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11 de julio de 2019 | #1556

[Editorial] Syriza, el peronismo y el FMI

Apoyemos incondicionalmente a los trabajadores aeronáuticos y de Mercado Libre

El kirchnerismo y Syriza se presentaron al mundo como las salidas antagónicas a los “salvajes ajustes capitalistas” de los gobiernos “neoliberales”. Los elogios cruzados de Cristina y Tsipras -el líder de Syriza- sirvieron a este último para presentar al pueblo de Grecia que había una forma de negociar con la Troika (FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea) desde la izquierda, pagando la deuda “con crecimiento”.

Syriza puso por delante el mantenimiento de Grecia en la Unión Europea, cuando una salida de los trabajadores a la crisis planteaba la ruptura con el imperialismo europeo que descargaba la crisis capitalista sobre sus pueblos y en especial sobre las naciones periféricas: Irlanda, Grecia y Portugal. La salida de los trabajadores significa la reconstrucción  de Grecia  y Europa sobre nuevas bases sociales -o sea,  la unidad socialista  de Europa. 

La demagogia de Tsipras tuvo su momento extremo cuando convocó a una consulta popular sobre el famoso “memorándum” de la Troika que implicaba un ajuste brutal de las cuentas públicas griegas contra la salud, la educación, los salarios y el sistema jubilatorio, al mismo tiempo que un proceso de privatización del patrimonio estatal, para garantizar el pago de una deuda descomunal de 300 mil millones de euros, equivalente al 200% del PBI griego. En medio de paros  masivos y grandes movilizaciones de su clase obrera y de la juventud -aunque eludiendo siempre la huelga general por parte de las burocracias estalinista y centroizquierdista- triunfó el No al memorándum en el plebiscito. El 3 de julio de 2015, la plaza Sintagma era escenario de una movilización sin precedentes, el 5 de julio triunfaba el No.

No obstante el rechazo por el 65% de los votos, Tsipras firmó igualmente el pacto con la Troika inscripto en el memorándum y gobernó de acuerdo con la “reestructuración de deuda” acordada con el FMI. Al cabo de cuatro años, la desocupación en Grecia es del 18,1% y del 40,4% en la juventud, que en el caso de las mujeres jóvenes se eleva al 44%. Grecia es un país devastado por salarios de hambre en torno de los 600 euros.

El domingo pasado, Syriza perdió las elecciones a manos de Nueva Democracia, el partido “macrista” griego que había sido derrotado en 2015. Los socios políticos del kirchnerismo fueron derrotados por más de 8 puntos. Entregaron el país a la derecha otra vez.

El “veranito” del dólar y el kirchnerismo light

La frustración griega es un espejo en el que tenemos que mirarnos los trabajadores argentinos. Los “mercados” están enderezados a presionar a todo el arco político alrededor de la salida fondomonetarista ante el fracaso de la experiencia macrista. El veranito del dólar, logrado con los ingresos excepcionales del FMI, con la nueva entrada de fondos especulativos a corto plazo recreando la bicicleta financiera del carry trade y con la caída de las importaciones como resultado de la recesión económica, es usado como factor de presión al electorado y a las fuerzas políticas del sistema.

Macri retoma iniciativa con los “cielos abiertos”, el acuerdo Mercosur-Unión Europea y hasta sueña con otro de libre comercio con Estados Unidos. En sintonía con esa orientación se agudiza la presión de la burguesía nacional por las reformas laboral, previsional e impositiva, con el argumento de ganar competitividad internacional. El peronismo toma nota y derechiza cada día su campaña política. Alberto Fernández, dando garantías absolutas de repago y de continuidad ante el FMI, prometiendo una devaluación al calificar de dólar “artificial” al precio actual; Alvarez Agis, impulsando un pacto social de congelamiento salarial y suspensión de paritarias; Kicillof descartando la vuelta al cepo cambiario. Y, desde luego, las garantías que Kicillof brinda haciendo campaña con los barones del conurbano y con Massa. Alberto Fernández ha llegado también a rescatar el acuerdo del Mercosur con la Unidad Europea, pero “bien hecho”, lo que no existe, puesto que en el marco de las guerras comerciales del imperialismo los acuerdos de este tipo son cada día más coloniales.

Bien mirado, el escenario electoral se desenvuelve en los términos de los 10 puntos de Macri, que fueron redactados en Washington. La reestructuración de deuda a la griega que nos proponen los Fernández o los Lavagna, tendrá los mismos efectos que en Grecia y, por lo tanto, será también la vía macrista.

El actual equilibrio fiscal primario se ha logrado a pesar de la caída de la recaudación en términos reales, mediante el recorte brutal del gasto. Después del 10 de diciembre vienen por el equilibrio fiscal incluidos los intereses de la deuda, lo que supone un nuevo ataque en regla a la moneda, a los salarios, especialmente al sistema jubilatorio y nuevos tarifazos e impuestazos. Las familias trabajadoras llegarán sin trabajo y endeudadas de manera abierta (créditos de la Anses y cuotas) y encubierta, por el aumento del 29% del gas que gastamos hoy y pagaremos en verano.

El “diálogo” “nacional y popular” no podrá evitar la ofensiva a fondo para aumentar la tasa de beneficios vía la reforma laboral. Como lo prueban ahora mismo los acuerdos de cielos abiertos y low cost que arrasan con los convenios colectivos aeronáuticos. O la tentativa de precarizar la actividad financiera impidiendo que sectores de trabajadores que se  desempeñan  en ella  (Fintech) sean reconocidos como bancarios  y cobren de acuerdo con lo establecido  por  su convenio.  Las burocracias moyanistas y kirchneristas  de  estos sectores dosifican la protesta mientras avanzan los convenios entreguistas de la derecha que gobierna. 

La campaña electoral acerca a los extremos de la engañosa polarización. La burocracia sindical y la piquetera, alineadas con los F-F-M(assa), contienen al movimiento obrero alimentando la expectativa electoral en un recambio que será una vía de derrota de la clase obrera, no del FMI. Mientras, se disimula el polvorín social sobre el que se asienta el régimen, distribuyendo dos millones de kilos de comida mensuales en comedores cada vez más atestados de familias acechadas por el hambre.

Nuestra campaña electoral tiene una función fundamental en apoyar cada lucha obrera y piquetera de manera incondicional y en plantear el eje de los ejes: la ruptura con el FMI, punto de partida del programa del FIT Unidad para que la crisis la paguen los capitalistas y por una salida de los trabajadores a la crisis. Y con ella de la preparación para las luchas que tendremos que dar los trabajadores antes y después del 10 diciembre. Constituyamos comités de apoyo al FIT-U en todos los barrios y lugares de trabajo y estudio. Vamos con todo al acto que el Partido Obrero convoca en Argentinos Juniors el 27 de julio en el marco de esa campaña.

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