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10 de junio de 2019

Las penas son de los trabajadores. Las vaquitas son ajenas…

Los aumentos en el precio de la carne.

El costo de vida ha trepado hasta niveles que lo separan cada vez más del salario promedio. La carne vacuna juega un papel central en este incremento, pues su participación es muy importante en la conformación del índice de inflación. La Dirección de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires le asigna a la carne y sus derivados un peso del 4,4% en la estructura del índice de precios al consumidor.

Además de las causas de la inflación general, varios factores son los que concurren en la suba de precios en la carne vacuna, entre los que la guerra comercial entre EEUU - China y los problemas sanitarios con la producción cárnica en el gigante asiático son los principales.

El factor externo

La suba en los aranceles de importación retrajo significativamente las compras de carne vacuna de China en los EEUU –como sucede con todo el resto del intercambio comercial. Por otro lado, la epidemia de peste porcina africana que hace estragos en algunos países de Asia (Vietnam y China, pero con focos también en Corea del Norte, Mongolia y Camboya) dejó un saldo de millones de cerdos sacrificados y por ende una muy baja oferta, llevando los precios a un alza de hasta 40%. La gravedad de este virus es tal que se estima entre dos y diez años para poder controlarlo, llegándose a perder hasta 200 millones de cerdos. Inevitablemente es un fenómeno que afectará los mercados de las carnes y de los granos.

La merma en la producción cárnica en China, posibilitó que las exportaciones de carne Argentina tanto vacuna como porcina se incrementen. Si en 2014 las exportaciones de carne vacuna alcanzaron las 18.000 toneladas, mientras que en 2018 trepó a 180.000Tn y las expectativas para este año se sitúan alrededor de las 500.000 Tn, por un valor aproximado de más de u$s 3 mil millones. Este crecimiento, de todas maneras, apenas logra compensar la merma en los embarques de soja, que se vende en gran medida como alimento para cerdos y se vio fuertemente afectada por las grandes matanzas de cerdos por la fiebre porcina.

Esa mejora en la exportación implicó un alza de precios en el mercado interno. En los últimos once meses los precios subieron un promedio de 85% en el Mercado de Liniers y en carnicerías un promedio de 70%. Las “vacas gordas” no son para los trabajadores.

El consumo más bajo de los últimos 50 años

Todo aparenta que este cuadro seguirá profundizándose. China anunció que aumentará sus compras de carne vacuna para paliar su crisis de oferta, pero a su vez comenzará a importar cortes de mayor calidad (en lugar de los recortes y desperdicios que compraba) por lo que ahora presionará en mayor medida sobre los precios de los que tienen demanda local.

El promedio anual de consumo de carne vacuna es en la actualidad inferior a 50 Kg/hab, cuando los mayores índices desde que se tiene registro son del orden de los 90 Kg/hab. Vale agregar que la baja en el precio que el gobierno pretendió con precios cuidados no llegó a superar el 0,25% del total que se consume internamente.

La situación no parece que se revierta en el corto plazo, en la medida que sigan creciendo las exportaciones a China y que Brasil, que compite directamente con Argentina, debió suspender sus exportaciones por la aparición de un animal con la enfermedad de la vaca loca. El alza en los precios en las góndolas locales estaría lejos de su techo.

La dificultad del asadito del fin de semana

El aumento precio de este alimento clave para la dieta argentina, al mismo tiempo que la pauperización de los salarios, ha llevado al consumo de carne por el suelo, y con seguridad está entre los factores que hunden la imagen de Macri y complica su afán reeleccionista.

Debe servir, además, para tomar nota de la falsedad del planteo de que la tarea es “defender la producción nacional” con el que el peronismo quiere alinear a los trabajadores detrás de intereses patronales. La suba exorbitante de la exportación de carne redundará en una mayor ganancia capitalista, mientras los trabajadores tendrán que soportar mayores privaciones como consecuencia de la carestía. Tampoco se anunció la reapertura de alguna de las 130 plantas de procesamiento, o la recontratación de personal tras 16.500 despidos en los últimos años.

Para que una mayor exportación de los recursos del país signifique una mayor riqueza del país y un desarrollo nacional es necesario nacionalizar el comercio exterior bajo control obrero, como parte de un plan económico dirigido por los trabajadores.                               

 

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