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5 de abril de 2019

Derrumbe en San Cristóbal: justicia por Adrián

Sus familiares y amigos convocan a una marcha el próximo lunes 8.

El lunes 8 de abril, a las 19h, una movilización de familiares y amigos reclamará justicia por la muerte de Adrián Continello, el joven de 32 años que murió tras el colapso de las viviendas y el supermercado linderos a una obra en construcción en el barrio de San Cristóbal, Ciudad de Buenos Aires, que los vecinos habían denunciado por temblores y hundimiento del piso. Los dueños del supermercado aledaño a la obra denunciaron que las vibraciones eran tales que movían una heladera industrial con productos a la venta.

Adrián trabajaba como sonidista en la Televisión Pública. En el marco de la causa judicial, caratulada como homicidio culposo, fueron allanadas las oficinas de la empresa constructora, el estudio de arquitectura a cargo de la obra y la Dirección General de Registro de Obras y Catastro del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El único imputado hasta ahora es el arquitecto a cargo del proyecto y dirección de obra, pero la Agencia Gubernamental de Control y las autoridades del Gobierno de Ciudad de Buenos Aires deben responder por la muerte de Adrián.

Adrián Continello era sonidista.

La construcción se derrumbó debido a que las medianeras no habían sido apuntaladas como correspondía. Pero la obra fue autorizada por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Dos días antes del derrumbe, la Agencia Gubernamental de Control había notificado irregularidades que debía subsanar producto de la excavación y realizar obras de submuración y canaleteo. Pero como no fue suspendida, la obra prosiguió en las mismas condiciones y se produjo el derrumbe que terminó con la vida de Adrián, un día antes de la nueva inspección.

Según denuncia la ONG Defendamos Buenos Aires, en la Ciudad de Buenos Aires las obras no se llevan a cabo con la proyección y estudios necesarios para que la construcción, a lo largo de todo el tiempo y etapas que demande, sea segura. Actualmente, se desarrollan 12.000 obras en la Ciudad de Buenos Aires, “de las que hay 4.000 potenciales bombas de tiempo a punto de explotar” informa el Director de Defendamos Buenos Aires.

La Asociación Gubernamental de Control, responsable de evitar estos siniestros, fue creada tras la masacre de Cromagnon para el control de obras, lugares de esparcimiento y sitios masivos. Según un informe de Defendamos Buenos Aires, tras su creación, se produjeron en territorio porteño derrumbes que provocaron 31 muertos, 219 heridos y 400 millones de pesos en daños materiales. Muchos de ellos con un común denominador: obras en construcción linderas que excavan sin asegurar los muros cercanos. La precarización de las condiciones de seguridad y la voracidad de los especuladores inmobiliarios y las constructoras se encuentran detrás de estas tragedias evitables.

Los derrumbes son realidad cotidiana en la Ciudad de Buenos Aires: sólo en el último mes en Lugano se derrumbó una escuela y, días después, a tan solo metros de allí, un techo del hospital Grierson, ambas en construcción y con mal apuntalamiento de las obras. Los reclamos por mayores y mejores controles son permanentes. Las construcciones precarias son un peligro para los obreros que trabajan en esas construcciones –para quienes no se garantizan las condiciones de seguridad e higiene, como sucedía en la construcción de San Cristóbal–, vecinos de la zona, trabajadores, transeúntes y clientes.

Tal como sostienen los familiares y amigos de Adrián, su muerte no fue un accidente ni “fue el destino”. El legislador Gabriel Solano, del Frente de Izquierda-Partido Obrero, realizará un pedido de informe en la Legislatura porteña. El Gobierno de la Ciudad y las oficinas gubernamentales que autorizaron y permitieron el desarrollo de la obra sin las condiciones de seguridad necesarias que produjeron la muerte de Adrián y los otros daños producidos por derrumbe, son responsables.

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