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7 de junio de 2019

La cumbre Macri – Bolsonaro, dos amigos en crisis

La cumbre Macri-Bolsonaro fue una cumbre reaccionaria, cruzada por los ataques a los trabajadores (mientras Macri desarrolla  el ajuste del FMI, Bolsonaro intenta imponer una reforma previsional), la cooperación en defensa (eufemismo para referirse a una coordinación represiva), y el golpismo contra Venezuela. Y también una cumbre de crisis, considerando que la economía argentina se encuentra en recesión y la economía brasileña –que viene en caída- podría seguir ese mismo camino.

Es claro que Bolsonaro buscó darle a su visita un carácter de respaldo político al alicaído Macri, con miras a las elecciones presidenciales. Su llamado a ser “racionales” y evitar que Argentina se convierta en una nueva Venezuela tienen la intención de emparentar al kirchnerismo con el chavismo, en momento en que la fórmula de los Fernández busca congraciarse con el gran capital.

Para darle un alto voltaje a la cumbre, a pesar de que no hubo notables avances, el presidente brasileño anunció ante una reunión con empresarios que existen tratativas para unificar las monedas de ambos países y formar un “peso real”, emulando la unión monetaria de la Zona Euro. Ello fue desmentido luego por el Banco Central de Brasil, que difundió un comunicado oficial asegurando que “no tiene proyectos o estudios en curso para implementar una unión monetaria con la Argentina”.

La unificación monetaria es de una improbable implementación, sobre todo al calor de los choques comerciales que se desprenden de la crisis mundial -los cuales están resquebrajando a la propia Zona Euro. No obstante, su publicidad responde a una presión sobre los otros socios del Mercosur, en la sintonía de los intentos por proceder a una rebaja del arancel común para abrir las puertas de par en par a la penetración de los pulpos imperialistas.

A pesar de la desmentida del Banco Central brasileño, Dujovne se esforzó por ratificar la intención de avanzar hacia una moneda común, aclarando que se trata de una iniciativa “de largo plazo y requiere antes de una convergencia en muchos aspectos; fiscales, tributarios y laborales". El planteo está en consonancia con las declaraciones del Ministro de Economía de Bolsonaro, el liberal Paulo Guedes, quien afirmó que esto “requiere de una convergencia macroeconómica previa". A lo que se refieren Dujovne y Guedes es que toda integración económica depende de barrer con los derechos de los trabajadores a ambos lados de la frontera, imponiendo por igual las reformas laboral y jubilatoria.

Por lo demás, los medios magnifican lo que no son grandes anuncios. Sobre las tratativas del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, no hubo precisiones acerca de una propuesta unificada para llevar el 20 de junio a la reunión que se realizará en Bruselas para continuar con la negociación entre los dos bloques.

Estas negociaciones se encuentran marcadas por la resistencia de los intereses agrarios europeos, de un lado, y de la burguesía industrial brasileña, del otro. Además, el ministro de economía brasileño Paulo Guedes dijo, al asumir su mandato, que el Mercosur no sería una prioridad de su gobierno.

En lo que respecta a la situación de Venezuela, ambos mandatarios ratificaron su postura golpista, aun en momentos en que la tentativa del autoproclamado presidente, Juan Guaidó, no logra abrirse paso.

Otro aspecto de la visita fue la realización de un encuentro en la embajada carioca, con la participación de Oscar Aguad -Ministro de Defensa de Macri- donde firmaron una declaración de intenciones entre los dos países, en la que se resalta la importancia de avanzar en la cooperación en materia de Defensa en áreas como las fronteras comunes. Constituye el preludio para una militarización, en línea con la política impulsada desde el gobierno de Trump.

El encuentro confirmó que se trataba de una reunión entre dos gobiernos en crisis, que buscan rescatarse mutuamente. Es lo que arroja tanto el anuncio -luego bajado de tono- de ir hacia una unión monetaria, como las declaraciones de Bolsonaro en abierto apoyo a la reelección de Macri. Este operativo fue parido en medio de una crisis de dos regímenes que, a pesar de su ofensiva contra las masas, no pudieron aún imponer una derrota estratégica a la clase obrera, y se estamparon de lleno contra un mercado mundial dominado por la bancarrota y la guerra comercial entre las principales potencias.

 

 

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