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8 de febrero de 2019

Ganancias: un nuevo zarpazo del gobierno sobre las jubilaciones

Reducen los haberes a 50.000 beneficiarios.

El gobierno se ha lanzado nuevamente a recortar jubilaciones, en este caso afectando a unos 50.000 beneficiarios por la vía de gravar sus haberes con el Impuesto a las Ganancias que hasta ahora no pagaban y que se suman a los 300.000 que ya son alcanzados por el impuesto.

Los nuevos afectados son, por ejemplo, aquellos que cobran su jubilación y una pensión por fallecimiento del cónyuge, las que ahora serán sumadas a los efectos del cálculo: si así llegan al mínimo no imponible (de $55.854 en el caso de los jubilados) deberán pagar el impuesto. Y, a aquellos que ya tenían gravado alguno de los dos ingresos, ahora les retendrán un monto mayor.

Esta medida fue tomada por el Anses de manera clandestina, sin comunicación previa a los jubilados, a través de una circular interna de mediados del mes de enero que recién dio a conocer ahora, cuando los afectados comenzaron los reclamos al ver los descuentos en sus recibos de haberes.

La jubilación no es ganancia

El zarpazo forma parte del ataque a los jubilados y al sistema previsional en su conjunto. Si bien la medida alcanza a las jubilaciones más altas –recordemos que éstas tienen un tope–, amplía la aplicación de un gravamen confiscatorio y deja sentado un precedente que, más adelante, podrá traducirse en una reducción del mínimo no imponible.  

En el horizonte de la clase capitalista, pesa la exigencia del FMI de reducir las jubilaciones hasta convertirlas en un mínimo subsidio a la vejez.

El gobierno sigue avanzando en la política de gravar las jubilaciones, cuando éstas –al igual que los salarios– no son ganancia sino la contraprestación, actual o diferida, de un trabajo realizado. Incluso hay fallos favorables en la Justicia donde se ratifica este criterio y que están a resolución de la Corte Suprema.

“Además, esta medida contradice al caso Blanco, resuelto a fin del año pasado por la Corte Suprema impugnando la alteración de disposiciones legales por parte de la ANSeS con resoluciones", denunció Eugenio Semino, Defensor de la Tercera Edad (Clarín 6/2).

La justificación oficial, por boca del titular del Anses, Emilio Basavilbaso, es que de esta manera, se establece “una mayor justicia y equidad”, ya que así pagan todos los que cobran un haber similar.

“Si hay un jubilado que tiene dos beneficios y otro no, ahora están en las mismas condiciones", dijo Basavilbaso (Clarín 6/2). Es decir que, si una pareja de jubilados cobra dos jubilaciones y con ninguna pasa el mínimo, no pagan ganancias, pero si uno de ellos fallece, el otro sí debe pagar, si con la sumatoria de jubilación y pensión llega al mínimo no imponible.

Pero el cobro de las pensiones por viudez, que el gobierno también pretende eliminar, parten de la lógica consideración de que el cónyuge que la recibe debe hacer frente a gastos generales de la vivienda y los servicios, entre otros, que los dos beneficiarios pagaban antes con sendas jubilaciones, que se tomaban de manera individual a los efectos del cálculo impositivo, lo que ahora el Anses modifica.

El cinismo de la supuesta mayor equidad consiste en equipar para abajo, es decir reduciendo los ingresos y que todos cobren menos y no eliminando el inmoral e ilegal gravamen a todas las jubilaciones.

Emparejar para abajo

Así, la lógica extrema de la “equidad” oficial podría ser que todos los jubilados cobren la mínima, así ninguno tendría ingresos mayores que otro.

Los jubilados tienen un mínimo no imponible más alto que los trabajadores en actividad; un obrero o empleado soltero paga ganancias si su salario supera los $ 38.300. Pero eso es válido para los jubilados siempre que no paguen impuesto por Bienes Personales o no tengan otros ingresos por salarios o alguna renta, ya que en ese caso el mínimo no imponible pasa a ser el del trabajador en actividad.

En línea con lo que le reclama el Fondo Monetario, el plan que pretende imponer el gobierno por la vía de una nueva reforma previsional se plantea reducir drásticamente el gasto previsional con un aumento de la edad jubilatoria, eliminar los regímenes especiales y reducir el monto de los haberes mediante una modificación aún más desfavorable de las fórmulas de actualización, entre otras medidas.

Esto plantea la necesidad de una pelea común de actuales y futuros jubilados para defender las conquistas alcanzadas y exigir una jubilación mínima equivalente a la canasta del jubilado, el 82% móvil de los haberes y la eliminación del impuesto a las Ganancias sobre las jubilaciones.

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