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18 de mayo de 2019

Cristina da garantías a los mercados

No romperemos con el Fondo y pagaremos la deuda

En una tarea sistemática por llevar tranquilidad al capital financiero y al imperialismo, ante un eventual futuro gobierno K, distintos alfiles de CFK –en particular su ex ministro de Economía, Axel Kicillof- han desfilado frente a múltiples representantes de los buitres internacionales  para dar garantías de que una administracion kirchnerista no rompería relaciones con el Fondo Monetario y pagaría religiosamente la deuda externa, que hoy llega casi al 100% del PBI, es decir a toda la riqueza producida en el país en el curso de un año.

En este camino, Kicillof marchó hace pocos días a Wall Street para garantizar el cumplimiento de los compromisos externos si hay un gobierno K: “Nadie quiere un default en Argentina”, dijo el ex funcionario.

Kicillof ha sido el delfín más activo en el ofrecimiento de garantías. Mantuvo reuniones con directivos del Fondo y, en el viaje a los EE.UU, como vocero de Cristina, habló ante representantes del capital financiero a quienes les recordó que "durante el Gobierno de Cristina Kirchner cumplimos con todos nuestros compromisos”.

Sin embargo, la profundidad de la crisis no quita del horizonte la posibilidad de una renegociación de la deuda. Y si bien consideró "audaz" hablar ahora de una renegociación, Kicillof puntualizó: "hay que ver en qué condiciones deja (la economía) este gobierno. Si están cerrados todos los mercados, las reservas están vacías y hay vencimientos al otro día, no es algo que se pueda decidir" (La Nación, 10/5).

Otro de los que recorre despachos en los Estados Unidos a nombre de Cristina es el que fuera segundo de Kicillof, Emmanuel Álvarez Agis, quien aportó a las garantías con los antecedentes del kirchnerismo: “nosotros les pagamos a todos. Pagamos puntualmente cada vencimiento de bonos. También afrontamos los pagos en el tribunal del Ciadi; al Club de París, y a Repsol por la expropiación de YPF. Nadie puede dudar de la voluntad de pago del gobierno de Cristina" (Iprofesional, 26/4).

Cristina también se lanzó a la campaña para aportar tranquilidad al imperialismo. En la presentación de su libro en la Rural, le recriminó al gobierno macrista que no siguiera los lineamientos del gobierno de Donald Trump, en un guiño al gobierno norteamericano, colocado aún en el apoyo decidido a la reeleccion de Macri.

Pero, ante tantas señales de obsecuencia, el funcionario del FMI Roberto Caldarelli, encargado de la misión que controla las cuentas de nuestro país, deslizó que el FMI desea -y trabaja para- un triunfo de Macri, aunque “no se asusta” con la vuelta de Cristina” (Clarín 16/5).

Lanzada a la campaña electoral y a la de tranquilizar a los mercados con la fórmula explicitada que relega a Cristina de la presidencia, la tarea de CFK para dejar en el olvido cualquier reminiscencia nac&pop, seguramente se va a multiplicar.  Más garantías al gran capital, más miseria para los trabajadores y los demás sectores explotados.

La historia no los absuelve

En setiembre del 2013, cuando, junto a su fallecido esposo, habían cubierto diez años de gobierno, Cristina Fernandez de Kirchner dijo una de sus frases más recordadas: “Argentina, que durante muchísimo tiempo había sido una deudora serial, hoy es una pagadora serial”. Efectivamente, en los 12 años de gobierno los K pagaron u$s200.000 millones de deuda externa, incluyendo los u$s10.000 millones abonados al contado al FMI y una cifra similar al Club de Paris y los u$s10.000 que fueron a los bolsillos de Repsol cuando se le expropió la empresa que habían vaciado.

La frase de CFK fue dicha en medio de la disputa con una porción minoritaria de los fondos buitres poseedora de bonos que bloqueaba los pagos a la mayoría que había aceptado un acuerdo de pago. Respecto de estos últimos dio la “tranquilidad al 93% de nuestros acreedores de que le vamos a pagar en término y la moneda que se acordó”.

El pago de la deuda al FMI, en particular y a los acreedores externos en general, fue presentado como una forma de alcanzar independencia económica y política. Lejos de esto, la contrapartida de los pagos fue un drenaje de divisas del Banco Central que prácticamente vaciaron sus arcas y, en diciembre del 2015, al final del gobierno de CFK, quedaban menos de u$s10.000 millones de libre disponibilidad.

Cristina, que con algunas frases desplegaba claridad respecto de los andares de su gobierno y respecto de quienes eran los verdaderos beneficiarios de su política, dijo también, en la misma línea, que los bancos y los grandes empresarios “la juntaron en pala” durante su administración, mientras las jubilaciones siguieron en niveles de miseria y los salarios medios se mantenían lejos del costo de la canasta necesaria para cubrir las necesidad de la familia obrera.

En una entrevista con la revista Forbes de hace un par de meses, el ex ministro de Economía de Cristina, Axel Kicillof, destacó que fue bajo la década K cuando más ganaron los bancos.

De vieja data

El ex funcionario, claro, ya había dado muestras de “respeto” a los buitres. El fue quien acordó el pago de la deuda con el Club de París, incluyendo punitorios fraudulentos por miles de millones de dólares. Esa deuda había sido estatizada por la dictadura de Videla, en beneficio de empresarios como el mismo grupo Macri.

En una muestra de que es claramente pernicioso para la Argentina, “El convenio con el Club de París es -increíblemente- aún secreto y confidencial. Nunca fue elevado al Congreso, y así se vulneraron leyes de la Argentina” (Clarín 16/5). Es decir que ante estos negociados la grieta se cierra.

El delfín de CFK fue, además, quien le reconoció una fabulosa deuda y le pagó u$s10.000 millones a la expropiada Repsol, que había vaciado la empresa petrolera argentina. También fue el mentor del acuerdo secreto con Chevrón, que comenzó la entrega de Vaca Muerta a los monopolios petroleros internacionales y locales, asegurándoles ganancias superiores a la media gracias a los subsidios del Estado.

El otro delfín y ahora candidato a presidente, Alberto Fernandez, también ha dado muestras de ser un hombre “sensible” ante la banca y el gran capital. Funcionario menemista, manejó el gran negociado de las AFJP, que le permitió “llevarsela en pala” a los bancos y aseguradoras, en perjuicio de jubilados y pensionados, a quienes les sustrayeron miles de millones de dólares mientras duró el regimen.

Luego, como jefe de gabinete de Néstor Kirchner jugó un papel central en la reestructuración de la deuda en default, reconociendo títulos totalmente desvalorizados. Junto con otro precandidato a presidente, Roberto Lavagna, inventaron en época del gobierno de Néstor Kirchner, el llamado 'cupón PBI’, que permitió recuperar a los buitres parte importante de la quita por los bonos revendidos entonces al Estado. 

Estos antecedentes y las garantías actuales son las barajas que colocan sobre la mesa los mentores y actores de la propuesta de gobierno ya declarada de CFK, para mostrar su carácter de clase al gran capital. De ellos nada puede esperar la clase trabajadora. 

 

 

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