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17 de enero de 2019 | #1535

Rio Negro: La izquierda dará batalla en las elecciones

Por Gabriel Musa
Concejal del Partido Obrero en General Godoy

El gobernador rionegrino Alberto Weretilneck, de Juntos Somos Río Negro, adelantó por decreto las elecciones provinciales para el próximo 7 de abril. Pasó por alto a la Legislatura provincial, la que antes se había encargado de eliminar las Paso. El adelantamiento anticipa que Weretilneck cuenta con el guiño de la Justicia provincial para superar el escollo constitucional, que no le permitiría disputar el tercer mandato por la gobernación en forma consecutiva. Sucede que el oficialismo rionegrino llega a 2019 sin contar con otro candidato que mueva el amperímetro en las encuestas.

El elemento destacado de la elección en ciernes es la posibilidad del peronismo de ganar la contienda. Martín Soria, presidente del Partido Justicialista e intendente de la localidad de Fiske Menuco (General Roca), es quien se postula para suceder a Weretilneck que, de 2015 a esta parte, ha oficiado de peón rastrero del gobierno de Macri.

Weretilneck no sólo fue partícipe del pacto fiscal, también avaló el Presupuesto nacional de ajuste de 2019, impuesto por el FMI, y se plegó al operativo represivo impulsado por Macri y Bullrich contra el pueblo mapuche y los luchadores. En 2017, Juntos Somos Río Negro bajó su lista de diputados nacionales para beneficiar a Cambiemos y así evitar que el PJ obtuviera dos diputados. Cambiemos competirá, en principio, con su propia fórmula en las provinciales de Río Negro. Pero para un gobierno en crisis, como el de Macri, la derrota del PJ gracias a un triunfo de Weretilneck no deja de ayudar con el objetivo de bloquear la proyección nacional del peronismo.

En las legislativas de 2017, el peronismo ganó cómodamente las elecciones rionegrinas. Ahora, no sólo cuenta con el alineamiento de los intendentes peronistas, ha logrado también embolsar al centroizquierda provincial (Magdalena Odarda y el Partido Socialista) y a la mayor parte de la burocracia sindical de la CGT y la CTA. El peronismo rionegrino ha colaborado sistemáticamente, en la Legislatura provincial, con los presupuestos de ajuste de Weretilneck, además de haber avalado la política de endeudamiento en dólares de la provincia (Plan Castello), para un plan de obras públicas al servicio del capital, las cuales ni siquiera se han realizado. Soria, aunque lo intente ocultar, ha cumplido al pie de la letra el plan de ajuste sellado entre Weretilneck y Macri, aceptando presupuestos regresivos en su ciudad, que implicaran mayor precariedad laboral, tarifazos y más paritarias a la baja.

El Frente de Izquierda ingresa a este adelantamiento electoral ubicado como el cuarto bloque político de la provincia. El Partido Obrero de Río Negro cuenta con una importante trayectoria, conquistó en 2017 la primera bancada obrera y socialista en la provincia, con el ingreso al Concejo Deliberante de General Godoy, y obtuvo en 2018 un 7,5% en las elecciones ejecutivas de Villa Regina, con Norma Dardik como candidata a intendenta. En estas elecciones, también el PTS e Izquierda Socialista cuentan con personería provincial.

La campaña debería servir para reagrupar a una vanguardia obrera y juvenil, sobre la base de una delimitación de clase. El balance del papel jugado por las fuerzas patronales y, especialmente, la propagandización de un programa de salida a la crisis, serán fundamentales para el desarrollo de esa tarea. El programa deberá partir de las reivindicaciones más elementales, como la defensa del salario, el trabajo y las jubilaciones, y deberá combinarse con planteos de fondo -es decir con un plan económico y político de los trabajadores. En momentos donde afloran los tarifazos y el transporte público en varias ciudades de la provincia atraviesa una profunda crisis, el planteo de anular los aumentos, expulsar a Lewis y nacionalizar integralmente la energía y los servicios públicos, bajo control de los trabajadores, son más actuales que nunca. Lo mismo vale con el no pago de la deuda pública, que representa una sangría provincial y nacional. La expropiación sin pago de los monopolios frutícolas y del puerto San Antonio Este, y la constitución de un consorcio único de producción y comercialización dirigido por trabajadores y pequeños productores, representa un planteo de fondo para superar la crisis de la industria de la pera y la manzana.

La izquierda tiene planteada la tarea de pelear por el ingreso a la Legislatura provincial. Esto representaría un importante salto político, pues reforzaría todas las luchas libradas por los trabajadores, las mujeres y la juventud y proyectaría el desarrollo de una alternativa política de la clase obrera a escala de toda la provincia.

Desde luego, la presentación de la lista rionegrina y la campaña del FIT se une a la de Neuquén, a San Juan, a Santa Fe, a Córdoba y a otros adelantamientos en ciernes, como el de Catamarca, que hacen urgente la necesidad de golpear con un planteo político nacional del FIT ante la crisis -y el agravamiento de la lucha de clases ante la ofensiva fondomonetarista de Macri y los gobernadores-, con un programa de los trabajadores de salida a la crisis para refutar el recambio nacionalista y con una propuesta electoral nacional. Así como en Río Negro, en todo el país el FIT tiene la responsabilidad de actuar como el cuarto bloque político nacional, el de los trabajadores.

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