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31 de enero de 2019 | #1536

La Rioja: Los trabajadores deben hacer oír su voz

Enorme crisis política luego de la consulta fraudulenta de Casas

El pasado domingo 27 de enero se desarrolló en La Rioja la consulta popular que determinaba la aprobación o no de la enmienda constitucional, aprobada en diciembre por la Legislatura provincial, para permitirle a Sergio Casas ser electo por un período más como gobernador de la provincia. El resultado mostrado por el gobierno es un supuesto “triunfo” que le permitirá la reelección a Casas; sin embargo, los números muestran que esa “victoria” es un fiasco -o sea, constituye un fraude político a la voluntad del electorado riojano.

Veamos: a la consulta, que era obligatoria, sólo concurrió a votar el 40%, y de ello sólo un poco más de la mitad votó por la opción “Sí” -es decir, en su intento de plebiscitar su gobierno, Casas fue avalado sólo por el 25% del padrón.

De hecho, la “victoria” reeleccionista sólo le fue posible gracias al artilugio impuesto por la Justicia Electoral provincial que determinó que para que la enmienda fuera rechazada se requería como mínimo que el 35% del padrón electoral debía votar por el “No”.

El rechazo tenía que alcanzar obligatoriamente un piso positivo. La votación afirmativa no tenía ningún piso. Sobre esta base, el electorado que se abstuviera se contabilizaba en contra del rechazo y, por lo tanto, jugaba a favor del voto afirmativo.

Este mecanismo fraudulento de evaluar la voluntad popular y la bajísima concurrencia, y la aún más baja votación a favor del Sí, se dio en condiciones en que todo el proceso previo y la consulta misma estuvo teñida de denuncias de todo tipo relacionada a la manipulación de los padrones electorales, la falta de boletas a tiempo por el No para ser distribuidas en el electorado, las trabas para la fiscalización y muchos etcéteras más.

La consulta ha quedado judicializada y será la Corte Suprema quien deberá determinar si la lectura de la Constitución que hace la Justicia Electoral -permitiendo convalidar con el aval de una minoría una enmienda constitucional- es válida.

Esta misma Corte, días antes, frente a un amparo de Cambiemos, falló en favor del gobierno permitiendo que se realice la consulta, luego del pedido de declararla inconstitucional por sus rasgos fraudulentos, como el hecho de que no se confeccionaron padrones nuevos para la elección (se usaron los mismos que en las elecciones de 2017, dejando fuera a quienes se incorporaban este año), porque no se respetó el cronograma electoral y porque no se permitió a todos los partidos de la oposición fiscalizar la elección.

Todo indica que la avanzada reeleccionista de Casas podría definirse en los tribunales.

La consulta se dio en el marco de una profunda crisis del gobierno y el régimen provincial. La interna pejotista está nutrida de carpetazos, la paralización del Concejo Deliberante de la capital y la ruptura del PJ con su presidente, Beder Herrera.

Este último llamó a no ir a votar en la consulta y ha salido a proclamarse como “el único ganador” de la jornada, por más que el enorme rechazo expresado hacia Casas, tanto en la abstención como en la casi mitad de votantes que optaron por el “No”, tiene también a Beder como destinatario, ya que la mayoría sigue relacionándolo con el gobierno.

Cambiemos, por su lado, desarrolló una campaña por el No que resultó impotente, pues no podía oponer un programa contra Casas, cuando son socios del ajuste macrista en la provincia. El principal referente de Cambiemos, Julio Martínez, fue derrotado por el Sí a Casas en su bastión, Chilecito.

En contraste, el No ganó en la localidad de Famatina -de gran tradición de lucha contra el gobierno provincial- y en la capital, de donde el actual intendente, el ex pejotista Paredes Urquiza, rompió con Casas y Beder para virar al macrismo y ahora con este resultado sale fortalecido en su disputa por la candidatura a gobernador con Julio Martínez por Cambiemos.

Las disputas entre Casas y Cambiemos o Beder Herrera que pretendieron armar campos alternativos en torno del Sí o el No, son apenas una pelea entre buitres: todos son agentes del ajuste y también de Barrick Gold y el resto de las mineras.

El Partido Obrero desarrolló una campaña por el No, desenvolviendo un programa que traducía las principales reivindicaciones que oponen a los trabajadores, la mujeres y la juventud con Casas y con la demás alternativas capitalistas.

Dijimos: no a la miseria. Por un salario mínimo igual al costo de la canasta familiar, prohibición de los despidos. Estatización sin pago de toda empresa que cierre. Pase a planta de todos los precarizados.

No a la destrucción de la salud y la educación. Por la triplicación del Presupuesto para salud y educación.

No a los atropellos contra las mujeres. Por un Consejo Autónomo de la Mujer electo por el voto de las propias mujeres para combatir la violencia y la impunidad.

No a la corrupción y los negociados con la obra pública. Por la apertura de las cuentas del Estado y de la empresas de la patria contratista para que sean controladas por los trabajadores.

No a la megaminería a cielo abierto. Nacionalización de la minería bajo control obrero y derecho a veto de las comunidades.

Y ahora decimos: no al fraude y convocamos al pueblo a movilizarse por la anulación de la consulta.

Nuestra campaña por el No estuvo al servicio de que los trabajadores puedan romper el chaleco de fuerza de las direcciones gremiales que estuvieron con el Sí y en favor de una irrupción de los explotados contra el régimen descompuesto.

El fracaso del gobierno en conquistar una votación masiva por el Sí es una oportunidad para una deliberación y una acción decidida de los trabajadores, organizando asambleas y plenarios por lugar de trabajo o localidad. Estamos frente a un nuevo escenario político.

Desarrollemos la movilización para que se vaya el régimen del fraude y de las mineras. Vamos por la agenda de los trabajadores.

Luchemos por la anulación de la consulta y la convocatoria a una Asamblea Constituyente soberana, que tome en sus manos el programa que hemos defendido en la campaña por el No y proceda a una reorganización social de conjunto en función de los intereses de los trabajadores.

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