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25 de marzo de 2019

24 de marzo: Carrió avaló la teoría de los dos demonios

Mientras la Plaza de Mayo y sus alrededores estaban repleta de gente, repudiando el golpe militar y la impunidad de ayer y de hoy, y se repetían movilizaciones masivas en todas las provincias y ciudades del país, Elisa Carrió no tuvo empacho en publicar un tuit donde avaló la llamada “teoría de los demonios”, que fue usada por todos los partidos del régimen para justificar el golpe de estado de 1976.

En su tuit Carrió dijo “nunca más una dictadura militar pero tampoco queremos nunca más un 74 o un 75 en la Argentina”. Así, el repudio de Carrió al golpe de Estado fue condicional; su “pero” sirvió para justificar la asonada encabezada por Videla y Massera, que condujo a un genocidio con 30.000 detenidos desaparecidos, miles de detenidos y exiliados. 

Carrió se suma así a una larga legión de propagandistas de la derecha que falsean la historia de la década del 70´. Este relato consiste en presentar al golpe de Estado como el resultado de un enfrentamiento entre las FFAA y los grupos guerrilleros, en particular Montoneros y el ERP. Esta fue la posición que adoptó también el gobierno de Alfonsín, que quedó plasmada en el prólogo del libro Nunca Más, y que fue la matriz ideológica para que se juzgue a la Junta Militar y a la dirección de Montoneros. 

Pero la verdad histórica muestra otra cosa. Al momento de producirse el golpe de Estado, los llamados grupos guerrilleros estaban en un estado avanzado de desarticulación, golpeados por la represión del gobierno peronista de la Triple A y por sus propias contradicciones políticas. La acción militar contra estos grupos no requería de un golpe, porque el propio gobierno Justicialista había habilitado la represión para “exterminar a la guerrilla” con los decretos de Lúder, Cafiero y Ruckauf. El siniestro “Operativo Independencia” comandado por el genocida general Bussi también había sido ordenado por el gobierno peronista. El golpe, por lo tanto, tenía otro propósito: terminar con la generación obrera protagonista del Cordobazo y de las luchas posteriores que desafiaban al gobierno peronista. Fue lo que el dirigente de la UCR Balbín sintetizó con una frase que pasó a la historia: “hay que terminar con la guerrilla fabril”. 

Cuando Carrió dice que no quiere una Argentina como la de 1974 y 1975 se refiere entonces a que rechaza la acción independiente de la clase obrera. Carrió no quiere sindicatos independientes y un proletariado con conciencia de clase. 

Hay que admitir por último que el tuit de Carrió no sorprende. Ella misma fue funcionaria judicial en el Chaco durante la dictadura militar. Cuando se le cuestionó ese pasado, ella dijo que necesitaba el trabajo, como si las necesidades personales exculparan la complicidad con un genocidio de Estado. Ahora mismo Carrió es aliada a Mauricio Macri, cuya familia se enriqueció como pocas con la dictadura militar. Antes del 76´, el grupo Macri tenía 7 empresas y al finalizar la dictadura tenía 47. El grupo Socma fue creado semanas antes del golpe, para ser usado como empresa insignia del grupo hasta convertirse en estrella de la patria contratista. En el medio, el grupo Macri le transfirió su deuda al Estado, junto con otras empresas, algo que la ´democracia´ posterior se encargó de reconocer y pagar con creces.

Carrió vuelve a mostrar que los republicanos son los peores antiobreros cuando están en juego los privilegios de la clase capitalista. 
 

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