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30 de julio de 2019

Estadísticas oficiales: la estafa del “crecimiento” económico

La semana pasada se conoció el EMAE (Estimador Mensual de la Actividad Económica), el índice con el que el Indec mide la actividad económica del país. Los medios oficialistas presentaron, manipulando la interpretación de las cifras, un escenario de “normalización” económica y el fin de la recesión. Se trata de una estafa, ya que esos números confirman que el desplome de la economía continúa y no hay perspectiva de una reversión, a lo que hay que añadir que la precaria pax cambiaria está crujiendo.

Las cifras indican un crecimiento del 2,6% interanual, tomando el mes de mayo como referencia. Los medios celebraron con grandes títulos estos indicadores. Pero la trampa es fácil de divisar. El “crecimiento” se explica por el avance del 49,5% del sector agropecuario, que se compara con los índices paupérrimos de 2018 luego de la fuerte sequía. Los otros dos sectores que habrían mejorado su actividad son Transporte y Comunicaciones con un incremento del 1,8%, y Minas y Canteras -ligado a la actividad de Vaca Muerta- con un 1,3%. Lo demás es todo caída, que es justamente lo relevante del informe.

La industria volvió a mostrar índices negativos, con un descenso del 6,5% en la actividad y un uso de la capacidad instalada anclado en el 62%. La construcción cayó 3,1%, la actividad comercial 11,4% y el consumo 9%. Se contabilizaron 217.000 despidos de trabajadores en blanco en el año. Con estos números está claro que se profundizó la recesión.

Otro dato presentado falsamente como positivo es el superávit de la balanza comercial, por décimo mes consecutivo. Ello solo se explica por el desplome de las importaciones (-23,5%) que se redujeron en cantidad y precio, mientras que el intercambio comercial descendió un 11,2%. Por su parte, las exportaciones registraron un mínimo aumento de apenas 1,9%, gracias a la mejor cosecha relativa del campo.

Mientras tanto, está crujiendo la pax cambiaria que el gobierno se esforzó por instaurar. “El veranito financiero que rigió por casi dos meses confirma que ya es parte del pasado” (La Nación, 26/7). Eso porque el dólar sigue subiendo junto con las tasas de interés y el riesgo país. Una nueva devaluación, como fogonea Alberto Fernández para coquetear con un sector de la burguesía, deprimiría más los salarios (agravando la caída del consumo), haría subir los costos de los insumos industriales importados y sería la antesala de nuevos tarifazos. Para colmo, el FMI volvió a marcar la cancha señalando que las tasas de interés del Banco Central (que son tomadas como referencia para los préstamos) deben mantenerse altas por un largo tiempo, es decir que seguirá la asfixia a los créditos que paraliza toda inversión. La recesión tiene para largo.

Con los indicadores del EMAE el gobierno quiso elaborar un ‘relato’ para vender gato por liebre, una operación de campaña electoral. Los medios oficialistas dedicaron páginas y páginas a afirmar que la recuperación económica explicaría un supuesto crecimiento del macrismo en las encuestas electorales. Pero chocan con la realidad.

Desde el Partido Obrero denunciamos estas mentiras y militamos la campaña del Frente de Izquierda - Unidad explicando a los trabajadores las raíces de la crisis y por qué la tienen que pagar los capitalistas. No hay salida sin ruptura con el FMI, sin nacionalización de la banca y el comercio exterior, para que el ahorro nacional sea invertido en la industrialización del país, salud, educación, obra pública. De lo contrario, tendremos las reformas laboral y previsional que Macri y los Fernández-Fernández-Massa se comprometieron ante el FMI. El voto al FIT-U es defender la perspectiva de una salida estratégica de los trabajadores y la izquierda.

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