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14 de febrero de 2019 | #1537

MENDOZA

Cornejo se corta solo

Cruje Cambiemos
Por Víctor da Vila senador provincial por el PO-FIT

Alfredo Cornejo, jefe nacional de los radicales y gobernador de Mendoza, oficializó que la provincia votará separada de la elección presidencial. Formaliza de este modo una decisión sólo demorada a la espera de la definición del calendario electoral de la provincia y la Ciudad de Buenos Aires.

Esta decisión significa un golpe a la alianza gobernante y particularmente al proyecto reeleccionista de Mauricio Macri, pues su principal aliado, la UCR, le quita el respaldo en el quinto distrito electoral del país, al cual podría plegarse la provincia de Jujuy. Son dos de las tres provincias gobernadas por radicales. La tercera, Corrientes, no elige gobernador este año.

Aunque la prensa presenta la decisión como un acuerdo entre los radicales mendocinos y la Casa Rosada, la realidad es que el desdoblamiento es fruto de la caída en picada de la imagen del Presidente.

Por lo pronto, el candidato del PRO, Omar De Marchi, se ha pronunciado en contra, a contramano de los eufemismos utilizados por los funcionarios nacionales para presentar la decisión de Cornejo como resultado de un acuerdo.

Según algunos sondeos, Macri estaría más de 20 puntos porcentuales por debajo de la imagen del gobernador. Y Cristina Fernández de Kirchner superaría en la provincia a Mauricio Macri en intención de voto. Los enfrentamientos en el seno del bloque gobernante tiene a la estratégica Córdoba como expresión más pedagógica. La interna radical se divide entre el sector de Mario Negri, más cercano a la Casa Rosada, y Ramón Mestre -allegado al presidente de la UCR, Alfredo Cornejo-, quien propone una lista 100% radical.

Alfredo Cornejo prometió mediar en Córdoba para evitar una interna y llevar una lista de consenso, pero él mismo deberá confrontar con el delfín de Macri, el intendente de Luján de Cuyo, Omar Demarchi, quien impulsa una interna en Mendoza.

La decisión de Alfredo Cornejo oficializó las grietas que agitan las aguas al interior de Cambiemos. Algunos allegados al gobernador mendocino vuelven incluso sobre el rumor de una lista
radical para competir en una Paso contra Macri.

Por una salida de los trabajadores y la izquierda

Frente a la crisis de Cambiemos, el peronismo, en todas sus variantes, aspira a presentarse como variable de recambio del régimen.

Esto incluye a la burocracia sindical, cómplice del ajuste macrista mediante la firma de acuerdos salariales a la baja y el dejar pasar miles de despidos y suspensiones. Sólo impulsa jornadas simbólicas contra los tarifazos con la mira puesta en octubre.

La “unidad opositora” que postula el kirchnerismo es una variante del relevo capitalista al gobierno fondomonetarista ante su posible derrumbe, incluso antes de las elecciones.

Este cuadro le plantea al FIT la emergencia de actuar como un puño, con un programa unificado en defensa de los trabajadores y el pueblo explotado. Tanto en la intervención en la lucha de clases, impulsando la acción de las masas para enfrentar a Macri y al FMI ahora mismo, como en el terreno electoral. Para esto es necesario definir de inmediato la fórmula presidencial y las cabezas de los principales distritos. Mientras los partidos de la patronal maniobran para asegurar la sobrevivencia de un régimen insoportable para los trabajadores, el FIT debe
proyectarse como una fuerza política actuante.

Reiteramos nuestra propuesta de impulsar en común una campaña con eje en el rechazo a los despidos, por un congreso de bases de todo el movimiento obrero, por un paro activo nacional de 36 horas en la perspectiva de la huelga general para derrotar al régimen de Macri, el FMI y los gobernadores. Que abra paso a una Asamblea Constituyente soberana y con poder para
reorganizar el país sobre nuevas bases sociales. Por la ruptura con el FMI y el repudio de la deuda usuraria, la nacionalización de la banca, el comercio exterior, la industria y los
recursos energéticos. Por la separación de la Iglesia del Estado, para terminar con el Estado confesional.

Los trabajadores y la izquierda están llamados a ser actores centrales en este proceso electoral pero, sobre todo, en el desarrollo de la crisis que lo condiciona. Esta es la apuesta del
Partido Obrero.

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