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15 de enero de 2019

Córdoba: el adelantamiento del adelantamiento electoral

Más de 100 intendentes quieren votar en abril. La bancarrota de Cambiemos

Las elecciones del 2019, en principio,  regidas por la elección presidencial, mutan acicateadas por la crisis económica y la precariedad política del régimen a un ´sálvese quien pueda´. Allí están como botón de muestra las 17 provincias que adelantarían las elecciones, 18 si se suma Vidal,  cada vez más convencida de alejarse del pianta votos Macri. Pero aquí no culmina el desbande. En Córdoba, que adelantó las elecciones a gobernador para el 12 de mayo, más de 100 intendentes radicales se aprestan a votar el 14 de abril. O sea, el adelantamiento del adelantamiento.

Se sabe que para Macri el escenario electoral en Córdoba  es malo.  Luego de cosechar el 70% de los votos  en 2015 y ganar las legislativas en 2017, su intención de voto en el presente es del 25% mientras su imagen negativa ronda el 60%. La búsqueda de preservación de municipios y comunas liderados por el radicalismo, anticipa a su vez, una paupérrima performance de los representantes provinciales de Cambiemos. La UCR podría perder la Capital luego de 8 años de gobierno.

La lista provincial de Cambiemos tiene final abierto. La disputa entre el actual intendente Ramón Mestre y la triada Negri-Baldassi-Juez  se encamina a una interna que debilitaría aún más el armado. En esa línea, la maniobra de Mestre de unificar las elecciones capitalinas con las provinciales para que el interior traccione su candidatura, se ha vuelto en su contra.

La fragilidad de Cambiemos no es, sin embargo,  una fortaleza de Unión por Córdoba. Como ya adelantamos en Prensa Obrera,  el gobernador Juan Schiaretti, responsable del ajuste en la provincia, buscará asegurar su continuidad capitalizando el descontento social en ascenso desmarcándose de Macri. Una ingeniería difícil luego de que fuera el gobernador que más apoyó las políticas macristas: desde el acuerdo con los buitres, la eliminación del cepo, la pelea por la reforma laboral, el consenso fiscal -con la confiscación a los jubilados incluida-, los presupuestos y los acuerdos con el FMI. La crisis en curso es un fantasma que también asusta a Unión por Córdoba.

A ese barco busca subirse el kirchnerismo. A través de su burocracia sindical, que jugó un papel de bombero en las principales luchas de la provincia, apuesta a un armado de listas en común con Schiaretti. Los ultra K Martín Fresneda y Franco Saillen sumaron a sus guiños parlamentarios con el PJ respaldo por el adelantamiento  de las elecciones provinciales. Mientras tanto, el último candidato, Pablo Carro,  también tiende puentes con el gobernador consciente de que una lista K pura, sin Cristina disputando en el mismo turno, puede arrojarlos a la marginalidad.

Municipios al rojo vivo

Más allá del aparato, el adelantamiento electoral de los municipios tiene un marcado fin antipopular, garantizar las bases políticas para proceder a un guadañazo aun superior sobre las condiciones de vida de los trabajadores. Es decir, la agudización del ajuste.

Los municipios de Córdoba han sufrido de manera directa el crack económico del 2018. La baja en la recaudación provincial, sumada a la merma propia, la caída de la coparticipación (por la menor actividad económica general que afecta a la recaudación del IVA) y la eliminación del Fondo Sojero han golpeado de lleno al interior provincial.

Que las cifras de pobreza e indigencia aumenten en el gran Córdoba a más del 30%  y 10% respectivamente, superando al resto de las provincias,  es un indicativo de esta realidad. La cancelación de obras, que está teniendo lugar,  incrementará los índices de desocupación que ya superan el 10%.

“Ha sido un año complicadísimo. El problema es que todos hicimos previsiones guiados por el 15 por ciento de inflación que calculó la Nación en el presupuesto de 2018, pero estamos arriba del 40. Así, muchos terminamos de usar los recursos en junio, cuando pagamos el aguinaldo”, sostuvo el radical Daniel Salibi, intendente de Mendiolaza, que acaba de adelantar los comicios.

La crisis es tal que provincia lanzó un ´Fondo de Asistencia Financiera para Municipios y Comunas´. Subsidios de sudosa solvencia que 85 gobiernos locales pidieron y 403 están en condiciones de solicitar por haber firmado el acuerdo.

En este escenario crítico, los personeros políticos tanto del PJ como de la UCR optaron por depositar parte de la recaudación en plazos fijos especulando con la tasa de interés que los bancos otorgan mientras negocian con las Leliq. La exposición de los municipios a una nueva corrida cambiaria es total.

Ante la pregunta de los medios locales sobre la situación, los intendentes adelantan que el recorte en gastos es inminente. De hecho, ya lo vienen haciendo.

Derrotar el ajuste del FMI, Macri y Schiaretti

El descontento frente a este plan de guerra contra los trabajadores ha tenido en el interior, a pesar del boicot de las burocracias, respuestas organizadas de la clase obrera. Los municipales de Jesús María luego de 13 días de huelga lograron un aumento salarial de más del 50%. Los trabajadores de fábricas militares, de Villa María y Río Tercero, organizaron ocupaciones y movilizaciones masivas que contaron con gran apoyo popular contra los despidos. Plan de lucha que todavía desarrollan.

Los cacerolazos contra los tarifazos tuvieron repercusión en muchas ciudades. Ligado a ello, la denuncia contra el vaciamiento de EPEC (empresa provincial de energía) y el apoyo a sus trabajadores se abrió paso con caravanas en el departamento Colón y marchas en Río Cuarto.

Las movilizaciones contra la violencia de la mujer y el aborto legal han puesto en pie mesas del #NiUnaMenos en Villa María, Sierras Chicas, Mina Clavero, Rio Cuarto, Calamuchita, entre otras.

Los reclamos ambientales suscitaron grandes movilizaciones que incluso se trasladaron a la capital. La más importante del último periodo contra el trazado de autovía de Punilla que obtuvo una victoria.

Los desdoblamientos han desnudado la precariedad que abarca a todo el régimen político. Anuncian una posible volatilidad electoral que está atada a la crisis, su desarrollo y la reacción de la clase obrera. La denuncia de los fines reaccionarios que tiene el adelantamiento del adelantamiento, tiene que ir acompañada de una fuerte campaña por darle continuidad a  las luchas y que las mismas tengan una manifestación política propia. Es la perspectiva que se debe trazar el Frente de Izquierda.

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