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31 de marzo de 2005 | #893

Salarios: A qué juega Moyano

“Los sectores populistas dicen que, ahora que terminó el canje de deuda, tenemos que empezar con la redistribución del ingreso y otorgar préstamos a gran escala”... “Todos sabemos el resultado de esas políticas: conducen a la hiperinflación, o por lo menos a una inflación muy alta” (Clarín, 25/3). La frase no pertenece a López Murphy, es de Lavagna. El ministro rescata aquella línea estratégica de la “devaluación más exitosa del mundo”, que pretende conservar un dólar alto y salarios bajos.
 
Lavagna no quiere perder una de sus "conquistas", la caída del 40% del poder adquisitivo del salario respecto de los deteriorados niveles salariales de 2001.
 
Por eso, había adelantado que las negociaciones paritarias debían guiarse “por productividad de las empresas y no por índices de inflación”. Pero el superministro no se quedó ahí, porque se metió en la propia interna de la CGT, en función de esta postura, con el apoyo de Duhalde.
 
El juego de pinzas tiene por destinatario a Moyano, para acabar con sus devaneos contra Cavalieri, que comprometen el desquicio flexibilizador de las tercerizaciones. Pero el convenio que firmó Moyano en la rama clearing del Sindicato de Camioneros habilitó a OCA a pagar el salario por pieza repartida, exactamente con el mismo cuento de la productividad que Lavagna usa contra los aumentos de salarios.
 
En gráficos, una de las industrias más reactivadas, la escala salarial surgida de las paritarias entre un sindicato moyanista y uno de los sectores dirigentes de la UIA (la cámara gráfica) arranca de 550 pesos para la categoría mínima y su tope es 960 pesos en la categoría 10, que muy pocos alcanzan. A esto hay que sumarle los últimos 50 pesos no remunerativos de Kirchner. Un sueldo promedio que alcanza apenas la "línea de pobreza". Lo demás viene por empresa y por “productividad”, al mejor estilo Lavagna.
 
Moyano, lejos de iniciar un proceso de movilización, depositó en Kirchner el arbitraje: “La decisión final la tiene el Presidente” (Clarín, 25/3).
 
De la mano del gobierno y la burocracia sindical, los salarios se van al tacho.
 
Son necesarias asambleas fabriles para discutir un pliego de aumento. Por un salario mínimo equivalente al costo de la canasta familiar. Por la elección de delegados y comisiones en asambleas. No a las paritarias truchas, paritarios elegidos en asambleas de gremio.

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