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22 de marzo de 2019

Más de 4 millones de desocupados y subocupados

Las cifras de empleo dadas a conocer por el INDEC son categóricas y muestran quiénes son los que están pagando la crisis. La desocupación pegó un salto de casi dos puntos si se compara el último trimestre del 2018 con igual período del 2017. El salto del 7,2% al 9,1% equivale a unos 400.000 nuevos desempleados, totalizando 1.750.000 desocupados. La desocupación también crece si se compara el último trimestre del 2018 con el tercer trimestre, aunque en menor medida, pasando del 9% al 9,1%. Sin embargo, este crecimiento menor se debe a que muchas personas dejaron de buscar empleo, ante la imposibilidad de conseguirlo.

Junto con la desocupación creció también la subocupación, es decir, las personas que trabajan menos horas que una jornada completa. El salto de la subocupación fue más que significativo, pasando del 10,1% al 12%, alcanzando a más de 2.300.000 millones de personas. Así, si se suma los desocupados más los subocupados, tenemos más de 4 millones de trabajadores con graves problemas de empleo.

El crecimiento también alcanzó a la precariedad laboral, que pasó del 34,2% al 35,3%, abarcando a 4.600.000 millones de trabajadores. Esta precariedad laboral no sólo afecta a los trabajadores por la ausencia de derechos –vacaciones, aguinaldo, indemnización, etc.- sino también a los jubilados, ya que las patronales se valen de la precariedad laboral para eludir el aporte a la Anses, afectando su recaudación.

Según el INDEC el crecimiento del desempleo se debe fundamentalmente a los despidos en la industria y en el sector privado, mostrando que los capitalistas están descargando la crisis sobre las espaldas de los trabajadores. A estos despidos deben sumarse ahora las suspensiones, que arrasan en la gran industria, empezando por las terminales automotrices y la industria de autopartes. Las suspensiones afectan al salario, ya que suele pagarse sólo el 75% del básico, lo que representa muchas veces el 50% del salario si se tienen en cuenta las horas extras.

En el mismo período en el que la desocupación y la subocupación pegaron este importante salto, el retroceso del salario también fue significativo. En muchas ramas de la economía el retroceso salarial superó los 15 puntos, impactando de modo directo en las condiciones de vida de las familias trabajadoras. Las patronales, entonces, ajustaron por una doble vía: por salario y por empleo.

Las declaraciones del ministro Dujovne, acerca de que en los primeros meses del 2019 se habría revertido la tendencia y tendríamos ya creación de empleo, son falsas de principio a fin. Un estudio de CEPA dado a conocer en el día de ayer da cuenta que entre enero y febrero se produjeron 12.352 despidos y suspensiones. Estos números son consistentes con otros datos de la economía. Por ejemplo, la venta de los supermercados y almacenes cayó en lo que va del año un 6,5%. El desplome del consumo popular no encuentra un piso.

Aunque las patronales justifican los despidos y las suspensiones por la crisis, lo cierto es que los trabajadores desconocen las ganancias acumuladas en períodos previos, así como también los beneficios obtenidos en otras áreas, como ser la especulación que realizan en el sistema financiero.

Está planteada una campaña por el reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario, para enfrenar los despidos y las suspensiones. La tregua de la burocracia sindical, que está atada políticamente a salidas patronales, coloca esta tarea en manos del activismo independiente, que debe preparar desde abajo una respuesta para que la crisis no la paguen los trabajadores.

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