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11 de abril de 2019

Las “medidas de alivio” no alivian pero le generan una crisis política al gobierno

La demagogia enfrenta los límites puestos por el FMI.

Las medidas que tiene en estudio el gobierno para “aliviar” las consecuencias del brutal ajuste que implementa, pese a que, de acuerdo a todos los trascendidos, no suponen ningún cambio sustancial para los bolsillos de los trabajadores, han generado una crisis en el seno del gabinete y con los aliados radicales y serán el tema central de la reunión que se llevó a cabo en la Casa Rosada y de la cual participaron todos los gobernadores oficialistas.

Según las versiones periodísticas inmediatamente posteriores a la reunión, el “alivio” consistiría en mantener el plan de “precios cuidados” que no son “congelados” sino que se actualizan periódicamente, como parte del “acuerdo” con los supermercadistas.

María Eugenia Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, que se juegan los dos principales distritos electorales manejados por el oficialismo y que unieron su destino al de Macri fijando la realización de los comicios locales en la misma fecha que los presidenciales, reclamaban medidas que morigeren el impacto de la inflación sobre los bolsillos populares. Un pedido similar llevaron a la reunión de hoy con el gobierno los gobernadores radicales.

Pero “toda la discusión está otra vez cruzada por las ´limitaciones´ de la reducción del déficit por el acuerdo con el FMI” (Clarín, 11/49). Todos los gobernadores oficialistas que participaron en el cónclave dieron fe previa de su apoyo y respeto a esos límites que les establece el Fondo. Este es también el límite a la demagogia que puede desplegar el gobierno preocupado por las consecuencias electorales del derrumbe económico y social.

Es que la caída en la imagen del gobierno y de Macri en particular, por la inflación desbocada y la imposibilidad de controlarla por parte del gobierno –el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne ya adelantó que el alza de marzo superaría al 4 por cient–, así como los índices de pobreza, desempleo, en crecimiento sostenido, les hacen poner en duda el triunfo aun en los principales distritos de la provincia de Buenos Aires y la Capital Federal.

En medio de la crisis (económica y política) el gobierno se divide entre los defensores a ultranza del “déficit cero” –con Dujovne y Marcos Peña, a la cabeza– y los que pretenden medidas para descomprimir un cuadro que los está desbarrancando. Estos están encabezados por Vidal y Larreta que se juegan sus respectivas reelecciones.

Pero, los “límites” son estrictos y el Fondo dirige cada vez más abiertamente la orientación económica y política. Su titular, Christine Lagarde, sin empacho alguno y en una muestra cabal de quién dirige los destinos de la política patronal argentina, declaró ayer, dirigiéndose a oficialistas y opositores “que el programa realmente funciona”. Es decir que hay que seguir con el ajuste. Y añadió: “ahora que se ha hecho tanto esfuerzo, sería una tontería por parte de cualquier candidato dar la espalda al trabajo que se está haciendo", adelantándose a un eventual relevo si el macrismo se termina de derrumbar.

Como destacábamos en la nota de Prensa Obrera (10/4), las medidas de “alivio” consistirían en créditos a tasas por las nubes y en alcanzar un acuerdo con productores y supermercados para que un número de productos de “primera necesidad” tuvieran sus precios detenidos hasta octubre.

Entre los principales –si se cumplen los anuncios y se alcanzan los acuerdos– estarían la leche y algunos cortes de carne que, según dijeron referentes de ambos sectores, han tenido subas siderales de precios en el último año, es decir que partirían de un “colchón” abultado.

En boca de Peña y del ministro del Interior, Rogelio Frigerio, “de ninguna manera se trata de imponer un congelamiento de precios”. Es decir que la “detención” que se pueda acordar estará sujeta al derive de la inflación o sucederá lo mismo que con varios artículos que están hoy entre los “precios cuidados” o con el escandaloso de la leche La Armonía, segunda marca de La Serenísima, que desaparecen de las góndolas.

Las medidas de “alivio” no van a ser ningún alivio para los bolsillos de los trabajadores y de los demás sectores populares. El camino es el de los piqueteros y el de los sectores clasistas del movimiento obrero: la lucha en las fábricas y en la calle para impulsar medidas que hagan caer el ajuste y a los ajustadores.

Está a la orden del día el impulso y la organización de un paro de 36 horas como inicio de un plan de lucha de todo el movimiento obrero para liquidar el plan de hambre y miseria del gobierno y los gobernadores del ajuste.

 

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