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19 de julio de 2019

La AMIA, el Hospital de Clínicas y sus trabajadores

Por Gabriel Beati
AGRUPACION BORDO No Docentes UBA

El atentado a la mutual judía Amia se produjo el 18 de julio de 1994, hace 25 años, y dejó 85 muertos y más de 200 heridos. El papel desempeñado en ese entonces por el Hospital de Clínicas, fue vital y estratégico a la hora de asistir a los heridos. Los 150 metros que separan a la mutual de la calle Pasteur, con la entrada sobre avenida Córdoba del Hospital de la UBA, se transformaron en un cordón humano, con mayoría de trabajadores del Clínicas, que asistían, trasladaban y contenían a heridos y personas que buscaban a sus familiares. 

Muchos médicos, enfermeras y trabajadores de todos los sectores se autoconvocaron para ayudar ese día y asumieron un compromiso en el seguimiento de los internados y contención de familiares. 

Pero ese hospital que en aquel momento contaba mínimamente con cierta infraestructura para atender una emergencia de esta dimensión, hoy no estaría a la altura ni siquiera de garantizar en más de una oportunidad el funcionamiento de su aparatología más básica, la correcta provisión de insumos y mucho menos la seguridad de pacientes y trabajadores.

El ahogo presupuestario y las malas gestiones beneficiaron a las camarillas que lucraron con el hundimiento del hospital en beneficio de las corporaciones privadas de salud, enriquecidas con la prestación de servicios. Son estos quienes llevaron a la ruina al que fue en su momento  uno de los hospitales más importantes de Latinoamérica, los mismos que hoy se llenan la boca reconociendo el accionar de los trabajadores en el atentado a la Amia. Son los mismos que le niegan sus derechos, reivindicaciones y persiguen a los que luchan.

Esta contracara entre lo que fue y lo que es...y los reclamos constantes de todo el personal de salud del Clínicas haciendo lo imposible todos los días para brindar la mejor atención posible, también están vigentes.

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