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19 de septiembre de 2019 | #1565

La estratégica campaña en la provincia de Buenos Aires

La crisis económica, política y social ha pegado un nuevo salto de las últimas semanas; se siente con una fuerza particular en la provincia de Buenos Aires. Aquí se encuentran los más multitudinarios contingentes de nuevos trabajadores desocupados y muchas de las fábricas donde se sufren los golpes de la crisis. La provincia se encuentra técnicamente en quiebra. A la deuda de 12 mil millones de dólares con la que cuenta -el 75% vence antes de 2023-, se le suma que el “reperfilamiento” de pago de deudas del Estado Nacional, golpea decididamente a las provincias que contaban con letras del Tesoro. En el caso de la provincia de Buenos Aires, el Estado Nacional le confiscaría 500 millones de dólares. De no contar con este dinero, la provincia entraría en un colapso inmediato, provocando el no pago de salarios a los miles de trabajadores estatales de la provincia. Esta bomba, que amenaza con explotar rápidamente, deja como insignificante la deuda de 50 millones que la gobernadora había tomado para aumentar la asistencia alimentaria en los comedores. Las últimas medias tomadas por Vidal para darse un poco de oxígeno hasta octubre, como las moratorias impositivas a las Pymes, han quedado pulverizadas frente al avance de la crisis nacional. 

Por su parte, Kicillof recomenzó su campaña rodeado de los industriales del parque de Pilar, donde prometió un nuevo ciclo de crecimiento económico sobre la base de créditos y exenciones tarifarias a la industria. Estos beneficios no tienen contrapartida alguna, o sea que las empresas podrán gozar de esto sin comprometerse a no despedir o incurrir en las maniobras de vaciamiento que son endémicas en la industria. Kicillof promueve sus recetas como si no existiera ninguna crisis capitalista. Las tasas de interés exorbitantes han sido una de las respuestas que desesperadamente se tomaron para intentar parar una disparada incontrolable del dólar. Al mismo tiempo, esas tasas de interés son las que beneficiaron a la misma clase social que Kicillof se propone defender. El ex ministro de Economía que llevara adelante el acuerdo Chevron-Vaca Muerta, garantizando el libre giro de utilidades al exterior, ahora se presenta como un defensor del “trabajo nacional”. 

El ex ministro señala que utilizará los recursos provinciales para este objetivo. Sin embargo, la provincia de Buenos Aires se encuentra al borde de la quiebra con una deuda que creció en forma incesante durante el gobierno de Scioli y en la última etapa con Vidal. Lo que oculta Kicillof es la política que impulsa la fórmula Fernández-Fernández, el mentado “pacto social”, donde los trabajadores deben aceptar la liquidación del salario y los convenios colectivos de trabajo en nombre de la defensa de la ganancia capitalista. En todas sus recorridas ha desplegado promesas a los capitalistas de la ciudad y del campo, sin decir una palabra sobre las necesidades de los trabajadores. Ni una palabra de las condiciones de trabajo, del salario golpeado por la inflación, de la desocupación y la pobreza, ni de las enfermedades producidas por los agrotóxicos en todas las ciudades del interior bonaerense, mientras los pooles de siembra continúan amasando fortunas.

El virtual gobernador se dispone a ser espada del pacto de congelamiento salarial y retroceso de los convenios colectivos, eso sí, “sector por sector” frente al repudio generalizado que provoca en la clase obrera hablar de reforma laboral. Los sectores “industriales” que Kicillof se dispone a defender son los que hoy aumentan los precios de todos los productos, a la espera de que cualquier acuerdo promovido por el próximo gobierno los encuentre con precios por las nubes y salarios bajos. El slogan de “volveremos más austeros y más transparentes” de Kicillof da la pauta de nuevos ajustes generalizados a toda la población laboriosa de la provincia. El ajuste ya lo vienen desarrollando los intendentes y punteros del PJ que se encuentran “colgados” de las listas de Kicillof-Magario, quienes pactaron con Vidal un ajuste en los municipios de vasto alcance, triplicando los impuestos municipales, descargando sobre los vecinos bonaerenses el “equilibrio fiscal” en línea con el acuerdo con el FMI. Vale lo mismo para Massa que fue hasta el final en el co-gobierno con Vidal, votando todas las leyes de ajuste en la Legislatura provincial y ahora encabeza las listas de diputados de F-F.

La importancia de la campaña

Retomamos la campaña con toda la fuerza para desarrollar a fondo la explicación a cada trabajador de los planes que se disponen a llevar adelante Alberto Fernández y Kicillof en el próximo período. El FIT-U es el único bloque de fuerzas que se presenta en las elecciones con un programa de salida a la crisis capitalista en curso, que parte de la base de las necesidades y reivindicaciones populares. La importancia de pelear el ingreso de nuestro compañero Néstor Pitrola a la Cámara de Diputados es una clave para que los trabajadores contemos con mayor fuerza en el Parlamento, llevando la voz de todas las luchas y reivindicaciones de los explotados. 

Desarrollamos la campaña por el ingreso de diputados explicando la necesidad de romper con el FMI y no pagar la deuda usuraria que desangra los recursos nacionales, la nacionalización de la banca y el comercio exterior y la necesidad de aplicar impuestos progresivos al gran capital del campo y de la ciudad para atender inmediatamente las necesidades perentorias de la población trabajadora. En ese sentido impulsamos la organización de todos los trabajadores en defensa de los convenios colectivos de trabajo, la reapertura de todas las paritarias y la necesidad de un paro nacional de 36 horas y un plan de lucha para que los trabajadores intervengan como un factor decisivo en la situación política, junto con todas las reivindicaciones de los desocupados, las mujeres y la juventud. El salario igual a la canasta familiar, el 82% móvil para los jubilados y la prohibición de despidos y suspensiones son el eje alrededor del que reivindicamos relanzar la economía provincial. Peleamos en la campaña electoral, barrio por barrio, fábrica por fábrica, escuela por escuela por una salida de los trabajadores a la crisis capitalista.

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