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8 de marzo de 2007 | #982

Elecciones adelantadas

El gobierno provincial rionegrino acaba de convocar a elecciones de gobernador y diputados provinciales para el próximo 20 de mayo. El apuro obedece a la necesidad de despegarse de las elecciones nacionales, esto porque tanto el radical Saíz, actual gobernador, como su rival provincial, el senador Pichetto, del Frente para la Victoria, son del palo de Kirchner. Enfrentados por el botín de la provincia, se juntarán luego en las elecciones de octubre.
 
Variantes siamesas
 
La polarización que se quiere establecer entre ambas facciones es, por lo tanto, una ficción. Ambos defienden la entrega de los recursos naturales de Río Negro, los negociados con los monopolios petroleros y mineros, y los salarios de hambre.
 
El radicalismo, sólo o con aliados, ha gobernado Río Negro desde 1983. Casi un cuarto de siglo de gobierno le ha permitido armar un sólido aparato clientelar. Pero su debacle no es menos notoria; en las pasadas elecciones perdió General Roca —su bastión histórico— a manos del justicialista Soria (ex director de la Side). En Bariloche ganó un partido vecinal, desprendido del tronco radical, pero que luego apoyó a la UCR en el orden provincial. La reciente “borocotización” de Icare, el intendente de Bariloche, que se pasó directamente al FPV, abrió una nueva crisis en el partido de Alem. Icare convocó a elecciones en Bariloche para el 20 de mayo, lo que obligó a Saíz a hacer lo mismo, porque no puede darse el lujo de ir a las provinciales con una derrota previa en Bariloche, obligando a esta ciudad a posponer su convocatoria (su Carta Orgánica prohíbe que la elección de Intendente sea simultánea con las provinciales o nacionales).
 
Por el lado del Frente para la Victoria, en que tres precandidatos se disputaban la postulación a gobernador, Pichetto apeló a un “golpe institucional”, realizando “internas” truchas con lista única. Los rivales de Pichetto aceptaron el hecho consumado a cambio de una revisión de la lista de candidatos a la Legislatura. Todas estas maniobras han dejado un tendal de ‘heridos’, lo que seguramente va a ‘envenenar’ la campaña electoral.
 
Los radicales han formado la Concertación K, con el Movimiento Popular Patagónico (MPP), el MID, la Democracia Cristiana, el Partido Demócrata Progresista, el PI, un sector del Partido Socialista, varios partidos vecinales, un sector del PJ (Barreno), los justicialistas de Rodríguez Sáa... ¡y la CGT de Río Negro!, liderada por el moyanista Delich, de Camioneros, y la burocracia de UPCN.
 
En la lista radical de Saíz irá el “chavista” Nemirovski —apoyado por Patria Libre y el FTV— (quizá como vicegobernador).
 
¿Qué plantean Saíz y Pichetto?
 
La línea maestra de Saíz y Pichetto es fomentar las licitaciones petroleras y los emprendimientos mineros, con lo cual pretenden, dicen, aliviar la elevada deuda pública de la provincia.
 
Los negocios mineros, sin embargo, que abarcan la postergada “línea sur”, conllevarán la expulsión de miles de crianceros y campesinos de sus tierras, la enajenación de 4.500.000 hectáreas y, desde ya, una gran contaminación que afectará por generaciones a las poblaciones del lugar. Como contrapartida los pulpos mineros dejarán migajas de regalías, que harán las veces de botín para los políticos entreguistas.
 
Lo mismo sucede con el negocio petrolero. El ministro de Producción, Juan Accatino, en su visita a EEUU fue categórico: “Estamos dispuestos a presentar a los empresarios un pliego licitatorio que contemple todas sus exigencias y a ofrecer las garantías necesarias para su cumplimiento. Queremos aventar la nube negra que flota sobre el sector luego de las nacionalizaciones de Evo Morales en Bolivia”. Pichetto no ha confrontado con esta posición.
 
¿Cuál es la reactivación económica que prometen Saíz y Pichetto? En toda la zona del Alto Valle se ha procesado una enorme concentración de la tierra, especialmente del negocio de la fruta. Se ha mandado a la quiebra a centenares de pequeños productores. En cambio, a los pulpos como Expofrut se le otorgaron todos los privilegios, al punto que se le ha entregado en gerenciamiento por 20 años el puerto de San Antonio Oeste, el único de aguas profundas al sur de Bahía Blanca.
 
Estos privilegios contrastan con la situación de los trabajadores frutícolas, que cobran salarios de miseria (hoy en su mínimo histórico) y la mayoría de las veces están en negro o superexplotados por alguna de las decenas de cooperativas truchas que controlan el trabajo en el sector (muchas de ellas organizadas por la propia burocracia sindical). Las llamadas empresas ´integradas´ han pasado a copar todo el proceso productivo, especialmente su comercialización, mientras los trabajadores carecen de los derechos más elementales.
 
Los representantes del movimiento “nacional y popular” han sido los responsables de que el negocio de la fruta pase a manos de los grandes monopolios internacionales.
 
Una política obrera y socialista
 
Contra esta política de los Saíz y los Pichetto se han desarrollado importantes luchas populares. En la línea sur, los campesinos y pueblos originarios han realizado movilizaciones y cortes para rechazar la enajenación de sus tierras en beneficio de los pulpos mineros. Los trabajadores desocupados han seguido su lucha por el trabajo y contra el hambre. Los docentes y empleados estatales han reclamado en varias oportunidades por su salario.
 
Estas aspiraciones populares chocan directamente contra la política de los partidos del régimen. Plantean, por lo tanto, la necesidad de una alternativa política de los trabajadores. A los negociados de los políticos patronales, es necesario oponer una política obrera y socialista.
 
Fue justamente ese papel el que jugó la compañera Leticia, del Partido Obrero, en la reciente Convención Constituyente de El Bolsón, donde desde su banca fue capaz de enfrentar la entrega de tierras, la privatización de los lagos, y poner de relieve el entrelazamiento del Estado con los grandes grupos económicos. Ese ejemplo es el que ahora debe ser llevado al conjunto de la provincia.
 
El Partido Obrero llama al conjunto de las organizaciones obreras, campesinas, estudiantiles y populares a tomar conciencia de esta situación y a formar listas obreras y socialistas para las próximas elecciones.

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