fbnoscript
10 de abril de 2019

El “plan de alivio” oficial, pura hojarasca (y un negocio para los supermercadistas)

El gobierno teme una irrupción social.

Acuciado y temeroso por las consecuencias del derrumbe económico (y la consecuente crisis política) en el crecimiento de la conflictividad social y sobre los resultados de las próximas elecciones, el gobierno estaría preparando lo que los medios comenzaron a llamar “el paquete electoral”, consistente en una serie de supuestas medidas de “alivio” frente a la brutalidad del ajuste.

Antes de que el Ejecutivo las anuncie, los medios oficialistas ya se han lanzado a una campaña de publicitación de estas medidas, presentándolas como un “plan” orientado a morigerar los efectos de los tarifazos, la inflación desbocada y los despidos y las suspensiones masivas.

El gobierno ha dejado trascender, sin confirmarlo, que se prepara un “congelamiento” por seis meses (exactamente hasta la fecha de las elecciones) en el precio de 40 productos de “primera necesidad”. Entre estos productos –según los trascendidos del vocero oficial Clarín– estarían la leche y algunos cortes de carne, así como otros productos alimenticios como el arroz y las pastas.

Pero el precio de la leche se ha desbocado y según informaron directivos de las cámaras de supermercados, en el primer trimestre de este año, los de la denominada larga vida subieron un 25% y 15% las que vienen en sachet. Y más de un 70% desde principios del año pasado.

Esto, además, en el marco del escándalo que explotó por el retiro de las góndolas de la más económica leche La Armonía, una segunda marca de La Serenísima, para evitar que las familias obreras, con el bolsillo golpeado, pudieran elegir esa alternativa más económica.

En el caso de la carne, los precios de los cortes populares crecieron entre el 13,5 y el 18,5 por ciento en el primer bimestre de este año y un 50% en el 2018. Pero, según los adelantos, el “congelamiento” alcanzaría solamente a algunos de esos cortes.

Es decir que la medida –si se confirma– se produciría luego de que armaran un “colchón” de precios productores y supermercados.

Pero, además, según denuncian las asociaciones de consumidores respecto de los vigentes “precios cuidados” “el monitoreo” de "ya no se hace y los supermercados no poseen las etiquetas prometidas”, es decir que los productos baratos no están en las góndolas.

Créditos usurarios

Otra de las medidas de “apoyo” a los sectores populares consistiría en la reactivación de los créditos a los jubilados por parte del Anses.

Estos créditos, que según Clarín (8/4) podrían llegar hasta $200.000, saldrían de la plata del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Anses, es decir que sería plata de los propios jubilados pero que, además, el organismo se la prestaría a un interés del 50% anual, es decir muy por encima de la pauta de inflación oficial y, por supuesto, mucho más alta que el aumento previsto para los haberes previsionales en el 2019.

Al mismo tiempo, “por el lado del Ministerio de Producción, también podría haber líneas de crédito a tasa preferencial” para empresas (ídem), privilegio con el que no contarán los jubilados.

Concentración

Las medidas vinculadas con los precios de productos de la canasta, estarían siendo concertadas con las grandes cadenas de supermercados, una de las grandes potenciadoras de los aumentos de precios en los artículos de primera necesidad.

Como resultado de estos acuerdos, que se concentrarían en los supermercados “se lograría que sectores de bajos ingresos, más proclives a los canales tradicionales (almacenes y autoservicios) se inclinen por el canal ´moderno´, que es como se autodenominan los supermercados” (ídem). Es decir, un impulso a la concentración y un negocio redondo para las grandes cadenas, que también estarían beneficiadas por la orientación de los créditos del Anses, ya que se “apunta a que los montos que presten sean usados dentro de supermercados y corralones” (ídem).

Otra de las “medidas de alivio” está orientada a seguir haciendo pasar los tarifazos. La propuesta oficial consistiría en la posibilidad de pagar “en cuotas” los aumentos exorbitantes de los servicios.

Es decir, propone seguir endeudando a las familias obreras que deben hacer frente a una inflación galopante con aumentos de salarios o jubilaciones que han sido trituradas por las paritarias a la baja y los aumentos de los haberes previsionales mucho menores que los incrementos de los precios.

Las posibilidades del gobierno de hacer demagogia están limitadas al máximo por las presiones del FMI para que se profundice la senda del ajuste. Así es que las medidas que se preanuncian no son más que hojarasca, cuando no un redondo negocio capitalista a costa de los trabajadores y los demás sectores explotados.

No hay “alivio” alguno con estas medidas oficiales. Sigue vigente la pelea por la recuperación de lo perdido por los salarios y las jubilaciones en el 2018 y por aumentos para el 2019 que compensen la inflación que ya ha superado el 10% en el primer trimestre.

Está planteada la necesidad de un inmediato paro de 36 horas, inicio de un plan de lucha hasta terminar con el ajuste y la miseria.

Compartir

Comentarios