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15 de agosto de 2019 | #1560

Santa Fe: El FIT-Unidad dará batalla en las generales

Anticipada por la victoria de Omar Perotti en la gobernación,  se impuso en Santa Fe la fórmula Fernández-Fernández con el 43,66% de los votos. El segundo lugar lo ocupó Cambiemos, con el 33,83%, capturando parte de los votantes del Frente Progresista, que terminó liquidando su capital político al apostar a la fórmula de Lavagna-Urtubey (Consenso Federal), que cosechó en la provincia un poco más del 12% de los votos, 4 puntos arriba de la media nacional, pero muy lejos de los dos principales bloques que polarizaron la elección en una provincia que estuvo gobernada los últimos diez años por la “tercera vía” de la mano del Frente Progresista, una coalición entre el PS y una parte del radicalismo.

Esta derrota del Partido Socialista constituye la particularidad de la elección de la provincia.  La  base electoral del Frente Progresista implosionó y fue a parar, en su mayoría, a fuerzas electorales alternativas, si consideramos que venía de obtener el 36% de los votos en las elecciones provinciales de hace dos meses y la fórmula presidencial que apoyaba cayó  24 puntos. Podría argumentarse que no deben compararse “peras con manzanas” -elecciones locales con nacionales- pero bien visto es precisamente esta incapacidad de estructurarse como una alternativa nacional independiente la responsable de este retroceso, que los llevó a tener como candidato a  presidente al autor del negociado del canje de deuda externa, a vice a un oligarca conservador y a basarse en la estructura del emblemático burócrata sindical pejotista y quemador de urnas Luis Barrionuevo. El colmo del progresista.

El incremento de los votos del PRO de las provinciales a las nacionales (19-34%) se explica por la polarización de la elección nacional que logró succionar buena parte del caudal de votos del Frente Progresista en beneficio del binomio Macri-Pichetto. Esta mejora de la performance electoral no puede disimular el enorme retroceso político del PRO comparado con las elecciones de 2015, cuando Cambiemos ganó 11 de los 19 departamentos en las presidenciales y casi consagra al Midachi Miguel Del Sel como gobernador. En estas elecciones, el macrismo ganó en sólo seis departamentos, entre ellos Castellanos, cuya cabecera es la ciudad de Rafaela, la cuna de Perotti quien recibió un puntapié en su propia casa.

En el norte de la provincia (Garay, General Obligado, Vera) se impuso F-F con votaciones plebiscitarias superiores al 50%. En Rosario y San Lorenzo, los Fernández sacaron arriba de los 47 puntos, mientras que en la capital provincial estuvo en el promedio del 42%.
En el marco de esta elección, dominada por los bloques mayoritarios, también cayó la votación del “partido celeste”, de clericales y pro milicos, que había tenía su expresión en la votación de Amalia Granata en las provinciales con el 11,6%, lo que puso a esa corriente oscurantista como cuarta fuerza en legislativa de Santa Fe. Ese voto decreció  y se dividió entre las listas de Gómez Centurión-Hotton (3%) y la de Espert (2,94%) que se colocaron en cuarto y quinto lugar respectivamente.

El FIT U dará batalla en las generales

El Frente de Izquierda-Unidad logró pasar las Paso con un modesto 1,95% en la categoría presidente y 2,23% para diputado en el resultado provincial general, que sube en los departamentos de Rosario (2,53%) y Constitución (2,38%), en la bota obrera e industrial de la provincia. Comparado con las presidenciales de 2015, pasamos de  37.121 votos a 38.260 en estas elecciones, que porcentualmente es menor debido al aumento del padrón electoral. Un leve retroceso del 2,10 al 1,95%. Pero un progreso respecto de las provinciales donde quedamos bajo el piso proscriptivo. La campaña militante del Partido Obrero se desplegó en Rosario, San Lorenzo, Reconquista, Villa Constitución, Firmat, Cañada de Gómez, Santa Fe, reuniendo un centenar de fiscales que defendieron un piso electoral que nos deja en carrera para poder intervenir en la fase que se viene en medio de una crisis agravada que sólo tendrá una salida real de la mano de la intervención directa de los trabajadores con un programa de salida propio.

Vamos con entusiasmo a desplegar una campaña en todo el territorio provincial, llegando a nuevas ciudades, lugares de estudio y de trabajo, a nuevas barriadas donde estamos organizando el Polo Obrero. Para reagrupar al activismo que impulsará la campaña por el paro activo de 36 horas y el Congreso de delegados de base por un plan de lucha, que ya tuvo un primer punto de apoyo en el pronunciamiento de un amplio sector de la docencia de Amsafe Rosario llamando a votar al FIT-U. Por un Congreso de la izquierda y el movimiento obrero que discuta un programa y un plan de intervención de los trabajadores para que la crisis la paguen sus responsables, los capitalistas.

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