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2 de febrero de 2019

La masacre social detrás de los números del Indec

Pongamos en pie al movimiento obrero para derrotar el ajuste de Macri, los gobernadores y el FMI

Inflación galopante

En los últimos días comenzaron aparecer los números del Indec que van ilustrando un balance estadístico del 2018. El primero en ver la luz fue el Indice de Precios al Consumidor (IPC)   que determinó la friolera de un 47,6% de inflación nacional, en promedio, el cual es todavía mayor en el interior del país. Este 47,6% es el triple de la fenecida “meta oficial” del 15% que fuera anunciada por Peña, Dujovne, Caputo y Sturzenegger el día de los santos inocentes del 2017. La discusión paritaria del 2019 en todos los gremios tendrá que partir del saldo negativo del 2018. Este es un punto absolutamente crucial para el movimiento obrero, que deberá superar las limitaciones impuestas por la burocracia sindical completamente sometida a una “tregua” con el gobierno. Reclamemos: Aumento salarial retroactivo a diciembre de 2018 que complete el aumento paritario hasta alcanzar el 47,6%. Reajuste salarial mensual acorde a la inflación (cláusula gatillo)

Canasta Familiar, peor

El segundo informe presentado por el Indec fue el que se refiere al costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT)  correspondientes al conurbano bonaerense. El mismo establece para una familia tipo (una pareja de adultos y dos niños) una CBA de $10.197,53, y una CBT de $25.493,80. Esta última cifra es también la cantidad de ingresos mínimos que necesita una familia del conurbano para no ser considerada pobre. Nuestra consigna es: Salario mínimo de $25.493,80 (o lo que correspondiera a cada región) retroactivo a diciembre de 2018, con actualización mensual.

Lo que los números no muestran

El informe mensual que realiza el Indec para medir la inflación (IPC nacional) comenzó a publicarse en julio de 2017, y aunque representa un progreso en relación a la etapa anterior, sus datos no son para nada incuestionables. Algunos puntos a tener en cuenta son:

El costo de la Canasta Básica Alimentaria creció un 53,5% a lo largo del 2018, lo cual indica que el impacto de la inflación fue mayor para la población de bajos recursos, cuyos ingresos se destinan mayormente a alimentos y a bienes de consumo inmediato. Este porcentaje duplica el último registro de la evolución de los salarios, que de octubre de 2017 a octubre de 2018 se incrementó apenas un 26,2% en promedio.  

El Indec efectúa la recolección de datos unicamente en 39 centros urbanos en todo el país, que aunque sean los más importantes en términos de concentración poblacional, se produce una distorsión de la realidad. Por ejemplo, en toda la provincia de Misiones sólo recolectan datos de Posadas, invisibilizando lo que ocurre en el interior profundo de la provincia. Lo mismo ocurre en Chaco, donde también se recolectan datos unicamente en la capital provincial. De este modo no ha quedado registrado más que parcialmente el brutal impacto que la suba de los combustibles y el transporte produjeron en los barrios periféricos y en las comunidades del interior. Esto explica que el Indec haya constatado una inflación del 50,6% en la Patagonia, 49,5% en Cuyo, y 47,8% en el Noroeste y Noreste, contra el 47,1% del área metropolitana. Sin lugar a dudas, el Indec habría determinado una inflación todavía mayor si se registraba el interior de cada una de las provincias. 

Otro elemento de distorsión lo constituye el hecho de que el cálculo de las canastas familiares está desfasado, pues se toman por base la “Encuesta Nacional de Gastos de Hogares” del 2012/2013 , en la cual se determinó, por ejemplo, que el gasto en “Propiedades, combustibles, agua y electricidad” representa el 10,2% del total de gastos del hogar, y “Transporte y comunicaciones” el 18,6%. Es lícito suponer que, tarifazos mediante, hoy esos rubros se llevan una porción de torta mayor, y por lo tanto, el incremento de los mismos debería impactar aún más en el costo de la Canasta Básica Total. Este desfasaje se corregirá cuando se empiece a utilizar la “Encuesta Nacional de Gastos de Hogares” 2017/2018, que aún no se ha publicado.

El costo de la Canasta Básica Alimentaria está determinado por un consumo idealizado de los requerimientos calóricos y proteicos, que en la realidad no sucede. Para el Indec un adulto debiera consumir por mes 6,75 Kg de pan, 60 gr. de fiambre, 60 gr. de manteca, 30 gr. de café, 510 gr. de yerba, etc. es decir, estrictamente lo mínimo que necesita su organismo. Se trata una idealización que sirve a los fines estadísticos, pero que establece un monto irreal, pues el gasto en la vida real es siempre mayor. Esta sub-estimación de la Canasta Básica Alimentaria afecta también al cálculo de la canasta Básica Total, pues esta última se determina a partir de aquella.

No obstante todas estas limitaciones ha quedado más que expuesta la crudeza de la masacre social del 2018, esto sin considerar el tendal de despidos y la creciente desocupación, y a pesar de que algunos indicadores aún no se han presentado, como el índice de salarios a diciembre 2018, que se publicará el 28/2, o la medición de la pobreza y la indigencia que aparecerá el 28 de marzo.

Congreso de bases

Para enfrentar el panorama de más tarifazos, inflación y despidos el movimiento obrero debe ponerse de pie. Por un congreso de bases que establezca un plan de lucha por las reivindicaciones inmediatas, para derrotar el plan de guerra de Macri, los gobernadores y el FMI; y que plantee la reorganización del país sobre nuevas bases sociales, en beneficio de las mayorías populares.

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