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16 de julio de 2019

Golpe al bolsillo obrero: los precios de los alimentos aumentaron 61% el último año

Trece meses con una inflación por encima del 2 por ciento

La inflación sigue golpeando duro sobre los bolsillos de los trabajadores y los demás sectores populares. Según los datos oficiales dados a conocer hoy por el INDEC, en junio los precios crecieron otro 2,7% respecto de mayo; un 22,4% desde diciembre pasado y un 55,8% en los últimos doce meses. Así, ya van trece meses consecutivos de subas mensuales que están por encima del 2%, desde mayo del año pasado cuando el aumento de los precios llegó al 1,9 por ciento.

Pero, además, los precios de los alimentos, que son los gastos a los cuales destinan un mayor porcentaje de sus ingresos los trabajadores, dieron un salto del 60,8% en los últimos doce meses. Esto frente a incrementos firmados en las paritarias por la burocracia de todos los colores, que oscilan entre el 30 y el 40 por ciento, en la sumatoria de los doce meses.

Es decir que aún en el caso de los aumentos salariales más altos, la pérdida respecto de la inflación supera el 15% y frente al alza de los alimentos, más del 20 por ciento. En el caso de los que tuvieron los ingresos más bajos –entre los cuales se encuentra un alto porcentaje de los trabajadores en negro que son una tercera parte del total- el derrumbe es directamente desastroso para las familias obreras.

Aunque desde el gobierno y los medios oficialistas han lanzado una campaña orquestada para mostrar una “desaceleración” de la inflación, no solo resulta de un gran cinismo calificar como tal a una inflación que en seis meses ha llegado a lo que el gobierno sostuvo que iba a ser la de todo el 2019 (23%, según el Presupuesto 2019), sino que el propio FMI se encargó de quitar todo tipo de expectativas: en su último informe, dado a conocer esta semana, proyectó una inflación del 40,2% para este año.

“La inflación se desinfló menos de lo esperado. Estuvo por encima de lo que preveía el Gobierno y sostiene una desaceleración muy lenta en el año electoral”, destacó el portal Letra P (16/7).

La farsa de los precios cuidados o esenciales también se desinfló. “En tan solo seis meses (de este año), se dispararon cerca de 40% los valores de productos de la canasta básica. Las 30 grandes firmas fabricantes de bienes se movieron rápido, con aumentos por fuera del pacto de no subir, para compensar la pérdida por lo que se vende dentro de los Esenciales” (ídem).

La consecuencia es la que muestra un informe de la consultora Kantar Worldpanel donde se destaca que la canasta de consumo masivo cayó en mayo un 6% contra igual mes del 2018, llegando a una contracción de 8% en los primeros cinco meses de 2019.

Mayor alza para los trabajadores

En el desagregado de los aumentos de precios de junio, se destaca con más del 7% el rubro comunicaciones, dado el incremento desmesurado que han tenido las tarifas de los celulares, los que se han convertido en casi imprescindibles aún para los sectores populares, entre otras cosas por la virtual desaparición de los teléfonos públicos. Así, los monopolios de la comunicación multiplican sus ganancias a costa del bolsillo obrero.

Los datos adquieren una importancia particular porque son los últimos que se conocerán antes de las PASO del mes próximo. Los gurúes oficialistas pretenden dar una imagen optimista de un panorama catastrófico para los trabajadores.

Así también fueron golpeados los sectores de clase media: el rubro Salud mostró un salto del 3,6% en junio por el aumento en los costos de la medicina prepaga. Alimentos y Bebidas no alcohólicas, que acompañaron la inflación con un 2,6%, siguieron creciendo por encima del promedio en lo que va de este año: en los seis meses treparon casi un 25 por ciento. Pero, además, dentro del promedio de junio, hubo alzas considerables en muchos productos: la leche y los demás productos lácteos subieron un 5,8%; las verduras, un 6%; el café, el té y la yerba, un 5,8%; el pan francés, un 4,3% y la harina un 3,5 por ciento. 

Este camino de liquidación de los ingresos populares está en línea con la política acordada con el FMI, a la que avalan tanto el gobierno como la oposición pejota kirchnerista. Sin ruptura con el Fondo no hay posibilidad de alcanzar un salario mínimo igual a la canasta básica, jubilaciones que sean igual al 82% móvil, que se terminen los despidos. Esto solo es posible con una salida obrera, con un gobierno de trabajadores.

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