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7 de marzo de 2019

Dice el gobierno que el problema es usted

A través de un video con “testimonios” que publicó en redes, Macri pide “sacrificios” a los trabajadores que sufren el tarifazo y los despidos.

Obligado a dar cuenta de una crisis innegable y del brutal impacto del ajuste sobre la población trabajadora, el macrismo viene sumando a su campaña en redes nuevos llamados a la resignación, a través de videos con personajes supuestamente “encontrados en el camino” que reconocen su propia situación de bancarrota pero sostienen a su vez la necesidad de continuar con las políticas de ajuste.

Hace dos semanas fue una mujer pobre que coordina un comedor en diálogo con la gobernadora María Eugenia Vidal, la que rápidamente se reveló además como una asidua partícipe de actos oficialistas. Ahora, en un video que publicó en Instagram Mauricio Macri, toman la palabra dos rosarinos que se presentan a sí mismos como un fabricante y un jubilado, y reivindican las políticas de gobierno pese –dicen– a que el primero no trabaja desde hace cuatro meses y el segundo cobra “un poco más” que la jubilación mínima (en $10.410 a partir de marzo, mientras la canasta de la tercera edad a fin de año ya superaba los 26 mil pesos).

En una línea que parece escrita por la plana mayor del FMI, el fabricante sostiene que “es como que digas que ganabas 20 lucas y gastabas 30. Esa plata la tenemos que devolver... 70 años viviendo así”, mientras que el jubilado asegura que “las medidas que están tomando son medidas de fondo. En una Argentina que está hace 70 años en crisis y a los tumbos. No la podés corregir en cuatro años”. Ello cuando el macrismo ha multiplicado con creces la deuda contraída con el capital financiero por los anteriores gobiernos capitalistas, tanto en el paquete acordado con el FMI como por la vía de bonos a tasas de interés altísimas que se renuevan cotidianamente –es decir, preparando las condiciones de un nuevo estallido.

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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El mismo hombre asegura saber “del déficit fiscal, por eso lo entiendo y lo sigo apoyando [a Macri]. No se puede vivir toda la vida de prestado, ahora hay que sufrir”. No piensan lo mismo los bancos y las privatizadas de servicios, que han hecho ganancias extraordinarias en estos años, mientras la crisis golpea sobre los hombros de la población trabajadora, por la vía de despidos y reformas laborales y previsionales. De hecho, el déficit que invoca el supuesto fabricante rosarino se debe, por sobre todas las cosas, al peso que tiene en el presupuesto público el pago de los intereses de la deuda.

Como destacamos días atrás, ante la viralización de un video en el que un obrero de la construcción interpela al presidente exigiendo que “haga algo” para que los trabajadores puedan “vivir un poquito”, el repudio “de la calle” al gobierno es creciente. Lo que contiene un estallido social no es el supuesto ascendente popular del oficialismo, que busca transmitir ante las cámaras una cercanía impostada, sino la política de desmovilización y desmoralización impulsada por la burocracia sindical y de los movimientos ligados al Vaticano; son los pactos establecidos por la oposición peronista, que vota las leyes de ajuste, que lo aplica en sus provincias y que se postula para relevar a Macri en su puesto de lugarteniente del FMI.

El presidente se ganó un rápido repudio al festejar la aseveración del citado fabricante de que “el problema de la Argentina son los argentinos”. No era para menos. La Argentina que trabaja no tiene por qué hacerse cargo de esta bancarrota. Lo que corresponde es que la crisis la paguen los capitalistas.

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