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12 de febrero de 2019

La campaña electoral en Córdoba

Luchemos por una salida de les trabajadores y la izquierda

La apertura de las sesiones de la Legislatura de Córdoba el pasado 1° de febrero fue un verdadero lanzamiento de campaña electoral. La total hipocresía con la cual el gobernador se dirigió a la audiencia da cuenta de la profunda crisis política y económica que se descarga permanentemente sobre el pueblo trabajador. Juan Schiaretti hizo de la supuesta oposición al gobierno nacional el eje de su intervención, llegando al exabrupto de afirmar que la crisis no había llegado a Córdoba. Envalentonado por el derrumbe macrista y el empantanamiento de Cambiemos en la provincia, dio por sentado la continuidad de su gobierno por cuatro años más, y llamó a dejar definitivamente atrás la grieta, en clara a alusión al armado del peronismo federal que orquesta con Massa, Pichetto y Urtubey.

El discurso oficial ha sido un monumento a la impostura, en primer lugar de la propia situación de la provincia. La crisis capitalista viene haciendo estragos en Córdoba. En el primer semestre del 2018, la pobreza se ubicaba en el 30% y el índice de indigencia llegaba al 5,6%; entre la población infantil esos índices se disparaban al 47% y 10% respectivamente. Con la profundización de la crisis del segundo semestre se espera que esos índices se agraven, llegando a contabilizar más de un cordobés pobre cada tres habitantes y seis de cada diez niños.

El crecimiento sostenido de la pobreza es directamente proporcional a la crisis que azota a la industria local, que ha dejado un total del 9,1% de desocupados y 14,8% de subocupados hasta el tercer trimestre de 2018, y de igual forma creciendo. Es muy delicada la crisis de la industria automotriz donde se vienen imponiendo cientos de despidos por planta, bajo la modalidad de “retiros voluntarios”. Solo para dar un ejemplo hay que analizar la situación de Iveco que estuvo tres meses parada y ahora arranca con una producción proyectada de 150 unidades al mes, contra 400 camiones que venía produciendo en 2018; en el último período su complejo industrial pasó de 650 a 500 operarios. La situación se replica en las metalúrgicas, en la construcción, en el transporte público, en Fadea (Fábrica de Aviones), etc. Esta calamidad social es impulsada por el propio Schiaretti cuyo Ministerio de Trabajo, con la complicidad de su burocracia sindical, es el promotor de los despidos y las suspensiones y de la persecución de cualquier organización de lucha de los trabajadores.

La inflación provincial se situó en el 46,5% para el 2018, dejando una brecha promedio del orden del 18% con relación al aumento de los salarios. El gobierno de Schiaretti, lejos de combatirla, la promueve con toda una política de devaluación, achique salarial y tarifazos; en función de los intereses de las patronales que dominan la provincia. Durante el 2018, desde el mismo gobierno se impusieron tarifazos que llegaron al 65% en el transporte y al 192% en la energía. Para el 2019 seguirán los tarifazos y los impuestos llegarán con alzas del 40 al 50%; mientras que pretende seguir con la reducción salarial, que significaron los aumentos salariales del 2018 a docentes y estatales, que se establecieron en un 36%

El discurso rozó lo grotesco cuando Schiaretti mencionó una supuesta política de género y un mentiroso plan de construcción de 25.000 viviendas en los próximos cuatro años. Es harto conocido el ninguneo del gobierno a los reclamos del movimiento de mujeres, como fue la abstención de Alejandra Vigo al momento de votar por el aborto legal; y que incluso se ha expresado en un intensa lucha de las trabajadoras del Polo de la Mujer ante el vaciamiento, la precarización laboral y los despidos en el sector. El anuncio sobre viviendas se hace pocos meses después que la policía provincial protagonizara una salvaje represión sobre las familias que venían ocupando un predio de la ciudad de Juárez Celman que nunca obtuvieron respuesta alguna del Estado; y luego del asesinato de Marcos Soria, militante de la Ctep, por la misma fuerza represiva.

Macrista renegado

La novedosa oposición al gobierno nacional no puede disimular que Schiaretti ha sido quien más apoyó la gestión de Macri. El gobernador brindó los votos de su PJ para la elección de Macri en 2015, luego apoyó el acuerdo con los buitres, la eliminación del cepo, la reforma laboral y de las ART, el consenso fiscal, el robo a los jubilados, los presupuestos nacionales y los acuerdos con el FMI; entre otras tantas fechorías. Siguiendo también su línea política y económica. En sintonía con el endeudamiento macrista, y con su permanente autorización, Schiaretti aumentó en 800% la deuda provincial, llevándola para este 2019 a los 150 mil millones de pesos, que representa el 67% de los ingresos provinciales estipulados para el año ($221.000 millones), y ello sin tomar en cuenta las deudas de los entes autárquicos y de Epec (Empresa Provincial de Energía Eléctrica).

El reniegue del macrismo apunta en dos direcciones. Por un lado se pretende enfrentar la elección a gobernador despegado del presidente, el cual no para de caer en las encuestas locales. Por el otro, se expresa un quiebre en la clase capitalista que apoyó a Macri, y que ahora busca una nueva formación patronal cuyo programa pasa por establecer una reestructuración de la deuda, siempre con el FMI, y un “pacto social” que comprometa a los sindicatos a aceptar una reforma laboral y previsional, que es presentada como la vía para bajar los costos y aumentar la productividad. Es decir, mayor entrega nacional y agresión contra los trabajadores.

El hundimiento de Cambiemos

Para garantizar el triunfo del repentino “antimacrismo”, Schiaretti está orquestando un complejo cuadro electoral que cuenta con la colaboración del propio Cambiemos y de anteriores macristas y kirchneristas. En primer lugar hay que decir que luego que Ramón Mestre, intendente radical de la ciudad de Córdoba, definiera pegar la votación municipal con la elección provincial más de cien intendencias que dirige la propia UCR, comenzaron el desbande y adelantaron sus elecciones para el 14 de abril. Sin embargo, lo más grueso del hundimiento se refiere que, a tres meses de las elecciones, Cambiemos no tiene candidatos a gobernador e intendente de la ciudad capital. Por el contrario, cada día se suman nuevos precandidatos que se entrelazan hacia el interior de la alianza sin respetar siquiera los partidos que la conforman. Negri-Baldassi sería la fórmula a gobernador de Macri, por otro lado va Mestre que busca un aliado en el Pro, y finalmente se presenta también un sector alfonsinista de la UCR. En la Intendencia la cuestión está más empantanada aún; por un lado se presenta Loredo-El Sukaria (UCR-Pro), Bee Sellares-Labaque (UCR-Pro), Diego Mestre y, finalmente, Luis Juez (Frente Cívico).  

Por si la disgregación de Cambiemos fuera poco, Schiaretti se encamina a levantar dos formaciones “independientes”, una de derecha, con el armado de la Iglesia encabezado por Aurelio García Elorrio, y otra de centroizquierda con el intendente de Carlos Paz, Esteban Avilés, Tomás Méndez y el Partido Socialista. Para ello debió modificar la ley electoral y permitir que el candidato a gobernador también pueda presentarse como candidato a legislador. Hay que recordar que Avilés gobierna en un frente con el juecismo y la Coalición Cívica.

Bajo la orientación de la propia Cristina Fernández, el kirchnerismo pretende ingresar al PJ provincial. Sin embargo ello es rechazado por Schiaretti, que quiere la presentación de una lista K deteriorada que le permita mejor desarrollar su táctica electoral; mientras tanto sigue sumando referentes kirchneristas al PJ. Después de haber integrado a la mitad de la banca K en la Legislatura y hasta el propio Eduardo Accastello que fuera candidato a gobernador en el 2015, suena fuerte el pase del ex secretario de derechos humanos de Cristina, Martín Fresneda. En igual situación se encuentra el legislador Mauricio Saillén, representante del Surrbac (recolectores de residuos) y de la CGT Rodríguez Peña. Los K podrían terminar en poco tiempo con una banca de dos legisladores. Todo ello ha llevado a Pablo Carro, diputado nacional, a deslizar la posibilidad de los K de no presenten lista, por temor a no llegar al 10% que obtuvieron en la última elección.    

 Adelante la Izquierda y les trabajadores

El lanzamiento de la campaña electoral en Córdoba deja una primera conclusión: Schiaretti suma posiciones, mientras Cambiemos y el kirchnerismo se desgranan. Ninguna de esas fuerzas cuestiona el programa macrista de Schiaretti, porque coinciden con el mismo. Solo el Frente de Izquierda ha batallado en forma cotidiana contra ese programa colonial y el gobierno ajustador y represor que lo lleva adelante.

Las grandes movilizaciones obreras y populares que se desarrollaron durante 2018 en la provincia dan cuenta de la oposición que se desarrolla en una población gobernada 20 años por el peronismo. La lucha de Luz y Fuerza, de Minetti, de los municipales, de la salud y de los docentes; reclaman una verdadera alternativa política que enfrente el régimen caduco del PJ. Lo mismo con los grandes movimientos de las mujeres, que reclaman #NiUnaMenos, el aborto legal y el fin de opresión. También la masiva movilización de la juventud, que se levantó con decenas de miles contra el vaciamiento educativo y la represión estatal; o el fuerte movimiento ambiental, que en varias ocasiones derrotó las políticas contaminantes del gobierno.

El Frente de Izquierda debe dejar sus máximos esfuerzos para concentrar en la campaña electoral esta perspectiva que surge de las enormes luchas de masas contra la decadencia capitalista. Para ello es fundamental la inmediata conformación de las listas a nivel provincial y nacional, y desplegar una campaña única, obrera y socialista que apunte en ese sentido, para que la crisis la paguen los capitalistas y para abrir el camino hacia un gobierno de trabajadores y de la izquierda. Levantando un programa que enfrente la descomposición del régimen capitalista: derrotemos el plan de ajuste con un paro activo nacional de 36 horas, por la reapertura inmediata de las paritarias y por el salario igual a la canasta familiar, contra los despidos, por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, por un seguro al desocupado igual al salario mínimo vital y móvil, en defensa de los convenios colectivos y por el pase a planta, contra la reforma laboral y la precarización; contra la reforma previsional, en defensa del 82% móvil para los jubilados, abajo el pago de la deuda externa, fuera Macri y el régimen corrupto de macristas, kirhneristas y pejotistas, asamblea constituyente, congreso de delegados con mandato de bases de todos los sindicatos.

Desde el Partido Obrero ya arrancamos impulsando asambleas y reuniones en toda la provincia, para levantar las campañas municipales y provincial. Adelante trabajadoras y trabajadores.

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