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1 de abril de 2019

El programa macrista de Lavagna

El diario La Nación en su edición dominical dio precisiones del programa de gobierno que está elaborando Lavagna, para el posible caso de que sea candidato y acceda a la presidencia. El encargado de dar las precisiones fue Rodolfo Gil, un ex diplomático que milita en las huestes del ex ministro de Economía de Duhalde y Néstor Kirchner.

La primera medida que impulsará Lavagna será una reforma laboral. El objetivo es ´flexibilizar´ las condiciones laborales, es decir eliminar conquistas establecidas en los convenios colectivos de trabajo y en las leyes laborales vigentes. La justificación para esta medida es la misma que en su momento invocaron todos los gobiernos antiobreros: que la flexibilidad laboral es beneficiosa para el trabajador al facilitar el blanqueo de los no registrados. La experiencia, sin embargo, ha refutado esta tesis. Los capitalistas se han valido de las reformas flexibilizadoras para abaratar los despidos pero no para contratar trabajadores. En los 90´ la flexibilidad laboral concluyó con 4 millones de desocupados. Los capitalistas defienden la operatoria en negro, porque no solo eluden las cargas patronales sino todo el circuito comercial sobre el cual eluden el pago de impuestos.

En el equipo de Lavagna justifican que la baja de los costos laborales sería útil para atraer inversiones. El modelo que llaman a seguir es la flexibilidad laboral impuesta en el gremio petrolero, o en las automotrices, e incluso con las nuevas aerolíneas low cost, que recibieron la habilitación para tener sindicatos por empresa. En todos estos casos, sin embargo, la baja del costo laboral no condujo a la creación de nuevos empleos, como lo prueban las suspensiones masivas o los planes de despidos encubiertos bajo el rótulo de retiros voluntarios. En el gremio petrolero la reformas laborales han llevado a que crezcan los accidentes de trabajo, que incluyeron varios trabajadores muertos.

La otra reforma que tiene en carpeta Lavagna es la previsional. Aunque no dieron precisiones es claro que no se refieren a ampliar derechos sino a reducirlos. Las reformas previsionales apuntan a subir la edad de jubilación, reducir los haberes y eliminar las pensiones. La unidad entre la reforma laboral y la previsional es evidente, ya que la primera se basa en eliminar las cargas patronales a la Anses, que al quedar desfinanciado luego debe reducir las jubilaciones.

El beneficio que Lavagna quiere otorgarle a las patronales incluye también una reforma impositiva, que elimine impuestos a las empresas, empezando por las retenciones a las exportaciones industriales. También convocaría un nuevo blanqueo laboral, que implicaría no sólo perdonar los impuestos no pagados, sino reducir los futuros.

Reforma laboral, previsional e impositiva no es otra cosa que el trípode que quiso impulsar Macri y no pudo hacer pasar en el Congreso debido a las jornadas de lucha del 14 y 18 de diciembre del 2017, y es el mismo programa que ahora quiere llevar adelante Bolsonaro en Brasil. ¿Cómo haría Lavagna para hacer aquello que Macri no pudo? Convocando un gobierno de ´unidad nacional´ con todos los partidos patronales, las corporaciones capitalistas y la burocracia sindical. La bendición a este engendro estaría a cargo de la Iglesia, para lo cual Lavagna llama a superar la grieta entre “abortistas y anti-abortistas”, algo que sólo podría ocurrir aceptando la imposición oscurantista del clero. La presencia determinante del clero y el gobierno de ´unidad nacional´ deberían darle a Lavagna una mayoría parlamentaria capaz de viabilizar este programa patronal.

Un primer paso de este pacto sería un acuerdo de ´precios y salarios´ entre la UIA y los sindicatos, que repetiría el modelo del pacto social de Perón en el 73´ y que sólo sirvió para que los trabajadores se aten de pies y manos a las patronales.

Es muy probable que Lavagna complemente este programa con una renegociación de la deuda pública y de las condiciones impuestas en el pacto con el FMI. Por esta vía podría adquirir un margen mayor de intervención para usar los fondos públicos a favor de las empresas, renegociando los plazos de pago a tasas usurarias. Ya en la reestructuración de deuda que Lavagna piloteó bajo el gobierno de Néstor Kirchner facilitó un gran negociado a gran capital, reconociendo una deuda desvalorizada y emitiendo el cupón PBI que limitó sustancialmente la quita publicitada. Sin embargo una renegociación ahora sería aún más onerosa, debido a que la deuda no está en default.

La ´tercera vía´ que Lavagna quiere representar repite en lo esencial el programa de toda la clase capitalista contra los trabajadores. No es casual que los apoyos que recibe provengan de los grupos empresariales que hicieron su agosto con el kirchnerismo y luego con el macrismo.

Una de las tareas del Frente de Izquierda es desenmascarar el carácter reaccionario de estos bloques que se presentan como relevo del macrismo.

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