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17 de enero de 2019

Las inundaciones en el norte de Santa Fe y un “régimen sojero”

Por Jorgelina Signa
concejal por Capitán Bermúdez

Los departamentos de Vera, 9 de julio y General Obligado son los más golpeados por las inundaciones. Son 300.000 hectáreas las que están bajo el agua por ahora en nuestra provincia y llegan a 700.000 si sumamos el resto de las regiones del país comprometidas como son las provincias de Chaco, Corrientes, Santiago del Estero y en las últimas horas Entre Ríos. Y esto se agrava día a día.

Los anuncios oficiales en Santa Fe hablan de “desastre meteorológico” y “cuestiones climáticas que se complejizan porque se escurren hacia el norte de la provincia las aguas de las lluvias de Chaco y Santiago del Estero” etc. Pero las inundaciones son sobre todo la demostración del proceso y avance de la sojización en la provincia, el desmonte brutal de los bosques nativos y la falta de obras hídricas importantes. Desde el ex gobernador y senador Carlos Reuteman, bajo cuyo gobierno se produjeron las terribles inundaciones del año 2003, que le valieron una causa penal “por obras inconclusas y por no dar la orden de evacuación a tiempo”, hasta el Frente Progresista (Binner, Bonfatti y ahora Lifschitz), ninguno de los gobiernos ha resuelto el problema en 16 años. Todos son responsables.

Sojización

En 1996, se permitió en Argentina la introducción de la soja transgénica, lo que empujó el volumen de exportaciones y llevó a mayores superficies de campo destinadas al poroto. La sojización afecta brutalmente la permeabilidad de la tierra, sin contar los agrotóxicos para el mantenimiento de la cosecha, fundamentalmente glifosato y otros venenos que son rociados a través de avionetas e impactan también sobre escuelas rurales y animales. Los trabajadores también están expuestos al peligro y se encuentran sometidos a una brutal precarización laboral. Alrededor de este modelo de negocios, en definitiva, se desarrolla una depredación ambiental y laboral que tiene por únicos beneficiarios a los pools de siembra, los fondos de inversión, y las grandes empresas agroexportadoras como Cargill, Bunge, Dreyfus y Nidera. Muchas de las mismas que hoy amenazan con cierres, despidos o avanzan sobre los convenios colectivos de trabajo

La “respuesta” es siempre la misma

La ministra de Producción de Santa Fe, Alicia Ciciliani, a través de la Comisión de Emergencia Agropecuaria, decretaron la emergencia agropecuaria y zona de desastre en cuatro departamentos afectados de la provincia (Vera, 9 de julio, General Obligado y San Javier). Pero esta “emergencia” no está centrada en la ayuda de la población trabajadora sino en un rescate del gran capital, incluyendo la prórroga o condonación de impuestos y la prórroga de créditos.

La población laboriosa necesita una respuesta de fondo. Hay centenas de evacuados y hace unos días quedó bajo el agua el pueblo de Villa Minetti que tiene 6000 habitantes. Lo mismo ocurrió con la ciudad de Tostado que tiene más de 15.000 habitantes. Un verdadero desastre. Hay que llevar adelante un plan de viviendas públicas que por un lado aleje de zonas inundables a las familias que hoy se encuentran en zonas bajas o linderas a los ríos y que garantice para esas familias trasladadas puestos de trabajo.

Abajo el régimen sojero

El cuidado de los recursos naturales como la tierra, el agua e inclusive la vida de los propios trabajadores es incompatible con el interés de los grupos económicos. Planteamos un impuesto extraordinario al conjunto del complejo sojero, para financiar los planes de viviendas populares y todas las obras públicas hídricas pendientes, bajo control de los trabajadores.

Para revertir el saqueo de la provincia, es necesaria la estatización de los puertos privados en la provincia, como primer paso de una reorganización del campo; y el control obrero y auditoría de todos los procesos agroindustriales. Ello, junto con la nacionalización de la banca y el comercio exterior y el repudio de la deuda externa usuraria, permitirá que la enorme riqueza de Santa Fe se convierta en patrimonio social, y deje de ser fugada en beneficio de los monopolios capitalistas.

Construyamos una alternativa política de los trabajadores y la izquierda para terminar con el régimen sojero sostenido por oficialistas y “opositores” que han hundido la provincia de Santa Fe en las muertes obreras, los despidos, los femicidios, y la depredación ambiental  y laboral.

Hay que plantear que se vayan e impulsar una Asamblea Constituyente soberana y con poder que tome medidas de fondo para salir de la crisis.

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