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31 de enero de 2019

Se realizó la segunda asamblea de la coordinadora de villas por la urbanización real

En el Playón de Chacarita, en la Ciudad de Buenos Aires
Por Chelo

Precedida por una importante reunión en la Villa 20 con la participación de vecinos en lucha por sus viviendas, la segunda asamblea de la coordinadora de villas por la urbanización real tuvo lugar el 29 de enero en el Playón de Chacarita y contó con la presencia de diferentes barrios y un centenar de participantes.

Todos los barrios tienen en común la emergencia y denuncia de urbanizaciones truchas y la sola exposición de su situación desenmascara la pantomima oficial que auto denomina al jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta como el urbanizador de la ciudad. El caso más descarnado es el de la Villa 31, que contó con una numerosa participación de vecinos miembros de mesa participativa y rotativa por la urbanización real. En ese barrio el gobierno tiene un plan de remate de las tierras y ofrece una salida insuficiente para todas las familias que la habitan, pretenden su desarraigo y endeudamiento. 

Escuela y programa

La función de la coordinadora de villas demuestra en la práctica que no solo es un canal de organización para luchar por la urbanización real, sino que la puesta en común de la situación y los procesos que pretende llevar adelante el gobierno sirve para formar a los vecinos en los temas referentes a sus barrios y para levantar un programa en común. En la asamblea, activistas de la Mesa por la reurbanización del Playón de Chacarita y de la Villa 20 fundamentaron su rechazo a la operatoria de créditos y la fórmula de tasación que ofrece el IVC (Instituto de Vivienda de la Ciudad) con una detallada explicación del mecanismo que básicamente quita un valor sustancial al valor real de las viviendas levantadas por los vecinos, sentando las bases para que se mega endeuden con viviendas nuevas u opten por irse de sus barrios. En la Villa 31 es aún peor porque la propuesta del gobierno es que los vecinos se suban a los créditos UVA (que se indexan por inflación) impagables por donde se los mire.

La puesta en común de estas experiencias delinea un programa común de los barrios que consiste en el rechazo a las viviendas transitorias de chapa y durlock que en la 31 nombran como “cointeneras” y que se quieren aplicar también en el Playón de Chacarita; el reclamo de la eliminación de fórmulas que no reconocen el valor real de las viviendas; una tarifa especial para los vecinos que garantice que no sean expulsados vía tarifazo; el control por parte de los vecinos de las obras realizadas y un plan de emergencia de obras para contrarrestar las obras cosméticas del Gobierno de la Ciudad que devienen en inundaciones, incendios, falta de servicios esenciales, etc. La virtud de este programa es que no solo sirve para los barrios en proceso de urbanización, sino para los que todavía no tienen sancionadas leyes como el caso de La Carbonilla, que participó de la última asamblea, y otros barrios como la 1-11-14 en que vecinos se están sumando a esta coordinadora para organizar la lucha por la urbanización.

Por último, en la reunión se votó una continuidad que consiste en una asamblea el 2 de febrero en la Villa 31, una asamblea general el 20 de febrero de todos los barrios frente a la jefatura de gobierno para convocar a una movilización el 1 de marzo con el objetivo de ser recibidos por el jefe de gobierno, en la víspera de la apertura de sesiones de la Legislatura porteña. Esta segunda asamblea marca el rumbo de la lucha por una ciudad para los trabajadores y no para los especuladores.

 

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