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14 de marzo de 2019

El Indec lo confirmó: en febrero, la inflación interanual fue la más alta desde 1991

La canasta alimentaria subió más del 58 por ciento

El Indec confirmó hoy que la inflación, lejos de aminorarse, ha pegado en febrero un nuevo salto del 3,8% respecto del mes anterior y, comparada con el segundo mes del año pasado, alcanzó a un 51,3%, la más alta desde el año 1991.

El cuadro es aún más grave para los trabajadores y los demás sectores populares, ya que la canasta alimenticia (alimentos y bebidas), donde vuelcan buena parte de los ingresos se incrementó aún más: en febrero un 5,7% y respecto del mismo mes del año pasado, un 58,3%, a lo que se suma el alza en Vivienda y servicios, con un 6,4 y el 62 por ciento, respectivamente.

Según distintos analistas la inflación seguirá en estos porcentajes exorbitantes en el mes de marzo, para cuando estiman que los precios crecerán alrededor de otro 4 por ciento, lo que haría llegar el crecimiento en el primer trimestre a casi el 10 por ciento.

En este marco, el gobierno pretende que el aumento a firmar en paritarias no supere el 25% para todo el 2019, incluso cuando en la última medición –de enero pasado– del Relevamiento de Expectativas de Mercado que realiza mensualmente el Banco Central, la estimación para todo 2019 ya era de 31,9 por ciento.

Ante estos brutales golpes a las condiciones de vida de los trabajadores, la burocracia de todos los colores sigue a fondo con la parálisis y no solo desistieron antes siquiera de que tomara cuerpo, del paro sugerido a la salida de la reunión con los funcionarios del FMI, sino que han aislado todas las luchas que los trabajadores han realizado por salarios, condiciones de vida y de trabajo y contra la enorme ola de despidos y suspensiones que se están descargando en todos los sectores.

Ahora, los Daer, los Moyano, los Yasky y los Palazzo, se plantean la realización de una marcha junto a los patrones, que será “en defensa de la producción y el trabajo” que no incluye en sus reclamos ni una sola reivindicación obrera.

La burocracia sindical dosifica la protesta hasta el límite del impasse, con la mirada colocada en las elecciones de octubre, en una confluencia de todas las alas bajo el paraguas de la interna del PJ. Así, los intereses de los trabajadores son enterrados en función de una salida electoral.

La necesidad de una lucha a fondo es ahora. Los trabajadores vienen de perder un promedio de 20 puntos respecto de la inflación en el 2018. Miles y miles están perdiendo sus trabajos por la ola de despidos.

Es necesario un inmediato paro de 36 horas y un plan de lucha por aumentos de salarios que permitan recuperar lo perdido el año pasado y que alcance a la inflación de este año, que se orienta a superar, nuevamente, los niveles del año pasado. Y para liquidar el plan de hambre y miseria del gobierno nacional y los gobernadores.

 

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