendo de la estatización del sistema actual bajo el control de trabajadores y usuarios, la inmediata implementación del boleto educativo y el boleto obrero.

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