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9 de mayo de 2019

Las UVAs de la ira: los “hipotecados” protestaron frente al Banco Central

Testimonios de los afectados por el crecimiento imparable de las deudas hipotecarias.

El “llaverazo” realizado ayer por los deudores de créditos hipotecarios UVA frente al Banco Central mostró la situación desesperante a la que han sido llevados las y los trabajadores que “osaron” con soñar con una vivienda propia.

Frente al Banco Central, levantando pancartas que señalaban que “La vivienda es un derecho, no un negocio”, los HipotecadosUVA denunciaron el crecimiento imparable de las cuotas y de la deuda total, que se indexan por inflación, y reclamaron el tratamiento de proyectos de ley de emergencia, que vienen siendo bloqueados por el oficialismo.

“No queremos ser inquilinos de los bancos”, marcó con claridad una de las afectadas que intervino en el acto frente a la entidad, tras el cual el colectivo se movilizó a Plaza de Mayo.

Testimonios

“Nosotros sacamos el préstamo en mayo de 2018 para un monoambiente, por un millón y medio de pesos, que era lo que podíamos comprar”, contó allí a Prensa Obrera María, casada y con dos nenas. Después de pagar durante un año, hoy deben un millón y medio más que al principio, mientras que “la cuota pasó de representar el 20% de nuestro sueldo y hoy es casi el 50%”.  María es administrativa, bajo monotributo, en una empresa, y su marido trabaja en la Comisión Nacional de Energía Atómica: destaca que “en el Estado han tenido paritarias muy bajas”, muy por debajo de la inflación. Para poder pagar el crédito han tenido que cambiar de escuela a su hija.

“Si nosotros hubiéramos sabido esto, seguramente no hubiéramos sacado el crédito, pero en el Banco Nación nos dijeron que la cuota nunca iba a superar el 25% de nuestros ingresos”, asegura, describiendo un fraude del que fueron víctimas los alrededor de 170 mil endeudados en UVA, con la promesa incumplida del gobierno de reducir la inflación a un dígito. María denuncia que las prórrogas habilitadas por el Ejecutivo no son siquiera un paliativo: “en nuestro caso, nos endeudaríamos por siete años más por una disminución de 500 pesos en la cuota por 3 o 4 meses”. Y señala que la insistencia por parte del oficialismo en la baja tasa de morosidad en estos créditos, “es una falacia, porque a la mayoría de nosotros el banco nos retiene directamente el monto de la cuota, no podemos decidir si lo queremos pagar o no”.

Entre los movilizados estuvieron los adjudicados para comprar los departamentos del Barrio Olímpico construidos en Villa Soldati, un plan dirigido preferencialmente a empleados de la ciudad y familias de ese barrio y de Villa Lugano. Desde hace meses vienen pagando cuotas –crecientes- hasta cubrir un 6% de la propiedad, tras lo cual escriturarían y comenzarían a abonar un crédito del Banco Ciudad, indexado en UVA. Los adjudicados ni siquiera conocen el departamento por el que pagan, que solo vieron en unos videos que les mostró el Instituto de Vivienda de la Ciudad. La entrega de las viviendas se viene postergando mes a mes, y ahora se informa que estarán “entre junio y septiembre”.

En esa situación de espera desesperante está Lucas Montenegro, empleado municipal, casado y con dos hijos, que ya pagó durante un año. En ese lapso, la cuota aumentó un 50%, hasta llegar a ser de $33.500, mientras que los estatales porteños tuvieron una paritaria del 20%. “Además seguimos viviendo en nuestros hogares, que son alquilados”, describe: “la situación se volvió insostenible, imaginate: pagamos un alquiler de 10 mil pesos más expensas, además de estas cuotas. Hay vecinos que no pueden renovar su alquiler”. Con su pareja evalúan sacar a sus hijos del colegio privado al que asisten.

Y una vez adentro, les espera la pesadilla de las UVA: “ingresamos con una cuota que supera el 40% de nuestros ingresos. Estamos hablando de la clase trabajadora, de la Comuna 8. Y si mañana hay una corrida cambiaria, despedite. La verdad es que con las UVA no hay ninguna garantía”, señala Lucas; que sentencia que “el IVC debería garantizar el derecho a la vivienda social, y hoy actúa como un privado” y reclama que tanto su titular Juan Maquieyra como  Horacio Rodríguez Larreta se hagan responsables y garanticen cuotas pagables.

En la movilización estuvo Gabriel Solano, legislador porteño del Partido Obrero-Frente de Izquierda, quien señaló que “el Estado y los bancos tienen que hacerse cargo, y no se pueden afectar las viviendas de las familias y sus condiciones de vida. La vivienda es un derecho que debe ser respetado, y para eso hay que afectar los negocios de los bancos, de los que se llevan la plata del país”.

La creciente organización de los Hipotecados dio un importante paso con esta concentración, y ya tienen previstas nuevas medidas de lucha.

 

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