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9 de octubre de 2019

Para muestra sobra un botón: Syngenta y el fraude de la Argentina sin Hambre

Alberto Fernández acaba de presentar en la Facultad de Veterinaria de la UBA su plan para una “Argentina sin Hambre”. Para eso pretende valerse del aporte solidario de un sector del empresariado que, a la vez, le dé un envoltorio al Pacto Social que preparan para consolidar el retroceso en el poder adquisitivo y avanzar en la agenda pendiente que exige el FMI para garantizar el pago de la deuda externa.

Para eso, instó a conformar un Consejo con la cúpula de la Iglesia, Cáritas, las centrales sindicales, al triunvirato piquetero de San Cayetano y sectores del empresariado nacional y el imperialismo. Además, citó a personalidades como Adolfo Pérez Esquivel, Juan Carr y otros referentes del asistencialismo con el propósito de darle un barniz solidario y de unidad nacional a la lucha contra el hambre y la pobreza en la Argentina.

Cuando realizó la presentación en la UBA, el virtual presidente destacó la presencia de un empresario de la alimentación que habría adelantado su intención de donar el 1% de la producción de su empresa para combatir el hambre. Se refería a Antonio Aracre, CEO de Syngenta, compañía que en 2018 adquirió las plantas semilleras de Nidera a la China COFCO que siguió operando la exportación de granos y cerró en enero su planta de Valentín Alsina.

Sin embargo Alberto Fernández omitió mencionar que ese mismo día, por la mañana, los 70 obreros que trabajaban en la planta que Syngenta tiene en La Ballenera, Miramar, habían sido notificados de su despido por el cierre definitivo del establecimiento.

La tregua por nueve meses que Alberto Fernández le exige a los sindicatos y que ha acelerado el pedido de integración de la CTA a la CGT, es desconocida desembozadamente por las patronales a la hora de los cierres de empresas y los despidos.

La campaña por una Argentina sin Hambre, en línea con las recomendaciones del FMI, apunta a colocar una red de contención social para comedores populares con el propósito de procesar un ataque en regla a las condiciones de vida de los trabajadores. Una cortina de humo para avanzar en más despidos, la reforma de los convenios, el sistema previsional y el ajuste del salario. En otras palabras, para que la crisis la paguen los trabajadores. Para muestra sobra un botón.

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