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7 de marzo de 2019 | #1539

Neuquén, en la víspera

El 10 de marzo votemos al Frente de Izquierda
Neuquén, en la víspera

El PO en el FIT desenvolvió su campaña bajo el lema "que la crisis la paguen los capitalistas", planteando la necesidad de "una salida de los trabajadores"

Apocos  días de los comicios neuquinos, no existen certezas aún de cuál será la fuerza política ganadora. Mientras algunas encuestas dan por vencedor a Omar Gutiérrez, del MPN, el partido que desde hace más de medio siglo detenta el poder en la provincia, otras anticipan un triunfo de Ramón Rioseco, que lidera la alianza del PJ-kirchnerismo.

Esta posibilidad de cambio de signo político ha motivado a diversos editorialistas de diarios nacionales a sembrar un clima de alerta en torno de la primera elección del año. Es que un eventual triunfo del kirchnerismo, en la provincia de Vaca Muerta, representaría una modificación severa del escenario político nacional, asestando un golpe en la línea de flotación del proyecto reeleccionista de Macri. No hay que olvidar que Vaca Muerta ha sido un caballito de batalla fundamental de la gestión presidencial. El distanciamiento en las encuestas de “Pechi” Quiroga, el candidato de Cambiemos, de los guarismos de Gutiérrez y Rioseco, ha llevado a Macri y sus séquitos a volcarse por la reelección de quien supo ser ‘un gobernador aliado’.

En los diarios locales, sin embargo, con buen tino, se ha puesto paños fríos al alarmismo. No por el futuro de Macri, sino por el de las empresas. Es que los monopolios petroleros, que son quienes manejan los hilos de la economía provincial, tienen completamente asegurados sus negocios, ya sea con Gutiérrez o con Rioseco. No hay que olvidar que el actual esquema de tarifas dolarizadas, subsidios y flexibilización laboral, sobre el cual se ha montado la tibia reactivación de Vaca Muerta, ha sido parido por el gobierno kirchnerista, con el concurso del mismísimo Rioseco, en oportunidad del cierre del pacto secreto entre YPF y la petrolera yanqui Chevron. Asimismo, fueron los K los impulsores de la nueva ley de hidrocarburos, que sentó las bases para avanzar sobre el convenio colectivo de los trabajadores del sector. Y, finalmente, Rioseco junto al MPN prorrogaron la concesión del área El Mangrullo por 35 años a Pampa Energía.

Fue todo esto lo que acaba de ponderar Rioseco en una entrevista brindada a Ambito.com, en donde asegura que “las petroleras con nosotros van a ganar más plata que nunca”. Rioseco se ofrece como “la garantía de la seguridad jurídica para las petroleras”, lanzando un claro guiño a Techint, que viene de chocar con Macri por el cambio de reglas en los subsidios recibidos por el Plan Gas.

La contención

El kirchnerismo ha dado otra muestra fundamental de su condición de fuerza del sistema, jugando un papel clave en la contención del movimiento obrero de la provincia. Tal es así que la burocracia que dirige el combativo gremio docente de Neuquén, abiertamente alineada con Rioseco, ha operado para prorrogar el acuerdo salarial del año pasado evitando desatar la lucha por una verdadera recomposición. Lo mismo vale para la burocracia de ATE, que entregó las paritarias sectoriales y ha aislado la lucha de los obreros de la Planta Industrial de Agua Pesada (Piap) contra los despidos y el vaciamiento de la planta. En el sector privado, la burocracia petrolera de Guillermo Pereyra, luego de haber encorsetado a los trabajadores que padecen la ultraflexibilización laboral con una cláusula antihuelga, chantajeó a los obreros con la necesidad de votar al MPN como condición para preservar sus puestos de trabajo.

En el terreno del movimiento de lucha de la mujer, las organizaciones de mujeres kirchneristas se encuentran montando un operativo para invisibilizar el reclamo del aborto legal en la próxima movilización del 8M, por el día internacional de la mujer trabajadora. A 36 horas de los comicios, las organizaciones K quieren borrar la principal reivindicación del último tiempo del movimiento femenino. Sus lazos profundos con el clero dejan en manos exclusivas del Frente de Izquierda esa reivindicación histórica y fundamental de la mujer trabajadora.

La lucha dada y el desafío planteado

El Partido Obrero en el Frente de Izquierda ha desenvuelto su campaña bajo el lema “Que la crisis la paguen los capitalistas”, planteando la necesidad de “una salida de los trabajadores”. Señalamos la fragilidad del saneamiento de las arcas provinciales, basado en una coparticipación que emana de un Estado nacional quebrado y en los ingresos por regalías, que se sostienen en base a un esquema de tarifazos inviables para las familias trabajadoras y para la industria. Le opusimos a ese esquema el planteo de la estatización sin pago de los recursos hidrocarburíferos bajo control de los trabajadores; la derogación de la flexibilización laboral; la prohibición de los despidos y suspensiones; el reparto de las horas de trabajo; y el salario igual al costo de la canasta familiar. El PO en el FIT fue la única fuerza que agitó entre las bases petroleras un programa alternativo al defendido por la burocracia de Pereyra.

Nuestro planteo estratégico fue acompañado de la pelea por poner en pie al movimiento obrero para derrotar a Macri, el FMI y los gobernadores. Fue así que, junto a los obreros ceramistas, a las seccionales combativas de Aten y al Polo Obrero y el FOL, impulsamos la movilización del 14 de febrero, en línea con la marcha a Plaza de Mayo realizada por el Plenario Sindical Combativo. El 6 de marzo, sólo el Frente de Izquierda estará acompañando a las gestiones obreras de las textiles y los ceramistas, a los obreros de la Piap y a las organizaciones sociales en su lucha contra el ahogo y el sabotaje estatal.

El domingo 10, el Frente de Izquierda apuesta a ampliar su bancada en la legislatura neuquina y tiene, además, la posibilidad de ingresar a numerosos concejos deliberantes. Es lo que se constató en la gira provincial de los candidatos, en las agitaciones y mesas callejeras, que se reforzarán en estos últimos días de campaña. Con independencia de las conquistas parlamentarias que se obtengan o no, el Partido Obrero sale reforzado de la campaña electoral, habiendo reclutado a nuevos compañeros y estructurado núcleos militantes en nuevas localidades. 

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