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15 de febrero de 2019

Solo los trabajadores aportarán a las cajas de jubilaciones

El gobierno, en una política consciente y sistemática de vaciamiento

La decisión oficial, anunciada por el propio Macri, de que las 24.000 empresas vinculadas a las “economías regionales” virtualmente dejarán de realizar los aportes patronales a la seguridad social es un nuevo paso hacia el desfinanciamiento total de las cajas de jubilaciones y la puesta en marcha de las condiciones y justificaciones para tratar de imponer la resistida nueva reforma previsional.

La medida establece que esas empresas no deberán realizar más aportes por los sueldos menores a los $17.509 y, en el caso de los mayores a esa cifra, solo deberán pagar a la seguridad social por la diferencia. Como los sueldos medios de la economía, según datos oficiales, están por debajo de ese “mínimo no imponible”, las cajas de jubilaciones virtualmente dejarán de percibir dinero por parte de todas esas patronales.

Es decir que el aporte para sostener a las cajas saldría exclusivamente de los bolsillos de los trabajadores.

Este anuncio propatronal, Macri lo sumó a otro similar realizado en noviembre pasado, por el cual el gobierno eximió del pago de los aportes a las empresas de los sectores textiles, del cuero y de la marroquinería, que, según se anunció, alcanza a otras 8000 empresas.

La reducción al mínimo de los aportes patronales, fue puesta en marcha por Macri como un intento de reflotar el “optimismo” de los de su clase frente a una crisis económica que los golpea, el desplome industrial y el parate de la obra pública, por mandato del FMI. Pero los empresarios han dado claras muestras de que con estas medidas no les alcanza y piden más.

Importantes sectores de la burguesía reclaman a voces una nueva devaluación que licúe los impuestos en pesos, entre ellos las retenciones a la exportación y que permita bajar las tasas de interés que han paralizado el crédito y están dando un empuje fuerte a la crisis.

¿Beneficio a las pymes?

Vendida como un beneficio para las pequeñas y medianas empresas y como generadora de empleo, la medida de Macri no solo no ha sumado puestos de trabajo sino que el verso de las pymes se derrumba porque alcanza a grandes bodegas, productoras de yerba mate e ingenios azucareros, entre otras grandes patronales negreras de distintos puntos del país.

Esta política consciente de desfinanciamiento se suma a la caída pronunciada en los ingresos que ha registrado el ANSeS desde el último trimestre del año pasado. En enero de este año, los “Aportes y contribuciones a la Seguridad Social”, tuvieron una caída en términos reales del 13,5%, en relación con el mismo mes del 2018, según el último Informe de Recaudación del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Esto se debe, según la Oficina de Presupuesto del Congreso a que “los salarios no crecieron al mismo ritmo que el nivel general de precios, y por la reducción del empleo registrado observada a lo largo de 2018” (Clarín 10/2). Las paritarias a la baja dan también un golpe a los actuales y los futuros jubilados.

Dentro de los aportes a la seguridad social, en todo el año 2018, el rubro que tuvo una caída mayor fue el de los aportes patronales (-6,3%), como resultado de los 200 mil despidos (la mentada “baja en el empleo registrado”) producidos en todo el país por las patronales a las que Macri trata de insuflarles “optimismo”. Y ahora se suma la exención de los aportes a los distintos sectores beneficiados.

Pero los beneficios en este terreno en algunos casos van más lentos pero les alcanzan a todos. La ley de reforma impositiva del 2017 estableció que, progresivamente, la reducción de aportes alcance a todas las empresas del país. Estructurado en un plan que llega hasta el 2022, se aplica una reducción creciente que este año coloca a ese “mínimo no imponible” en los 7.003 pesos.

Es decir que los aportes de todas las demás empresas no alcanzadas por el régimen especial anunciado por Macri, solo pagan aportes a las cajas por la diferencia entre ese monto y el salario total.

El gobierno, que vacía las cajas, tratará de justificar la pretensión de recortar las jubilaciones iniciales, producir un cambio en la actualización de los haberes para que sigan perdiendo aún más frente a la inflación, liquidar los regímenes especiales y aumentar la edad de la jubilación, en esa misma desfinanciación sistemática.

Esta ofensiva es parte del ajuste que viene descargando el gobierno en consonancia con el mandato del Fondo Monetario. Pero ya los trabajadores le pusimos un límite en este terreno en diciembre del 2017 con la gran movilización que les impidió llevar a fondo la reforma previsional.

El gobierno está ahora más debilitado y fracturados los distintos sectores de la burguesía. La gran losa para los trabajadores, que hay que superar, es la burocracia sindical de todos los colores que bloquea y aísla la resistencia.

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