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16 de junio de 2019

La superficialidad del “efecto Pichetto”

El fracaso de una licitación de las Lelink, un hecho inadvertido de la semana

La noticia de la designación de Miguel Angel Pichetto como candidato a vicepresidente de Mauricio Macri despertó “euforia” en los mercados, con una caída del dólar, subas marcadas en las acciones y bonos argentinos. La explicación de esta algarabía financiera parte de la interpretación del aporte de Miguel Ángel al macrismo en términos de gobernabilidad, es decir, de una apertura de la coalición de gobierno hacia sectores ligados al peronismo. 

Desde el FMI hasta Elisa Carrió, pasando por el antiperonista acérrimo Fernando Iglesias saludaron la movida como una garantía futura de una eventual “estabilidad” del próximo gobierno, a partir de avanzar en las postergadas reformas laborales y previsionales con una mayor base de apoyo política. Ahora bien, ¿es esta señal suficiente para tranquilizar los graves problemas económicos a los que se enfrenta Argentina?

Una noticia clave parece haber sido pasada por alto durante esta “gloriosa” semana. El miércoles pasado el gobierno realizó una licitación de letras vinculadas al dólar (Lelink), la cual resultó en un fracaso. 

¿Qué son las Lelink? El año pasado, durante la corrida cambiaria, el ex presidente del Banco Central Luis Caputo emitió el Bono Dual, un instrumento que garantiza jugosas ganancias en dólares a sus compradores en un intento desesperado por frenar la escalada del dólar. El problema es que este bono vence el próximo 21 de junio, un día antes del cierre de listas electorales, por lo cual el gobierno se encuentra desesperado en el intento de evitar una fuga de los pesos que reciban los tenedores hacia la compra de dólares. Las Lelink son un invento para canjear el Bono Dual y estirar el plazo de su pago. 

La de esta semana fue la segunda licitación de dicha Letra, en la que el gobierno intentó absorber unos u$s 1.000 millones en manos de privados. Pero la apuesta fue un fracaso rotundo: pese a que se ofreció una tasa de alrededor del 5% anual en dólares, el Tesoro no logró renovar ni siquiera una cuarta parte de lo que necesitaba refinanciar. Lo llamativo es que las fechas de vencimiento de las Lelink son dentro del período de gobierno de Macri, mensuales desde septiembre a diciembre. La Letra más corta, a pagar en septiembre, sólo obtuvo suscripciones por u$s 5 millones. 

El fracaso del ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, en el intento de estirar plazos de vencimiento para evitar una fuga de estos hacia el dólar refleja cómo la movida del macrismo con Pichetto es sólo un espejismo: los especuladores no se atreven a apostar por una Argentina cuyos graves desequilibrios económicos, como la bola de nieve de Leliq y sus altísimas tasas de interés, la inflación descontrolada y la incapacidad de afrontar los vencimientos de deuda futuros, están lejos de ser resueltos. 

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