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23 de mayo de 2019

La crisis de Alternativa Federal

En las últimas horas, el armado del peronismo no kirchnerista, Alternativa Federal, ha vuelto a llamar la atención de la prensa, pero no precisamente por sus avances. 

El dato que más destacaron los medios es el alejamiento de Lavagna, que calificó su relación con AF como “un capítulo cerrado”, para luego relativizar su decisión al día siguiente declarando que “no hubo ninguna ruptura”. Si bien existen distintas versiones, pareciera que el rechazo de Schiaretti, Massa, Urtubey y Pichetto a aceptar una candidatura presidencial de Lavagna sin pasar por unas PASO precipitó la crisis y su lanzamiento unilateral. 

Es que el ex ministro de Duhalde y Kirchner exigía más de lo que daba, al plantear ser el único candidato del espacio, a pesar de que sus mediciones en las encuestas no mueven el amperímetro. El atractivo que tiene para el gran capital un hombre que piloteó el default de la deuda externa preservando los intereses de la banca, no lo tiene sin embargo para suscitar un apoyo popular a su candidatura.

Pero las tensiones no se limitan a las ambiciones de Lavagna, sino que cada uno de los cuatro personeros del Peronismo Federal tira para un lado diferente.

El primer gesto político de Schiaretti luego de ser reelecto gobernador de Córdoba fue reunirse con Macri para apoyar los 10 puntos del FMI. Luego, al profundizarse los choques con Lavagna salió a buscar otros candidatos, haciendo un llamado público a que se integren al espacio el conductor Marcelo Tinelli y Daniel Scioli, de recientes declaraciones benevolentes para con Macri y Vidal. 

Urtubey, por su parte, profundiza su acercamiento al gobierno y especula con una posible apertura de Cambiemos, que haga un lugar al salteño luego de haber posado en numerosas oportunidades como uno de los gobernadores peronistas que más colaboraron con la gobernabilidad.

Massa, que jugó de local en la última reunión del espacio, sigue insistiendo en la idea de “una gran PASO opositora”, en un llamado abierto al peronismo enfilado detrás de la fórmula Alberto Fernández-CFK. Si bien es claro que el tigrense no compite en intención de voto, su caracterización es que la capitulación de Cristina para congraciarse con los mercados y el PJ no K puede llegar más lejos, deponiendo hasta la candidatura a vice. Alberto Fernández aseguró, por su cuenta, que están entablando negociaciones con el líder del Frente Renovador con la intención de sumarlo.

Pichetto parece ser el más empeñado en mantener el vínculo con Lavagna, quien como mencionamos suavizó su distanciamiento declarando que, a pesar de lanzar su candidatura, “todo diálogo está abierto”.

La crisis de Alternativa Federal se patentiza en el hecho que, tras idas y venidas, siguen siendo las mismas cuatro figuritas que en septiembre del año pasado, cuando conformaron el espacio. El anuncio de CFK de bajarse a la vice para que ocupe la candidatura central un operador del PJ agrava ese impasse de quienes se postulaban como un recambio patronal más digerible para el capital financiero y la gran burguesía que una eventual vuelta del kirchnerismo. Horas después del anuncio, ya habían firmado ocho de los once gobernadores que gravitaban alrededor de Alternativa Federal su apoyo a la formula Fernández-Fernandez. Pronto los siguieron la mayoría de la burocracia de la CGT, que también tributaba en este espacio

Estos choques y negociaciones entre camarillas son expresión de la precariedad de la transición política con la que los partidos patronales buscan superar el hundimiento del gobierno de Macri. Las disputas no refieren, sin embargo, a cuestiones políticas de fondo, porque todos los bloques políticos del peronismo afirman que sostendrán los acuerdos con el FMI, pagarán la deuda y avanzarán en las reformas antiobreras que exige el gran capital.

Para los trabajadores, debe servir para esclarecer la necesidad de desarrollar una alternativa política propia.
 

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