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18 de julio de 2019 | #1557

Chubut: Arcioni vuelve a la carga con el ajuste

El gobernador “bendecido” por los Fernández
Chubut: Arcioni vuelve a la carga con el ajuste

Sectores de trabajadores estatales y docentes realizaron medidas de fuerza ante el retraso en el pago de sueldos

El gobierno chubutense de Mariano Arcioni, el candidato que fue apoyado por los Fernández y por Massa en las elecciones provinciales, comenzó un nuevo y brutal ajuste: pago retrasado de salarios, aún pendiente para muchos trabajadores y trabajadoras que todavía no han cobrado, incumplimiento de los acuerdos paritarios, corte de servicios de la obra social estatal SEROS, el no pago a los jubilados (la Policía cobró antes), recortes en obra pública y condiciones edilicias paupérrimas en establecimientos educativos, con movilizaciones de secundarios y toma de terciarios en Trelew. En respuesta a este ataque, sectores de trabajadores estatales y docentes fundamentalmente, han realizado paros, retenciones de servicio e incluso movilizaciones en Rawson, Trelew, Comodoro Rivadavia y Esquel. Los gremios docentes evalúan el no inicio de clases pasado el receso invernal. Los choferes de UTA, además del paro nacional por paritarias y un bono de 16.000 pesos, reclaman por los salarios atrasados que las empresas de transporte no pagan. Se han sumado a las protestas callejeras sectores de Vialidad provincial y de la Uocra, con cortes de ruta y quema de cubiertas ante la Casa de Gobierno, frente a los despidos generados por la suspensión de obras.

En la base del colapso de las finanzas provinciales se encuentra un endeudamiento de 1006 millones de dólares, con vencimientos trimestrales de 30 millones de dólares en pago de intereses. Estas sumas son afrontadas en gran parte con los ingresos por regalías hidrocarburíferas,  que dependen de los vaivenes en el precio internacional del petróleo. Estos precios aún no satisfacen a las operadoras locales. Ha bajado considerablemente la producción en los últimos años y las operadoras invierten menos. A esta situación se le suma una deuda millonaria con los proveedores del estado provincial y la deuda de las cooperativas de servicios públicos con Cammesa, la mayorista del país con 4.600 millones de pesos. Por último, complican el panorama múltiples causas de corrupción (“Revelación”, “Embrujo”) por parte de los tres últimos gobiernos de Das Neves, Buzzi y Arcioni. 

Como salida, la casi totalidad del arco político nacional coincide en avanzar en tres puntos: proponen un esquema de tarifazos una vez reunido el consenso político suficiente entre cooperativas, gobierno provincial e intendentes; “reestructurar” la deuda pública en dólares (lo cual significa una mayor hipoteca y consumo de los recursos petroleros) y la llegada de la megaminería contaminante a la provincia, hecho que comienza a concretarse al estar recientemente incluida Chubut en el Catastro Minero Nacional, a pesar de la prohibición por ley conquistada en 2003 por la lucha de Esquel y la cordillera.

Ahora bien, a pesar de las reservas de lucha que comienzan a manifestarse ante el brutal ajuste, la orientación política de las direcciones sindicales en Chubut presenta serios límites y contradicciones: han prestado servicios a los diferentes candidatos provinciales del PJ y del Chusoto (partido del gobernador Arcioni). Se han embarcado en la orientación de no hacer olas y “votar bien en 2019”, no han preparado a los trabajadores para los choques sociales que ya comienzan a estallar. Y la gran paradoja es que en muchos casos se encuentran enfrentando al gobernador que fue bendecido por la fórmula que votarán en agosto, Fernández-Fernández.

El Partido Obrero y sus agrupaciones, como parte del Frente de Izquierda-Unidad a nivel nacional, se coloca en otra perspectiva: es necesario un congreso de bases de todos los sindicatos de la provincia, las CTA y la CGT, que vote un plan de lucha, comenzando por un paro activo de 36 horas, que ponga en pie un frente de clase para derrotar el ajuste de Arcioni. Al servicio de esta orientación de combate, es necesario en estas elecciones romper con los candidatos del FMI y votar masivamente al Frente de Izquierda-Unidad, que presenta un programa para que la crisis la paguen los capitalistas: anulación de los tarifazos, defensa del trabajo, el salario y los derechos de las mujeres y la juventud, el no rotundo a la megaminería contaminante, la investigación de la deuda pública provincial y el rechazo a la represión de la protesta social, estos son los puntos destacados del programa defendido por la lista del Frente de Izquierda-Unidad en Chubut.

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