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18 de junio de 2019

Formosa: la reelección de un gobierno hambreador y represor

El PJ volvió a imponerse en las elecciones del domingo pasado con un 70% de los votos, consagrando por séptima vez gobernador a Gildo Insfrán. La oposición patronal que encabeza el peronista-macrista Adrián Bogado (hijo de Floro Bogado eterno vice de Insfrán hasta su fallecimiento) y que reagrupa a la UCR y al PRO dentro del Frente Nuevo, no alcanzó el 30%. 

La pata peronista no sumó nada a la oposición, que obtuvo casi los mismos guarismos que en 2015, y en relación al 2017 perdió unos 30 mil votos -cerca del 10%- al ritmo de la caída de la imagen del gobierno nacional tras los tarifazos, la inflación y el crecimiento de la desocupación. Insfrán se valió de ese escenario nacional para despegarse discursivamente de su responsabilidad en el ajuste, para lo cual contó con el apoyo de los medios de comunicación y de todo el aparato estatal.

Para entender el resultado de los comicios hay que tener presente que, en la situación ruinosa en que se encuentra la provincia, el Estado es el principal generador de empleo –bien que en condiciones totalmente precarias. Los trabajadores se encuentran así bajo el control y dependencia de funcionarios y punteros. Sobre esta base, y sumando el fraude de la Ley de Lemas, la camarilla de Insfrán mantiene la dominación del escenario electoral.

Bajo esa Ley de Lemas el PJ sumó a 21 partidos políticos y cerca de 60 sub lemas, mientras que la oposición contó con 19 sub lemas. Bajo esta estafa, el gobierno pone a jugar varios candidatos a intendentes en cada municipio, sometiendo al electorado a una semi-interna del PJ, todos colgados de la candidatura de Insfrán a gobernador, ya que para esa categoría no corre la Ley de Lemas. Este sistema fraudulento le permite controlar los 37 municipios (recuperó ahora la intendencia de Pirane, luego de que el intendente Zaragoza se pasara al macrismo hace un año). 

Nuestra elección

Por nuestro lado, la lista del Partido Obrero obtuvo un magro 0,5%, resultado que obedece a varias situaciones adversas. No contamos en esta campaña con los espacios cedidos para spots televisivos ni radiales, como sucede en las elecciones nacionales, y fuimos víctimas así de un cerrojo de los medios. Por ejemplo, ninguno de los dos canales estatales de TV nos invitó siquiera una vez. De esta forma, a pesar de un enorme esfuerzo militante, la campaña tuvo un limitado alcance, enfrentando a los monstruosos aparatos de gobiernos y punteros. 

Durante la jornada electoral también fuimos perjudicados por maniobras fraudulentas. La mayoría de los presidente de mesa se negaba a colocar nuestra boleta en el cuarto oscuro por no tener fiscales de mesa, dando cuenta de una indicación bajada de arriba. Con la lucha que dieron nuestros fiscales logramos revertir la situación en varias escuelas. En el interior la cosa fue peor, y durante toda la jornada recibimos llamados de distintas localidades informándonos de falta de boletas, y en sitios como El Colorado ni siquiera llegaron las boletas que debían ir en las urnas de la justicia electoral. 

A todo ello se suma la enemistad de las iglesias, uno de los sostenes del gobierno, por habernos puesto al hombro la campaña por el derecho al aborto, siendo nuestra candidata a gobernadora, Natalia Coronel, una de las voces más activas en esa lucha.

El festejo reaccionario de los K

El gobierno de Gildo Insfrán, enquistado en el poder hace más de 20 años, es un régimen descompuesto hasta los tuétanos, basado en grandes negociados a favor de la propia camarilla gobernante y a costa del brutal empobrecimiento de las masas trabajadoras de la provincia. Esta reelección, ruinosa para los trabajadores y la juventud, fue festejada por el kirchnerismo con bombos y platillos. Muestran así que “la grieta” no tiene nada que ver con las necesidades populares, ya que reivindican a un gobierno que defiende los agronegocios y el acaparamiento de tierras anclado en la represión desenfrenada a las comunidades campesinas e indígenas, como mostró el asesinato de Roberto Lopez, Qom de La Primavera.

Más que nunca, se pone de relieve la fundamental tarea de poner en pie una organización política de trabajadores y de la juventud, que impulse la lucha contra el régimen de hambre del FMI con la perspectiva estratégica de reorganizar la provincia para que la crisis la paguen los empresarios, terratenientes y banqueros, desmantelando el régimen de fraude y de cercenamiento a la libertades democráticas.

  

 

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