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17 de junio de 2019

El apagón, testimonio de un régimen en ruinas

Que se abran los libros de las empresas privatizadas

Un masivo apagón dejó sin luz a cerca de 50 millones de personas en la mañana del domingo 16 de junio. Una falla en el Sistema Argentino de Interconexión ocasionó el corte del suministro de energía en casi todo el país y Uruguay, y afectó también a Paraguay, Bolivia y Chile. El suceso no tiene antecedentes en la historia argentina.

Funcionarios del gobierno nacional afirmaron que desconocen las causas de la falla. Según la versión oficial, hubo una sobrecarga de energía en una línea de transmisión que conecta las centrales hidroeléctricas Yacyretá y Salto Grande, las mayores generadoras del país, con la red nacional. Seguido de ello, una falla técnica en los protectores de la red, que deberían haber encapsulado el corte en la zona del Litoral, provocó la desconexión de todo el sistema.

Sin embargo, según Clarín (16/6), fuentes de la Central Hidroeléctrica de Yacyretá habrían desmentido que la falla se hubiera generado allí. Otro aspecto que informa el mismo medio es que la irregularidad debería haber generado un alerta, pero ello no sucedió. Hay quienes denuncian que Transener tenía la obligación de comunicar el desperfecto técnico, pero que procedió a la desconexión total para preservar sus equipos y su inversión.

Transener es la empresa que a través de las redes de alta tensión transporta el total de la energía eléctrica desde las generadoras hasta las distribuidoras, que son las que imparten el servicio para el consumo. La empresa es controlada por una sociedad entre Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, y el Estado. Mindlin se ha valido los últimos años tanto de los subsidios millonarios como de los sistemáticos tarifazos para comprar otras empresas, y de esta manera es propietaria de gran parte del mercado en toda la cadena: generación, transporte y distribución.

En octubre de 2017, Macri firmó un decreto para reprivatizar las acciones de Transener y de un conjunto de centrales que actualmente están en manos del Estado, cuyo principal interesado era el propio MIndlin, pero la movida se frustró tanto por el derrumbe del valor de esas acciones como por conflictos internos dentro del gobierno. No obstante, el propósito de desentenderse completamente de la generación y el transporte de electricidad muestra un esquema energético basado en el lucro y en la gestión capitalista a libro cerrado.

Al igual que en otras áreas estratégicas, lo que existe detrás son oscuras tramas de vaciamiento y corrupción. Recordemos que desde el escándalo de los cuadernos un ex funcionario provincial de Misiones se halla preso por su gestión fraudulenta al frente de Entidad Binacional Yacyretá, pero también que en dicha causa fue sobreseído arbitrariamente el CEO de Iecsa -la entonces empresa de Calcaterra, el primo de Macri, luego vendida al propio Mindlin.

Ahora, el gobierno fijó un plazo de hasta 15 días para revelar lo que sucedió, pero el evitar formular siquiera una hipótesis deja abierto el escenario a la posibilidad de un encubrimiento de las causas del apagón. Es más terminante que nunca la necesidad de proceder a una investigación independiente que determine las causas de la falla, y dé cuenta del estado de inversión, mantenimiento y gestión de las empresas. El punto de partida debe ser la apertura de los libros contables de toda la cadena de producción y distribución de energía. El apagón, y el consiguiente desconcierto oficial, vuelven a demostrar en forma contundente cómo el secreto comercial capitalista es incompatible con el desarrollo energético del país. Por eso luchamos por su nacionalización bajo control obrero.

Otro aspecto que debe tenerse en cuenta es que el gobierno de Macri se limitó a ofrecer una conferencia de prensa recién a las 15hs, solo para anunciar que había comenzado la reconexión en distintas fases del país y que hacia el final del día estaría completamente restablecido el servicio. El “borrón” del gobierno ante el apagón es repudiable, cuando el corte de energía ocasiona en todos los casos graves inconvenientes en diversas áreas, pero en particular en la salud.

El impacto en la salud

Personal de hospitales del Conurbano bonaerense denunció que varios servicios de Guardia y Emergencias estuvieron paralizados, mientras que otros establecimientos advertían que de prolongarse el corte carecerían de combustible para alimentar los generadores. La desidia del gobierno es más cuestionable aún cuando son reiterados los reclamos de hospitales bonaerenses que ante los cortes de luz deben bombear en forma manual los equipos que requieren los pacientes con asistencia respiratoria o los bebés en Neonatología. En el Hospital Provincial Presidente Perón de Avellaneda, por ejemplo, médicos denunciaron vía redes sociales que, al no poseer un generador, trasladaban bebés por escalera.

También fue límite la situación que vivieron los 10 mil electrodependientes que viven en el país. Para quienes sus vidas dependen del suministro de energía tampoco hubo asistencia alguna, y quedaron librados a su suerte, dependiendo de las baterías de los equipos. Incluso para quienes cuentan con grupos electrógenos, tampoco se les garantizó la provisión de combustible, cuando las estaciones de servicio tenían interrumpida la posibilidad de bombear por falta de electricidad. La Asociación de Electrodependientes emitió un comunicado de alerta, recomendando a las familias ir asistiendo a centros de atención cercanos, ya que ni para eso el Estado brindó asistencia alguna.

Negociados y corrupción

Detrás del sistema energético se esconde una oscura trama de negociados y corrupción, que benefician a los mismos que se embolsan ganancias millonarias por el régimen de los tarifazos permanentes, que han derivado en una confiscación en regla contra los trabajadores. Mientras tanto prosigue el vaciamiento y la precarización laboral en distintas áreas de la cadena. Quienes se presentan como opositores al gobierno de Macri no solo esconden que los tarifazos comenzaron en los últimos años de gobierno de Cristina Kirchner -al tiempo de la reprivatización de YPF y del pacto secreto con Chevron- sino que han opuesto a los aumentos desmedidos la defensa del entramado de subsidios multimillonarios que pavimentaron la concentración capitalista y financiaron la huelga de inversiones.

El masivo apagón llega a días de que la fórmula Macri-Pichetto se presentara ante los principales empresarios del país como el único garante de sus negocios, poniendo de ejemplo Vaca Muerta y la industria energética. El fracaso del gobierno muestra así otra de sus facetas. Los que se burlaban del apagón de Venezuela deben tomar nota que la descomposición capitalista abarca por igual a “neoliberales” y nacionalistas.

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