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17 de junio de 2019

El peronismo gana Santa Fe

Siguen las sojeras y el FMI

Se rompió la racha que venía dominando las elecciones provinciales, y en Santa Fe no retuvo el oficialismo local la gobernación, sino que ganó el PJ de Omar Perotti. Esta derrota expresa la bancarrota del llamado “progresismo” que tenía en la provincia su único bastión. La población le pasó la factura al Frente Progresista Cívico y Social por su seguidismo al macrismo, luego de que el gobierno local apoyará una detrás de otra las principales medida del ajuste de Cambiemos (pago fondos buitres, pacto fiscal), una derechización que llegó al voto en contra de la legalización del aborto en Diputados -y la disolución del bloque del PS en esa cámara- y los sucesivos “pactos de seguridad” con la facha estrella de Macri, Patricia Bullrich. 

La disolución del centroizquierda en el apoyo al bloque de los ajustadores se expresó también en la salida y posterior intervención de la UCR de Santa Fe, que dejó a todo un sector de los viejos aliados radicales en el campo del PRO antes, durante y luego de las elecciones. Es el caso de José Corral, que conquistó hace 8 años la intendencia de la capital provincial por el FPCyS y luego se pasó a las huestes de Macri, para terminar siendo en esta rueda electoral el candidato a gobernador de Cambiemos. Quedó tercero con casi el 19% de los votos, detrás de Perotti que sacó el 40.52% y Antonio Bonfatti (PS) con el 36.34.   

A la derrota directa del Partido Socialista en el máximo cargo ejecutivo en la provincia se suma el dato de Rosario: en esta ciudad no ganaba el peronismo desde 1983. Este retroceso del PS se complementa con la victoria ajustadísima de Pablo Javkin en la Intendencia, con el 34.5% de los votos contra Roberto Sukerman, del PJ, que sacó el 33%. Pero el PS ni siquiera puede capitalizar esta victoria, Javkin es un radical “progresista” que se impuso en las PASO (la única que hubo en esa categoría en Rosario) contra la candidata del PS y “delfina” de la intendenta Fein y el gobernador Miguel Lifschitz.

 En este estruendoso fracaso, se escucha también la caída en desgracia de la llamada tercera vía de Lavagna-Urtubey a la que apostó tempranamente Lifschitz, quien inició en 2017 una campaña por la reforma constitucional de la mano de Urtubey y fue el primero en fotografiarse con “Lavagna Presidente”, el hombre de la unidad que va solo. Antonio Bonfatti, que forma parte de la oposición a Lifschitz dentro del PS, parece que tampoco sumó con su propia definición: dijo que entre Macri-Pichetto/F-F, votaría en blanco.  

El ascenso peronista 

El triunfo de Omar Perotti se da en una elección ajustada pero lejos del recuento “voto a voto” que había caracterizado el oficialismo. Pudo cosechar la demogogia “antiMacri” que el peronismo hizo con desenvoltura en su carácter de doble opositor al gobierno nacional y al gobierno provincial en Santa Fe. El hecho de que PJ haya votado junto al PRO, el PS y la UCR el llamado “consenso fiscal”, la principal ley del ajuste en la legislatura provincial, no ha sido bien ponderado por la población que rechaza estas medidas antiobreras. 

Tanto Perotti como Rodenas evitaron encuadrar este triunfo en beneficio de una fórmula presidencial determinada. Pese a que Cristina Fernández de Kirchner llamó a bajar a su candidato para favorecer la “más amplia unidad” y así votarlos, por estas horas algunos analistas del poder se preguntan si “Santa Fe no seguirá el camino de Córdoba”, es decir, la boleta corta de cara a la elección presidencial que sostiene Juan Schiaretti. De hecho, la campaña electoral de Perotti vinculado a su “plan económico” es una copia de las leyes de precarización laboral de la juventud que existen en la provincia meditárrea, basado en el empleo temporal subsidiado por el Estado al 50%. 

Perotti hizo suyo el programa de la de la Fisfe (la UIA de Santa Fe) que había declarado “que votar a Macri era un suicidio”, prometiendo una serie de estímulos fiscales para favorecer la producción, que son incompatibles con el sostenimiento del consenso fiscal que plantea tiene que seguir vigente. El rafaelino prometió avanzar además con la reforma de la ley de ART, que en Santa Fe no se adaptó aún a la contrarreforma nacional, dando cuenta de que el camino de rescate al capital industrial piensa abrirlo a costilla de descargar la crisis sobre los trabajadores. 

Como en Córdoba, recalaron en la candidatura de Perotti todas las variantes del peronismo, desde los “barones de los Departamentos”, pasando por el kirchnerismo, el massismo y la burocracia sindical. También colectó votos de los sectores clericales que hicieron campaña por abajo bajo el sello “Sí a la vida Santa Fe”. Este apoyo lo valoró Perotti en sus primeras declaraciones: “haremos un gobierno de impronta integradora (…) si es en un templo con pastor, allí estaremos para complementar esa tarea; si es en una iglesia, con un cura, allí estará el Estado para completar la tarea”. 

Esta definición no le restó el apoyo de quienes como Lucila De Ponti del Movimiento Evita que dicen estar a favor del aborto legal. Tampoco de los sectores de Derechos Humanos k y filo k, que tributarán a la política “Paz y Orden” que fue el caballito de batalla del peronismo contra el PS para colectar votos por derecha y que sirve de pantalla para proteger a las cabezas estatales responsables del negocio del narcotráfico, en primer lugar, de la descompuesta policía santafecina. 

Las promesas del boleto educativo gratuito o de congelar las tarifas son incompatibles con la privatización de las empresas energéticas y el pago de la deuda pública, pero la demagogia fue la tónica de la campaña: José Corral, del PRO, hizo campaña prometiendo la reducción de la tarifa de luz provincial (EPE) y una rebaja general de impuestos. El apagón masivo del día domingo 16 demuestra la estafa electoral que está en curso.  

Reacomodamiento político capitalista

La lista a diputados provincial de Perotti estaba liderada por Leandro Busatto (a quien CFK hizo bajar su lista como gobernador en favor de Perotti) que sacó el 17.59% de los votos contra el 38.71% que obtuvo el actual gobernador Miguel Lifschitz. El fenómeno de caída estrepitosa de las listas legislativas también se dio en Rosario, donde Eduardo Toniolli (del Evita) sacó el 21.35% contra el 30.17% del Frente Progresista. Es evidente que todo un sector que votó al PJ para la gobernación no votó a sus satélites kirchneristas, desmitiendo la especie de que con esta elección se fortalece algo parecido a la militancia “nac&pop”. El PJ por su parte mantiene su dominio en Senadores, con 11 miembros, completando con 7 del Frente Progresista y 1 de Cambiemos, que sólo ganó en el Departamento Iriondo (capital de la rebelión sojera de la 125 en 2008). 

 Se dará el fenómeno de que el progresismo pasará de ser jefe del gobierno a ser el jefe de la oposición en Diputados, ya que según la legislación provincial el partido ganador obtiene una mayoría agravada en la cámara y la otra mitad se reparte según el D`hont. Esto constituye una reconfiguración del régimen de cogobierno entre socialistas y peronistas, que seguramente dará lugar a numerosos desplazamientos entre los bloques políticos-legislativos. Junto Lifschitz, ingresa a la cámara baja buena parte del gabinete saliente, entre ellos, el Ministro de Seguridad Pullaro, fuertemente cuestionado por su rol encubridor de los crímenes policiales, y la Ministra de educación Clauida Balagué que estando en el gobierno pactó con las iglesias, los radicales y el PJ, el congelamiento del tratamiento de las leyes de educación provincial y de la ESI por contener “contenidos de género”. Nada se puede esperar del “socialismo en la oposición”. 

La abultada elección de Amalia Granata expresa la “bolsonarización” de la campaña, en el que las corporaciones evangelista y católica tuvieron una gran incidencia. “Unite por la Familia y la Vida” nació de la personería de un prestanombre de la política santafecina y creció al calor de una campaña contra el aborto legal, la ESI y la llamada “perspectiva de género” en boca de una mujer de la farándula con muchos seguidores en redes sociales. No es extraño el fenómeno, si recordamos que el comediante Miguel Del Sel casi gana la gobernación con el PRO 4 años atrás y sólo salió de carrera por estar involucrado en varios hechos de corrupción. Ya dijimos que el PJ y el PRO hicieron campaña con eje en la inseguridad, mientras que el socialismo se cuidó de mantener sus denuncias al ajuste llamando a fortalecer las “políticas públicas”. Frente al cuadro de crisis social y el crimen narco, los partidos de gobierno favorecieron la despolitización y las maniobras para contener el descontento popular, llevando agua al molino de Granata que ingresa como tercera fuerza a Diputados con 6 legisladores, por arriba del PRO y cosechando 284 mil votos. El efecto Granata llegó al Concejo de Rosario, donde sale Celeste Lepratti (hermana del Pocho Lepratti, Igualdad y Participación) e ingresa un ex jugador de Newells por esa lista. 

Entre Del Frade y Giustiniani sacaron cerca del 10% de los votos, obteniendo 2 diputados y 1 respectivamente, en una elección similar a la del 2015. Ciudad Futura que se presentó como la fuerza de renovación de la vieja política hizo una campaña marketinera y alejada de los problemas políticos de los trabajadores, las mujeres y la juventud. En el debate televisivo no dijeron una palabra del problema del FMI y la deuda, una fuerza joven que ya nació vieja, incapaz de plantear de frente los desafíos que tiene por delante la juventud trabajadora que Rosario tiene los índices de desocupación más altos del país. “Gente distinta” no es un programa de salida a la crisis sino un puente al reformismo de Estado que ya fracasó en el Estado español desde Zapatero a Podemos. Prohibir los despidos y repartir las horas de trabajo sin afectar el salario; ocupar toda fábrica que cierre o despida masivamente; reorganizar la producción industrial nacionalizando los puertos y el comercio exterior; poner la producción bajo control de los trabajadores; todo eso es un programa real de cambio. Esto hubiera planteado Luciano Cáceres en el debate televisivo, como lo hizo en todos los reportajes y en las luchas donde estuvo, como en Electrolux, donde Ciudad Futura brilló por su ausencia. En la consideración popular prevaleció no obstante el problema la renovación de la política y la exaltación del microemprendedurismo, lo que le mereció una elección del 15% para intendente y 18% para concejal en Rosario, revalidando las 3 bancas que tenía en juego. 

El Frente de Izquierda

No haber superado el piso proscriptivo en las categorías provinciales y en las principales ciudades, dejó al FIT mirando la elección desde lejos, sin la posibilidad de incidir en la campaña electoral que quedó dominada por los partidos patronales y sus pichones. Allí donde superamos las PASO, el FIT hizo una elección que constituye un nada despreciable piso desde el que tenemos que partir para crecer. 

Para Senadora en Rosario obtuvimos el 3.4% de los votos con Daniela Vergara, en una elección donde el peronismo kirchnerista arrasó, ganándole incluso a Mónica Fein. Esta base se expresó en las ciudades del departamento Rosario donde pasamos: obtuvimos para intendente el 5% en Villa Gobernador Gálvez y 3,5% para concejal; en Granadero Baigorria el 6% para concejal con Laura Alonso Herrera del Hospital Baigorria. Por fuera de Rosario, sacamos el 3.3% para concejal con nuestro compañero Roberto Garín, en la primera elección de Cañada de Gómez en que superamos las PASO y obtuvimos un resultado que consolida al PO en el departamento de Iriondo, donde Lili Alcine sacó como Senadora el 3.49%. En ambas localidades está planteado el desarrollo de nuevos núcleos partidarios.

En Capitán Bermúdez obtuvimos el 10,33%, 2 puntos por encima del resultado de 2017, 9% por debajo de los obtenido en 2015 cuando revalidamos la banca y 7 puntos menos que en 2011 cuando entramos por primera vez. Una importante elección de Gustavo Fenoy, que no alcanzó para revalidar. El PJ sacó el 42% de los votos, llevándose 2 de las 4 bancas que se renovaban, las otras quedaron en manos del FPCyS y del PRO. En San Lorenzo, la cabecera del departamento no pasamos para concejal, sí para intendente, donde sacamos el 2.5% y para Senador con el 2.45%.  En Beltrán sacamos el 9.35%, una muy buena elección pero se necesitaba casi el doble para ingresar. El ascenso del peronismo jugó un papel de bloqueo en la elección de la izquierda, lo mismo el Frente Social y Popular, que en algunas ciudades salió por encima del FIT. Tampoco conquistó ninguna banca en el cordón, pero dividió los votos de la izquierda.

De cara a las elecciones nacionales queda planteado un escenario donde la izquierda que no es tributaria del PJ ni del PS tendrá que dar batalla por abrir un espacio político independiente contra el bloqueo del frente popular, denunciando a un peronismo que ha sido cómplice del ajuste macrista. Perotti forma parte de los gobernadores colaboracionistas y cuando gobernó privatizó el Banco de Santa Fe. Bielsa fue vicegobernadora de un gobierno que fue declarado como “femicida” por la justicia por haber bloqueado el aborto no punible de Ana María Acevedo, una joven empleada doméstica del norte santafecino al que tanto prometió “integrar” Perotti. 

Luego de 12 años de gobierno en Santa Fe, el Frente Progresista deja una provincia que es una zona liberada para las agroexportadoras y los puertos privados, que deprendan impunemente y dejan migajas en la provincia. El socialismo administró esas migajas con una cobertura progresista de “género”, “ambientalista”, “feminista”, que de ninguna manera podía resolver el problema social de una provincia que tiene la capital con mayor desocupación del país, sino tomando medidas anticapitalistas a las que el centroizquierda jamás estuvo dispuesta. El seguidismo sucesivo del macrismo y al peronismo demuestra la incapacidad que tiene para desarrollarse como una variante independiente y deja una una experiencia frustrada que en un sector de la población se vive como el “avance de la derecha”.    

El escaso desarrollo de la izquierda revolucionaria en las elecciones pone blanco sobre negro el nivel de influencia política, que no puede reemplazarse con acciones parciales sino con un planteamiento político de conjunto. Ante las elecciones necesitamos desplegar una campaña del Frente de Izquierda Unidad para agitar nuestro programa de salida a la crisis, una tarea de preparación política de las luchas que protagonizaremos contra los menemistas reciclados y sus secuaces, en el periodo que se abre con el “socialismo” en la oposición y el peronismo gestionando directamente el ajuste capitalista en favor de los sojeros e industriales que ellos mismos representan. Vamos por una gran campaña del FIT-U y del Partido Obrero, que tiene en la candidatura de Romina Del Plá una representante especial de todas las luchas que estamos dando y del programa que necesitamos para darle una salida en favor de los trabajadores.   
 

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