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18 de julio de 2019 | #1557

La juventud bajo el mando de Gendarmería

El “Servicio Cívico” de Bullrich
La juventud bajo el mando de Gendarmería

La medida se inscribe en un reforzamiento represivo

La ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, presentó hoy su resolución 598/2019, que apunta a crear un programa para “contener” a los jóvenes de entre 16 y 20 años "Ni-Ni” -aquellos que no estudian ni trabajan-, el cual consiste en un Servicio Cívico donde recibirán “formación en valores” para estimular “el sentido del deber” por parte de personal de Gendarmería Nacional, en cuyos cuarteles se desarrollarían las actividades.

La medida se inscribe en un reforzamiento represivo, que tiene uno de sus ejes en la reinstalación política de las fuerzas de seguridad, tal como manifestó el ministro de Defensa Oscar Aguad durante el desfile militar del 9 de Julio, o como el propio Macri planteó en el acto por el Día del Ejército. A esto apuntaba el beneficio del 2x1 para liberar a los genocidas (frustrado por una inmensa movilización popular) o la defensa de Chocobar, hecha doctrina con la resolución de diciembre del año pasado que legaliza el gatillo fácil.

En la conferencia de prensa de presentación de la medida, Bullrich sostuvo que “hay que partir de la idea de que hay un concepto equivocado respecto de lo que pueden ser las fuerzas de seguridad”, que “no se debe estigmatizarlas” y que “no podemos aceptar la injusticia de dejar fuera de la democracia a las fuerzas de seguridad”. De esta manera, explicita que esta nueva "colimba" (que podría ser el antecedente para reinstaurar el servicio militar obligatorio) tiene el objetivo de mejorar la ubicación de las fuerzas represivas en el imaginario colectivo, a base de impartir un disciplinamiento a la juventud, que es el sector que más sufre los atropellos represivos.

Se trata del correlato represivo y regimentador a la “uberización” de la juventud, condenada a los trabajos precarios de Glovo o Rappi, ante la crisis educativa y un mercado laboral que no ofrece posibilidades de estabilidad ni de ingresos que puedan resolver necesidades básicas. Esta medida es la contracara de la política de ajuste a la educación, que agrava el derrumbe edilicio, las restricciones y lleva al avance de la privatización, mientras redoblan su compromiso con la reforma laboral que exige el gran capital.

Este esfuerzo de la ministra por reinsertar a las fuerzas armadas en el régimen político y en tareas de seguridad interior, sin embargo, choca con la realidad de una fuerte conciencia popular sobre el papel de estas fuerzas. La Gendarmería, a cargo de esta “capacitación en valores democráticos” para los jóvenes, ha sido fuertemente repudiada por la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado mientras reprimía a la comunidad mapuche en Chubut, lo que generó una intensa movilización juvenil en todo el país. Meses después, la Prefectura, otra fuerza a cargo de Bullrich, fusilaba por la espalda a Rafael Nahuel en Bariloche. La Gendarmería volvería a la escena reprimiendo aquel 14 de diciembre de 2017 a los cientos de miles de trabajadores que rodearon el Congreso para rechazar el robo a los jubilados, y sería noticia sólo tres meses después cuando -desembarcada para patrullar el Conurbano- dispararon por la espalda a un joven de 19 años en Lomas de Zamora que simplemente circulaba en moto.

El anuncio, sin dudas, forma parte de la bolsonarización de la campaña del gobierno, que ha optado por reforzar todos los ángulos que hacen a la ofensiva contra los trabajadores, desde el ataque a los sindicatos y el compromiso con la reforma laboral, hasta la baja de la edad de imputabilidad y la militarización de las fronteras pactada con Bolsonaro. Esta derechización, sin embargo, alcanza también a los Fernández, cuyo candidato a intendente en La Matanza, Fernando Espinoza, lanzó como un eje de campaña el reclamo por el regreso del patrullaje de la Gendarmería en los barrios. El propio Fernández dijo que “es mejor que hagan esto antes que no hagan nada”.

La única salida progresiva para la juventud es organizarse contra los atropellos de este régimen, que busca imponer hasta el final el vaciamiento educativo y la precarización laboral a fuerza de palos y represión. Esa organización sólo puede ser independiente del Estado y sus partidos. En eso se empeñan, día a día, la Unión de Juventudes por el Socialismo y la Juventud del Polo Obrero.

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