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23 de abril de 2019

“Sobrecumplimiento de las metas fiscales”: Un “superávit” que recae sobre los trabajadores y los jubilados

Los pagos de intereses de la deuda crecieron 106% en un año.

El gobierno se ufana de haber alcanzado un superávit fiscal primario (esto es sin considerar los intereses de la deuda), de $10.000 millones en el primer trimestre de este año, es decir que los ingresos habrían estado por encima de los gastos y esto lo presenta como el cumplimiento de un buen discípulo del FMI, que pidió “déficit cero” para este año. Es tan endeble el “logro” que, desagregados, los datos muestran que, en marzo, el déficit ya superó los $13.000 millones. El gobierno atribuye la caída del último mes a la actualización de jubilaciones y asignaciones.

En realidad, detrás del “superávit” se esconde el brutal ajuste realizado sobre los salarios estatales (-17%) y sobre las jubilaciones, pensiones y demás prestaciones sociales (-13%) que han sufrido una licuación drástica respecto de la inflación desbocada del 2018 y de la que va de este año. Pero además, el sacrificio de trabajadores y jubilados fue a parar a los pagos de intereses de la deuda que crecieron en el trimestre –interanual– un 37,6% en términos reales.

Así, el balance financiero, “considerando a los intereses de la deuda, muestra un déficit fiscal en el primer trimestre de $115.000 millones, es decir de 0,54% del PIB” (Instituto Argentino de Análisis Fiscal-IARAF-, Clarín, 22/4).

En el primer trimestre, el déficit financiero “empeoró un 25,4% a partir de la suba del 106,7% en la factura de intereses de la deuda” ya que la misma “pasó de $60.522 millones en 2018 a $125.129 millones este año” (Página/12, 22/4).

Por su parte, aunque los trabajadores y los demás sectores populares han debido sufrir los tarifazos que han llegado a superar el 1.000%, los subsidios económicos a los prestadores de servicios, “liderados por una suba real de los destinados a la energía del 147%, subieron un 22,7% real” (IARAF-, Clarín, 22/4).

Manipulación

Los datos, que fueron presentados por el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, además de ocultar más de lo que dicen, muestran la manipulación que realiza este gobierno –de la misma manera que lo hacía el kirchnerismo– de las asignaciones que se aprueban en el marco del Presupuesto.

Así, por ejemplo, en el ya ajustador Presupuesto para el 2019, votado por el oficialismo con el apoyo de buena parte del PJ, se establecía un retroceso –en términos reales– para los gastos de funcionamiento y otros gastos corrientes, que incluyen los salarios estatales, de un 2,7% y ahora, según surge del informe oficial, la caída alcanzó a un 16,3 por ciento. Y otro tanto sucede con las Prestaciones Sociales (jubilaciones, pensiones, subsidios), que no tuvieron en el trimestre la “caída” real presupuestada (-1,5%) sino una mucho más fuerte caída del 13,3 por ciento real. Por otra parte, se considera en el rubro “gastos” a las “prestaciones sociales” que se pagan con los fondos que administra la ANSES y que se conforman en un 75% por el aporte de los trabajadores.

Los subsidios no se tocan

En el caso de los subsidios a las empresas de servicios que recibieron más que jugosos aumentos de tarifas, se preveía en el Presupuesto 2019 una caída del 17% real, pero la realidad es que tuvieron un aumento del 22,7% real, encabezados por el incremento del 147,2% de los subsidios a los pulpos de la energía.

Como, producto de la crisis y de los aportes a distintos grupos capitalistas, los ingresos fiscales siguen en retroceso, el gobierno “requiere el sostenimiento de la reducción real que viene teniendo el gasto habitual (jubilaciones, gasto en personal, bienes y servicios)” (IARAF, ídem).

Es decir que el superávit de las cuentes fiscales (que no es tal) se basaría, también hacia adelante, en un ataque profundo a los trabajadores y jubilados para mantener el creciente pago de intereses de la deuda al capital financiero y los subsidios a las empresas de servicios públicos, que se “la están llevando en pala”.

Se trata de la utilización de los resortes del Estado para hacer recaer la crisis sobre los trabajadores y salvar los negocios y las ganancias de quienes la generaron, los capitalistas.

Hay que terminar con el pago de la deuda usuraria, con los pagos de subsidios a los pulpos que se enriquecen con tarifazos y subsidios. Hay plata para salarios, jubilaciones y pensiones que cubran las necesidades de la familia obrera. El tema es a qué clase responde y beneficia el Estado. Hay que terminar con los gobiernos capitalistas. Tienen que gobernar los trabajadores.

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