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11 de abril de 2019 | #1544

Río Negro: Se reelige el oficialismo; nuevo golpe al macrismo y a los K

Por Corresponsal

El actual partido de gobierno de la provincia, Juntos Somos Río Negro (JSRN), ganó las elecciones provinciales con el 52,5 por ciento de los votos y le sacó al FpV de Martín Soria unos 17 puntos de ventaja. En el tercer lugar se ubicó Cambiemos, obteniendo apenas un 5,6 por ciento de los votos.

El oficialismo provincial logró pilotear exitosamente la impugnación de la candidatura del actual gobernador Alberto Weretilneck por parte de la Corte Suprema. Improvisando la candidatura de Arabela Carreras a sólo dos semanas de las elecciones, JSRN obtuvo una elección plebiscitaria.

Al igual que en Neuquén, el gobierno macrista brindó un apoyo, aunque solapado, al partido provincial, apostando a la derrota segura del FpV una vez que era evidente la imposibilidad de Lorena Matzen, de Cambiemos, de disputar la elección. El hombre de Macri en la Corte Suprema fue el único en apoyar la anticonstitucional tentativa reeleccionista de Weretilneck. La candidata de Cambiemos no recibió la visita de ningún funcionario nacional en el curso de la campaña electoral. El apoyo del macrismo a JSRN, por representar un “mal menor”para el gobierno nacional en comparación con lo que hubiera significado un triunfo del FpV, no quita el golpe que significa la bajísima elección de Cambiemos, que es el gran derrotado de la elección.

Juntos Somos Río Negro contó también con el apoyo abierto de una parte de la burocracia sindical centroizquierdista (ATE) y peronista. Incluso, con el favor de la burocracia y las organizaciones sociales tributarias al FpV, que le garantizaron la ‘paz social’ tanto al gobierno como a las patronales durante todo el último período, en el cual se ha impuesto un fuerte ajuste contra los trabajadores. La ‘paz social’ de la ‘oposición’ peronista se demostró como funcional al oficialismo de Juntos Somos Río Negro. El PJ-kirchnerista es el otro gran derrotado de las elecciones rionegrinas.

Por su parte, toda la izquierda sumada ha hecho una elección modesta, obteniendo un 5% de los votos. De conjunto, se coloca medio punto por detrás de la elección realizada en 2017. El FIT se ubicó como la cuarta fuerza de la elección, obteniendo un 2,65 por ciento a gobernador y un 2,93 a diputado, y realizó elecciones importantes en Bariloche y en Villa Regina, superando el 4 y el 6%, respectivamente. Aunque la elección de la izquierda debe valorarse en un cuadro de fuerte polarización, los números de los comicios reflejan el extendido dominio político que los partidos de la burguesía aún mantienen sobre las masas, a pesar del brutal ajuste en curso.
El gobierno de Weretilneck y Arabela Carreras deberá lidiar con un cuadro de quebranto de las arcas provinciales, que al mismo tiempo es fuertemente dependiente de un Estado nacional también quebrado. Se abrirá, más temprano que tarde, un cuadro de gran conflictividad social, que le dará plena vigencia al programa desenvuelto por el Partido Obrero y el Frente de Izquierda, en el curso de la campaña electoral, por una salida de los trabajadores y la izquierda para que la crisis la paguen los capitalistas.

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